chat La animación.- Charla con Cristabel Esquivel

bannerA_podcast7_wp

bannerBB_podcast_wp copy

El trabajo de la animación consiste en tomar dibujos estáticos o Stills (también así llamados) para hacerlos saltar a otra dimensión: el movimiento y surge, por así decirlo, a partir de unos 35,000 años cuando el hombre antiguo plasmó sus primeros dibujos de animales en las paredes de cuevas en donde algunas veces se concentró en dibujar los cuatro pares de extremidades para mostrar el movimiento. Por otra parte, en el año de 1600 A.C., el faraón egipcio Ramses II construyó un templo en honor de la diosa Isis que constaba de 110 columnas. De manera ingeniosa, cada columna tenía pintada la figura de la diosa en posiciones progresivas de tal forma que para los jinetes o para quienes pasaban en carrozas junto a ellas la imagen de Isis parecía moverse.

Asimismo, si pretendiésemos encontrar otro tipo de reminiscencia sobre las primeras manifestaciones relacionadas con la animación tendríamos que remitirnos, además, a los antiguos griegos quienes algunas veces decoraban las vasijas con figuras en posiciones sucesivas que dejaban ver, al girarlas, acción. De acuerdo con esto, al darle vueltas a la vasija, se creaba la ilusión del movimiento. De la misma manera, en cuanto al considerado como un primer intento de proyectar dibujos en una pared, se sabe que hacia el año de 1640 Athonasius Kircher con su «Linterna Mágica» se concentraba en dibujar figuras por separado en pedazos de vidrio y los colocaba en su aparato proyectándolas en una pared. Luego, movía los vidrios desde arriba con cuerdas. Una de éstas, mostraba la cabeza de un hombre durmiendo y un ratón. El hombre abría y cerraba la boca y, cuando la boca estaba abierta, el ratón corría hacia adentro.

En 1824, Peter Mark Roget reconoció (retomando un concepto clásico conocido con el nombre de “Principio de la Persistencia de la Visión») que, la sensación de movimiento causado por las secuencias de imágenes estaba ligada al principio de persistencia de la visión el cual sugiere que nuestros ojos retienen temporalmente la imagen de cualquier cosa que se ha acabado de ver. De no ser así, no tendríamos la más mínima posibilidad de generar la ilusión de conexión que se realiza en una serie de imágenes separadas y ni las películas ni la animación serían posibles.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *