POSADA HOY / obra gráfica producida por maestros y egresados de la ENAP-UNAM

En el año de 1984 la Escuela Nacional de Artes Plásticas crea el Taller de Producción e Investigación Gráfica Carlos Olachea, con el apoyo del maestro Gerardo Portillo, quien en ese momento tenía a su cargo la dirección de la ENAP. Entre sus fundadores se encontraban artistas grabadores como J. Daniel Manzano Águila, Carlos Olachea, Raúl Méndez  Cerqueda, entre otros.

A casi tres décadas de su creación, dicho espacio ha adquirido un lugar preponderante en la historia de la investigación y la producción de las artes gráficas en nuestro país. Son muchos los artistas que han participado en la formación y consolidación del Taller, sólo por mencionar a algunos, se encuentran: Mario Rangel Faz, Patricia Soriano, Jesús Martínez A., Francisco Castro Leñero, María Eugenia Figueroa, Ignacio Salazar, Rubén Maya, Juan Manuel Salazar, Eduardo Ortíz, Tania de León, Alfredo Nieto, Rafael Barajas “el fisgón”, Diana Salazar, Carmen López, Alejandro Alvarado, Alejandro Pérez Cruz, Luís Argudín, entre muchos otros, que por no mencionarlos no significa que no sean igual de importantes.

Actualmente somos un grupo de artistas, alumnos y maestros, que trabajamos en la investigación gráfica, desde distintas perspectivas, y que mantenemos la tradición del oficio y las técnicas dejando abiertas todas las posibilidades plásticas y visuales considerando siempre el valor de las nuevas tecnologías de las cuales pueda echarse mano en esta disciplina.

Sería quizá una falta de respeto, por parte de nosotros, que, como taller de grabado, no se le rindiera homenaje, en su aniversario luctuoso, a José Guadalupe Posada. Por tal razón, no podemos hacernos de la vista gorda y dejar pasar este aniversario número 100 como si nada sucediera. En este sentido, este homenaje a Posada pretende, además de revisar su legado y el imaginario que logró construir con sus imágenes y personajes, invitar a todos a hacer una reflexión de la similitud que el contexto político, social y cultural del país de esa época mantiene con la gráfica en la actualidad, así como del papel que ésta juega dentro de este contexto. De acuerdo con lo anterior, en este taller se planteó la idea de pensar en una manera de homenajear a Posada tratando de recurrir al fin último de la estampa –que es la difusión y que se consigue a partir de la reproducibilidad que nos permite esta técnica– y tomando como pretexto creativo a las hojas volantes. En este sentido, en este taller se invitó a un grupo de artistas a trabajar bajo esta premisa para, posteriormente, manipular sus imágenes propuestas y realizar con ellas una edición  masiva para difundir el trabajo.

De esta manera, tenemos que el medio son las “hojas volantes” y la “gaceta callejera”  que en su momento fungieron como un medio de comunicación como bien lo describe el catedrático español Valeriano Bozal:

“Constituyen el periodismo del pobre: no rehúyen las noticias, bien al contrario, pero mantienen un sentido del tiempo que tiene poco  que ver  con el periodismo gráfico de carácter informativo, las noticias lo son incluso cuando ha pasado mucho tiempo que se produjeron. Lo extraordinario sustituye a lo meramente interesante, y lo extraordinario no acaba en el acontecimiento, dura mucho más, se convierte en un punto de referencia, motivo de recuerdo y rememoración: repetido, se deforma y crece. Pero ahora lo extraordinario tiene tanto que ver  con los sucesos como con los animales y acontecimientos fantásticos: un incendio, un crimen, una inundación, un naufragio, son sucesos que adquieren una categoría chillonamente cósmica”

Si bien Posada no inventó este concepto sí se valió de él para hacer de la imagen un medio de comunicación directo y accesible para todos. Sabemos que nos encontramos en la era de la imagen y que por todos lados se nos satura con información gráfica al grado tal que muy pocas veces asimilamos o nos enteramos de lo que ocurre en nuestro entorno o de lo que como noticia debería de perdurar en nuestras memorias.

Valdría la pena plantearnos la pregunta ¿qué sentido tiene la gráfica en estos tiempos? y la respuesta quizá la hallaríamos en el modo y la tradición que aún se conserva de ella, sin negar los logros que podrían conseguirse del uso de las nuevas tecnologías y las herramientas que éstas nos brindan. Sirva pues este homenaje a Posada, del cual participamos a diario como productores, para que, quizá –y aún después de ese bombardeo de imágenes– la gráfica y la estampa conserven sus intenciones y espacios de comunicación, ya sea resguardado, o tras las puertas de un museo o sala de exhibición, o detrás de algunos cristales enmarcados.

Si el maestro Posada viviera tendría una necesidad inmensa de ilustrar, grabar, entintar e imprimir lo que a diario miramos como horrorosas escenas en forma de noticias, sucesos espantosos o como increíbles realidades. De igual manera, la vida popular de los tiempos de Posada se nos muestra parecida. Partiendo de ello –y siguiendo su legado– que mejor manera de rendirle un homenaje con puntualidad, a este gran descriptor gráfico mexicano, que retomando sus principios y elaborando imágenes con sátira, burla, crítica e ironía; representando el acontecer actual, desde la perspectiva personal de cada uno de los artistas que en esta serie participa, y recordando, al mismo tiempo, que en todo momento nosotros somos los responsables, ahora, de representar y evidenciar lo que sucede en este país y en el mundo.

 

Mtra. María Luisa Estrada Sánchez

Coordinadora del Taller de Producción e Investigación Gráfica

Carlos Olachea.

ENAP Xochimilco, UNAM

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