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PARTE DE LO QUE SE DIJO DURANTE

ESTAS PRESENTACIONES:

TAUMATURGIA Y ARTE DEL COPAL

Por Magnolia Rivera

Presentación del libro Resina Copal y su inserción en nuevos aglutinantes para pintura de la Doctora María del Carmen López Rodríguez, (ENAP-UNAM 119 pp., 2010). Palabras de  Magnolia Rivera. Sábado 26 de Febrero, 2011. 11:30 a.m. Feria Internacional del Libro. Palacio de Minería. Ciudad de México.

Pienso en la alquimia que hacemos o que podríamos hacer quienes pintamos. Evoco a taumaturgos de siglos pasados en sus laboratorios: a los de Oriente y a los de Occidente, a los desconocidos y a los célebres, a los neófitos y a los iniciados, a los aprendices y a los maestros de Alejandría, a Hermes Trismegisto  en medio de sus trabajos, a Roger Bacon, Nicolas Flamel, Paracelso, Fulcanelli. Por sobre todo, recuerdo esas instrucciones precisas que nos regala Michael Maier en su Atalanta prodigiosa, caminos que nos llevan a apreciar los elementos y sus transmutaciones. Me remonto al Emblema XXII de Maier, De los Secretos de la Naturaleza:

“Las ollas están dispuestas una encima de la otra y rodeadas de aros para impedir que se escape el vapor. Gracias a este procedimiento, el vapor del agua sube, penetra y hace madurar el contenido, poniéndolo tierno y blando de una forma más perfecta que si hubiera hervido en el agua. Éste es el procedimiento de los filósofos, digno de elogio en el más alto grado; por él ablandan lo duro, disuelven lo compacto, ratifican lo denso. (Atalanta, 171)

Quien transita por los rumbos de la investigación plástica, entre aglutinantes, esencias, emulsiones y pigmentos hace, en menor o mayor grado, alquimia. Se es alquimista cuando se vierte, se mezcla, se funde, se crea la fórmula exacta, entre los vapores, los efluvios y el hormigueo del agua sobre la lumbre.

La lista de artistas plásticos-alquimistas es extensa a través de los siglos. Contempla a magníficos grabadores y pintores como  Alberto Durero, El Bosco y Leonardo Da Vinci. Los trabajos de los antiguos maestros se basaban en las naturalezas para transmutar la materia a través del fuego.

En los antecedentes históricos del uso del copal en la plástica, presentes en el libro que ahora comentamos, la autora menciona, de manera destacada, la labor que en sus cocinas de pintor ejercieron artistas como Eugene Delacroix y Diego Rivera, innovadores en su momento y no ajenos a la indagación alquímica en relación con la plástica. La autora también cita en otro renglón a Luis Nishizawa, profesor emérito de la Escuela Nacional de Artes Plásticas de la UNAM quien, “en su clase Técnicas y Materiales en la Pintura ha enseñado a sus alumnos durante más de cincuenta años, las fórmulas de la encáustica, sus distintas variaciones y resultados” (85). Y justo a través de las páginas de esta obra sobre Resina Copal, la Doctora López fusionará, cocerá, emulsionará y someterá a la materia a muchos otros procesos para lograr sus propios hallazgos técnicos.

Si en la antigüedad los elementos  se transmutaron en un atanor u horno filosofal,  hoy podemos hacer uso  del artefacto de microondas. Si antes los resultados de las investigaciones se  plasmaron en grabados y dibujos más o menos descriptivos,  hoy  tenemos la cámara fotográfica como medio para reproducir con exactitud las etapas del proceso. Cambian los recursos, los artilugios, los utensilios, pero sigue usándose una fuente de calor, sigue existiendo el baño María, sigue siendo necesario medir, pesar, esperar y, sobre todo, la inquietud de quien se entusiasma en la búsqueda sigue siendo la misma.

Seguramente en más de una ocasión hemos escuchado la sabia frase del escritor A. B. Alcott, que dice: “Un buen libro es aquel que se abre con expectativas y se cierra con provecho“.

Resina Copal y su inserción en nuevos aglutinantes para  pintura, escrito por la Doctora María del Carmen López Rodríguez es uno de esos libros que se convierten en un instrumento provechoso, en este caso,  para la investigación y la creación artística. Es un libro de fórmulas en donde el antiquísimo Baño María, la justa temperatura, la mezcla delicada, la paciencia y la constancia, buscan perfeccionar la senda de una técnica rica en posibilidades.

Al analizar el texto de la Doctora López Rodríguez, lo hago desde mi perspectiva de pintora y escritora, como hacedora plástica y como creadora literaria.

No se puede comentar esta obra sin destacar una primera referencia al estilo de la autora, quien es directa y llana, lo que posibilita una fácil lectura. La Doctora López Rodríguez escribe convicciones y aserciones en un texto que conoce las necesidades de su oficio. La autora tiene no sólo la visión del teórico, sino también la del pintor.

Lejos queda el Medioevo, cuando los artistas tenían que fabricar sus propios pinceles, espátulas y demás herramientas. Tiempos en los que los medios se preparaban mediante un ritual laborioso y los colores tenían un halo sagrado. Recordemos, por ejemplo, el caso del azul de ultramar, el color más caro de su época, que se obtenía de la mezcla de un aglutinante y el polvo de una piedra semipreciosa, el lapislázuli. Se suponía que el cabello de los dioses estaba hecho de lapislázuli. El azul de ultramar se fabricaba mediante un proceso de origen alquímico, mezclando el mineral pulverizado con cera fundida, aceite y resinas.

En aquellos tiempos lejanos, el proceso de la pintura no comenzaba frente al lienzo sino mucho antes, en la elaboración minuciosa y lenta de lo que habría de emplearse para pintar. En nuestros días, en cambio, la producción industrial nos provee de un arsenal de materiales de arte ya preparados y disponibles en la tienda de la esquina. El alud de productos es tan grande que parece que no queda nada más por descubrir. Sin embargo, a decir de los expertos, la realidad es otra.

El tratadista Ralph Mayer afirmaba en años recientes que todavía falta en el campo  de la plástica “una intensa investigación de laboratorio” (Materiales, VII).

Teóricos del siglo XX han alzado la voz para pedir a artistas contemporáneos que “dejen de considerar a la técnica como un elemento superficial y de escasa importancia en el resultado, que vuelvan a los principios básicos establecidos por los grandes maestros del arte” y que “se capaciten en las modernas aportaciones de la investigación y de la ciencia”. (Ibid. 7).

Colin Hayes, estudioso de las técnicas pictóricas, señala que: “es común que el artista actual conozca la existencia de un material , pero que ignore sus posibilidades”. (Guía, Introd.)”.

Los tratadistas dicen, además,  que “es tan importante conocer dónde se puede obtener una materia prima, como saber el nombre del árbol del que procede o cómo se extrae de la tierra dicho material.” (Mayer, VI)

Por todo lo expuesto, es evidente  la relevancia que posee el volumen que ahora comentamos. A través de sus páginas, vamos a conocer de forma práctica la historia, la etimología, el simbolismo, pero sobre todo los usos y nuevos caminos de la resina copal en la creación plástica.  La originalidad del libro escrito por la Doctora Carmen López Rodríguez reside en una búsqueda cuyo germen ella misma plantea desde las primeras páginas de la edición:

“La resina copal [asegura la autora] ha sido poco estudiada y aun menos difundidas sus características físicas y químicas (…) por esta razón no ha sido aplicada a otras técnicas pictóricas que no sea la encáustica”. (Resina, 11-12).

Así, el máximo logro alcanzado en esta investigación lo cita la Doctora López al señalar que gracias al resultado de este estudio  “se logró la inclusión de la resina copal en otras técnicas pictóricas” en las que no era posible utilizarla hasta ahora. (Ibid. 12).

Ésta es la idea central que impera en todo el libro y que lleva a la Doctora López Rodríguez a experimentar y comprobar sustancias y fórmulas al respecto.

Por otra parte, recorrer el índice demuestra que el contenido del libro está  bien representado en el título: empezamos por conocer qué y cómo es el copal, entramos luego a la minuciosa experimentación, y a la obtención de resultados, todo bajo un registro fotográfico riguroso, para concluir con los antecedentes históricos del uso de la resina copal en la pintura. Al final hay, además, un apéndice de fórmulas tradicionales de franca utilidad, y un glosario que, además de aclarar significados de términos utilizados, remite quizá a algunos, más allá de la semántica, a la música y vitalidad de sonidos mágico-poéticos, porque la técnica pictórica está plagada de voces hermosas -den prueba de ello la trementina, el espliego, damar o el mismo vocablo que reina en el libro, el copal, tan plurisignificativo, tan rico en sentidos y en alcances, copalli, copalquáhuitl, homte, pom, sahumerio y materia del arte.

Fue conforme avancé en la lectura de este libro, que recordé la conexión que ha tenido siempre la pintura -y sus procesos técnicos- con la alquimia, palabra que significa transmutar, “(…) convertir algo en otra cosa (…)” quizá más preciada que la cosa original. (Millet, Alquimia, url). Por ello es por lo que los tratadistas se preguntan en nuestros días cuantas similitudes enlazan a la Alquimia con el Arte:

¿La transformación de materias innobles en materiales nobles no tiene la misma significación que le damos hoy cuando buscamos el objeto plástico mediante distintos recursos o utilizando cualquier tipo de materiales?  ¿La investigación de la Piedra Filosofal no equivale a la búsqueda de la expresión en el Arte actual? (González, Arte, url)

Así mismo, la lectura de las páginas escritas por la Doctora López  Rodríguez me ha llevado a apreciar las cualidades intrínsecas del texto.

La autora nos ofrece un asequible tratado teórico, un discurso práctico que vale la pena leer. Con este libro, ella aporta explicaciones e interpretaciones que seguramente despertarán adhesiones y críticas. Esto le hará bien a la investigación plástica y puede motivar, en la esfera de sus lectores, nuevas actitudes y acciones en favor de la creatividad y del Arte.

El libro Resina Copal y su inserción en nuevos aglutinantes para pintura propone y define rumbos, pero también sugiere búsquedas pendientes, para tentación de todo artista-investigador que sienta la inquietud de continuar enriqueciendo los aportes técnicos para la creación plástica. La autora sugiere, por ejemplo, que:

(…)el uso de lecitina como emulgente del copal es otra ruta a explorar con más detenimiento y que en esta investigación queda como otro aspecto viable a desarrollar”. (Ibid. 13).

También comenta que:

“Si se llegase a descubrir un medio para secar el aceite de ricino en capas delgadas extendiéndolas sobre una superficie cualquiera, podría emplearse en la preparación del barniz como el mejor disolvente del copal.”(Ibid., 81)

En síntesis, detrás de la clara conclusión del libro, la Doctora López Rodríguez MOTIVA a los estudiantes y artistas activos a que tomen los caminos de la investigación con mayor ahínco y a que escriban  sobre las experiencias artísticas propias, que describan sus hallazgos y que los compartan con el fin de ir más allá de la creación plástica individual.

El artista que investiga y redacta sus experiencias, sabe -o aprende a- expresarse, no sólo a través de lo que plasma en el lienzo, sino también en la reflexión, en la lectura y con la escritura.

Escribir trae la oportunidad, si es el caso,  de perder el miedo a redactar las ideas,  o perfecciona la capacidad de poder expresarse en forma clara y concisa. Siempre habrá quien esté de acuerdo con nuestros planteamientos y quien no pero, mientras exista un fundamento sólido, un respaldo para sostener lo dicho, el debate sano suele resultar el camino más enriquecedor para todos.

Es verdad que hay que dejar que los investigadores y los críticos cumplan con sus tareas, pero en nada interfiere, sino al contrario, enriquece el panorama del Arte, el hecho de que sean los propios artistas quienes depositen en el papel la idea primigenia, el resultado de la observación analítica, de las cavilaciones y de los descubrimientos que la inquietud artística aporta.

Pintar no es sólo manchar la tela. Pintar es alcanzar una experiencia totalizadora capaz de beber de muchas fuentes.

Ojalá que todo aquello que escribamos no se quede intramuros. Ojalá que muchas investigaciones bien fundadas sean el germen de libros futuros que alcancen cada vez mayor difusión.

Reflexionemos más tarde en lo dicho hasta aquí. Por ahora pensemos en el copal, en esa mágica sustancia capaz de predecir diagnósticos en sus vapores  y de apaciguar a las fuerzas de la naturaleza. En ese incienso sanador y antiguo, medicina, ofrenda ritual, defensa contra los enemigos, analgésica pócima, antídoto de víboras, alimento de los dioses. En esa sustancia resinosa que ha sido ingrediente para la creación de grandes obras del arte universal. Al leer el libro de la doctora María del Carmen Lopez Rodríguez pensemos en el copal y, como nos recomienda un antiquísimo tratado de la pintura:

“No pensemos ahora en nada más que en aquello a que nos autoriza este texto. Pensemos sólo en la bella materia, en los modos de prepararla y usar de ella”. (Tratado, 7).

Finalmente, permítaseme una paráfrasis de lo expresado un día por un profesor de arte: pidamos que  cada quien decida, en su justo momento, “en donde termina el campo de la tecnología y en donde comienza el de la estética.” (VI)

BIBLIOGRAFÍA GENERAL Y ESPECIALIZADA

BONTCÉ, J. Técnicas y Secretos de la Pintura. IX ed., España, Leda, 1980, 175 pp.

CALVO SERRALLER, Francisco. La Teoría de la Pintura en el Siglo de Oro. España, Cátedra, 1981, 699 pp.

CENNINI, Cennino. Tratado de la Pintura (El Libro del Arte). Tr. Prólogo y Notas de F. Pérez-Dolz. IV ed., España, Sucesor de E. Messeguer, 1979, 149 pp. (Manuales Meseguer).

CONTRERAS R., Ivan. Los Artistas y la Expresión Hablada. Arqchile,cl Portal de Arquitectura Concepcion Agosto 2010 ISSN  0718-431X  versión on-line    http://www.arqchile.cl/

Diccionario Enciclopédico de la Medicina Tradicional Mexicana (DEMTM). Biblioteca Digital de la Medicina Tradicional Mexicana. Universidad Nacional Autónoma de México, 2009. Tomos I y II.

GARCÍA Martínez, J. A. Arte y Pensamiento en el siglo XX. Citado por Elsa Rola, Abraxas Magazine Revista de Psicología Sociedad y Cultura. Argentina,   Enero 17, 2008.

HAYES, Colin. Guía Completa de Pintura y Dibujo: Técnicas y Materiales. España, Hermann Blume, 1980, 224 pp.

LINARES F. y R., Bye. El Copal en México. México, Biodiversitas, Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (CONABIO). 78:8-11.

LÓPEZ Rodríguez, María del Carmen. Resina Copal y su Inserción en Nuevos Algutinantes para Pintura. México, ENAP-UNAM, 2010, 119 pp.

MAIER, Michael. La Fuga de Atalanta (Atalanta Fugiens). España, Atalanta, 2007, 296 pp. (Imaginatio Vera, 21).

MANUAL DEL ARTISTA: Equipos, Materiales y Técnicas. Tr. Juan Manuel Ibeas. España, Blume, 1982, 322 pp.

MAYER, Ralph. Materiales y Técnicas del Arte. IV. Ed., España, Hermann  Blume, 1985, 704 pp.

MILLET Monzó, Eloy. La Alquimia, El Virtuoso Arte de Ennoblecer. Revista Biosophia No. 9, España, 2006.

RACIONERO, Luis. Textos de Estética Taoísta. España, Alianza, 2002, 256 pp.

SOBRE LA PRESENTACIÓN DE HENRI FOCILLON:

HenriFocillonPresentaciiónMinería2011RPeláez

TIANGUIS de LIBROS en la UNAM

XXXVII Expo Libros y Revistas

La ENAP presente en la Feria, busca nuestro Stand y acércate a nuestros libros,

tendremos novedades y descuentos para universitarios !!!!!

5ta. Feria del Libro

de Arte y Diseño en la ENAP

A continuación dejamos una reseña gráfica de las presentaciones realizadas durante la feria

Presentación de la serie

Obra y Testimonio, Maestros de la ENAP

Presentación de la publicación digital

Cuadernos Académicos. Ensayos y apuntes en torno a las

Artes Visuales y al Diseño y Comunicación Visual

Presentación del libro

Estética del Vacío. La desaparición del símbolo

en el arte contemporáneo


Presentación del libro

La tipografía en México. Ensayos históricos

(siglos XVI al XIX)


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