Diferencia entre veladura y lavado.

Existen varios términos técnicos que a menudo son confundidos en el medio -particularmente en el terreno de la ilustración-, como en el caso concreto de la palabra lavado que muchas veces es utilizada para hablar de una veladura. Es conveniente conocer la diferencia entre éstos dos términos que aunque sutil puede dar lugar a muchas confusiones en el momento de utilizar una técnica en específico y cuyos resultados finales pueden verse influenciados por este error de concepto.

En lo que respecta a la acuarela un lavado es una película uniforme de pintura bien diluída en agua que se puede aplicar de diferentes formas: se puede cubrir toda la superficie del papel o el área a pintar con un tono uniforme que sirva como base de color para otros lavados; se puede degradarlo tonalmente de oscuro a claro o viceversa; se puede realizar un fundido de color mediante dos lavados planos de dos diferentes colores aplicados desde dos diferentes direcciones pero que convergen en un punto del área a trabajar -generalmente al centro del plano-, etc. ¿Les suena conocido? Efectivamente, es el principio de la acuarela, por lo que podemos afirmar que al hablar de un lavado estamos hablando implícitamente de la técnica en sí.

Ahora veamos qué significa veladura: es una película de color transparente extendida sobre una pintura preliminar seca que produce un tercer color como consecuencia de la superposición de pigmentos. El resultado final es una mezcla óptica de colores, más que una mezcla física. Aunque la veladura tiene su origen en el óleo también es utilizada en técnicas como la pintura acrílica, el gouache y -adivinaron- la acuarela, medio en el cual se producen obras notables gracias también a la transparencia característica de la técnica en sí. Como consecuencia al hablar de una técnica de transparencia nos referimos a la técnica de veladura en acuarela.

En la ejecución apropiada de una veladura existen ciertas condiciones que es preciso observar para un mejor resultado final:

  1. Se debe comenzar aplicando un tono base muy diluído como fondo de color. La razón es sencilla, es más dificil aplicar un color claro sobre un fondo oscuro, ya que debido a su transparencia no se observarán cambios perceptibles. Es más conveniente comenzar con un color claro e ir progresando gradualmente hacia los colores más oscuros mediante veladuras sucesivas de color.
  2. El tono y color del lavado inicial -el que nos servirá como base o fondo para las posteriores veladuras que se aplicarán- deben ser elegidos en función del color dominante de la imagen final. Un lavado azul oscuro como color base no resultará práctico si nuestro primer plano será resuelto con amarillos y ocres.
  3. Siempre debemos comenzar a aplicar la veladura una vez que el lavado previo haya secado totalmente.
  4. Determinar cuidadosamente la intensidad necesaria de cada veladura de color para evitar emplear demasiadas capas superpuestas de pigmento, ya que un exceso de capas de color provocará que el resultado final se vea opaco.
  5. Aplicar pinceladas rápidas y seguras para evitar que se altere la pintura subyacente.

Para finalizar les dejo una muestra de cuál debe ser el resultado final que buscamos en el nuevo ejercicio de transparencia o veladuras que vimos en clase.

tercer ejercicio de color plano


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