Las variaciones de este ejercicio (Dibujo del otro) son muy extensas ya que cada emoción tiene un rango expresivo amplísimo. (De ahí que para ciertos alumnos sugiero no dibujar el rostro porque no está relacionado con el cuerpo, la estructura visual no corresponde a la estructura formal debido a la carga emotiva del efecto expresivo.)
(Empezar el dibujo de abajo hacia arriba para evitar la fuerza expresiva y emotiva del rostro.)

20 ago 15
Hoy continuamos con el ejercicio de contorno con la mano izquierda y con la mano derecha. Dibujar con la izquierda permite, por un lado, ir más lento en el ejercicio de contorno y, por otro, ejercitar el hemisferio derecho del cerebro. (De manera que todos los ejercicios se realizarán con ambas manos en la mayoría alternadamente y en otros de manera simultánea.)
Señalé la importancia de coordinar el sentido de la vista con el sentido del tacto de manera que una vez que colocamos el lápiz en el punto de inicio, recorremos muy lentamente el contorno de la modelo con la mirada y simultáneamente trazamos sin mirar al papel, de ese modo podremos ver las pequeñas inflexiones de la línea del contorno, en dónde termina y en dónde continúa. La diferencia que Nicolaides identifica entre perfil y contorno puede plantearse así: el contorno delinea el cuerpo de la modelo tridimensionalmente mientras que el perfil es más bien la silueta plana, como lo es la sombra proyectada. Así que sugerí un ejercicio de tarea en el que podemos poner la mano bajo la luz de una lámpara y dibujar el contorno en una hoja y la sombra en otra.
El segundo ejercicio trata de la expresión que proyecta la modelo. A diferencia del ejercicio de contorno que toma de 10 a 20 minutos, el de expresión se dibuja durante un minuto. El trazo es continuo pero la línea no sigue el contorno, sino la forma completa de la modelo. Esta línea continua es un garabato que representa la acción de la pose, para ello el recorrido visual es un tanto caótico, envuelve la forma como si lo hiciéramos enredando un hilo alrededor de la modelo en cualquier dirección, es decir, no trazar parte por parte sino de una a otra por más opuesta que sea. Es como si trazáramos el recorrido del vuelo de una mosca dentro de un cubo. Nunca sigue un trayecto determinado. No se trata de que se parezca sino de visualizar el rasgo que expresa la pose.

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