LA ESCULTURA ORGÁNICA: ENSAMBLAJES DE ISIDRO CASTELLANOS. PABLO ESTÉVEZ KUBLI

Lo orgánico actual versa en la construcción de ensambles orgánicos con fragmentos del universo vegetal, humano o mineral. El productor propone formas sistémicas que derivan en objetos de crítica a la realidad cotidiana y social.

En el artículo propongo analizar ensamblajes de carácter orgánico. La obra amorfa, abstracta y volumétrica cuenta con ciertas características de la tendencia biomórfica que renovó la escultura tradicional de mediados del siglo XX. Los objetos contemporáneos son propuestas de carácter informe, a partir de tipologías desarrolladas para la tendencia. En el ensayo argumento que el productor actual transita por localismos, reconfigura la forma volumétrica con temáticas que abarcan la naturaleza como árboles, huesos, vegetales, rocas, amibas, virus o sistemas experimentales bioquímicos. La propuesta de lo orgánico actual versa en la construcción de ensambles orgánicos con fragmentos del universo vegetal, humano o mineral. El productor propone formas sistémicas que derivan en objetos de crítica a la realidad cotidiana y social.

Actualmente encontramos un desarrollo amplio sobre esquemas orgánicos en lo escultórico, que se circunscriben en la realización de objetos abstractos y de  interpretación figurativa. Los escultores prefieren encapsular la realidad en objetos volumétricos con posibles interpretaciones sobre el cambio climático que modifica la naturaleza en diversas partes del planeta. Los objetos iniciales biomórficos atrapan la fragmentación del cuerpo humano como en la obra de Robert Gober, Kiki Smith, Cindy Sherman, Germán Cueto, María Lagunes, Gerardo Azcúnaga, Marina Láscaris, entre otros.

Además, abordo lo escultórico dando pauta para codificar elementos formales para demostrar la tipología de la tendencia que abarca la naturaleza en su modificación por contaminación, perdida de agua, desertificación de las selvas y cambios climáticos que afecta a todo ser dentro de cada región.

Por otro lado, el objeto orgánico conserva referencias al microcosmos del laboratorio experimental, con fotografías de virus, entes biológicos y hallazgos sobre la estructura del ADN, en tal sentido la escultura amorfa transcribe sistemas de seres vivos acorde al desarrollo vanguardista con hallazgos de laboratorio.

Así también, es necesario revisar la escultura del siglo XX en México, ya que encontramos diversos autores que presentan una planimetría orgánica y una escultura de volumen cerrado expresionista abstracta. En ambas propuestas emergen, por un lado el cuerpo humano mimético y fragmentos esquemáticos y por el otro, planos orgánicos que derivan en formas amorfas. En las dos versiones, lo planimétrico y el volumen cerrado consagran la propuesta actual sobre la organicidad del objeto. Los escultores que proponen formas biomórficas son: Germán Cueto con su obra  Figura cubista (s/f),  María Lagunes con Protagonista en llamas(1994), Waldemar Sjölander con  La semilla (1982),  Estanislao Contreras con Espiga(1966), Marina Láscaris con Talismán guardado (1996), Laura Anderson Barbata conEl sonido del agua (1994), Yolanda Gutiérrez con Los Frutos del árbol de corazones(2000), Gerardo Azcúnaga con Caminando sobre el agua (1990), Inmaculada Abarca con Fruto (1988) Antonio Nava Tirado con Nuestro origen (1987) entre otros.

Conforme a los contenidos temáticos de la obras de los autores mexicanos que desarrollan obra orgánica, coinciden en la necesidad  de producir objetos para entender lo que sucede con la naturaleza, clima, carencia de agua, origen del individuo, semillas, huesos, espigas;en tal sentido “con superficies tersas, imponiéndonos la masa orgánica con sus concavidades y convexidades, huecos y hendiduras. Hay belleza en la pureza del bloque y en el dinamismo de los volúmenes acumulados” (Acha, 2013: 279).

Las propuestas de obras en volumen cerrado o de planimetría orgánica, se centran en estructuras compositivas con rasgos de simplificación, masa redondeada, recreación de formas vegetales cóncavas y convexas, epidermis suave-rugosa o escamosa insertando material orgánico de la realidad como cabello, piedras, gusanos, capullos haciendo del objeto un ensamblaje con fragmentos creados con materiales tradicionales que incluyen objetos de la realidad biomórfica. También, considero que son parte integrante de la obra orgánica  los fluidos corporales, sangre y excremento humano, recordando la obra de Piero Manzoni, Kiki Smith, Robert Gober entre otros.

Dentro del artículo es prescindible manifestar que Alfred H. Barr en 1936 acuñó el término Escultura Biomórfica, en donde la obra volumétrica o ensamblaje corresponde a guijarros, rocas, piedras, árboles, huesos, plantas, objetos industriales y sistemas de sujeción entre otros elementos, en ese sentir Herbert Read “observó en esta tendencia un ‘principio genérico’ del arte moderno en el que las formas naturales se funden con la abstracción vitalista [los precursores de la tendencia son Jean Arp, Henry Moore, Pablo Picasso] ” (Schneckenburger, 2001. 478).

Ensamblajes Orgánicos

Los ensamblajes biomórficos de Isidro Castellanos son confeccionados con materiales tradicionales y con sistemas de sujeción como remaches y ensambles de madera. La constante que conserva  en sus composiciones corresponde a la inserción de pequeños fragmentos al bloque en mármol, ónix y acero.  En sus ensamblajes percibo un lenguaje personal para unificar estructuras, ya que utiliza la forja del aluminio en frío y el sistema de atornillado. Además, en la aplicación del color de los materiales crea contrapuntos entre lo tradicional matérico y lo contemporáneo escultórico.

Por otro lado, las texturas de los diferentes ensambles nos generan emociones y una actitud pausada ante la obra, toda vez que el escultor combina la madera con aluminio, luz neón y ónix. Los ensamblajes provocan alegorías entre las partes del objeto y, en tal sentido, Castellanos entiende cómo unificar los fragmentos industriales con el mármol. Sin embrago,conserva una actitud diferente como ensamblajista, ya que comprende cómo debe ser la unificación entre las partes para logar una propuesta artística singular.

Para analizarla forma orgánica contemporánea propongo verificar la obra de Isidro Castellanos en sus dos últimas muestras realizadas en la Fundación José Carlos Becerra en Villahermosa, Tabasco y en el Salón de Plástica Mexicana, ambas realizadas en el 2013. Los ensamblajes realizados reflejan la construcción de objetos en los que el escultor integra diversos materiales híbridos, generando un entendimiento de la forma bajo el sistema de engarce dentro de la fragmentación de sus partes industriales y matéricas. Abordaré cinco ensamblajes orgánicos de Castellanos, en primera instancia la obra Pez (2008) ensamblada con materiales yuxtapuestos en un eje horizontal de madera de eucalipto en la que integra varios flejes de aluminio en sus extremidades, contamos con formas de aluminio forjadas en frío que cubren los extremos de la línea de madera remachadas e insertadas con sistema de sujeción industrial. Aparentemente la temática del autor versa sobre la anatomía de un pez, sin embrago deja abierta diferentes posibilidades que reflejan un obús, arma de ataque o modelo de misil primitivo. El ensamblaje tiene movimiento virtual por su soporte integrado al bloque basáltico, generando espacialidad en el ensamble, ya que se encuentra en flotación.

La Mesa de Papillon (2012) marca la combinación de la talla directa en ónix y  luz neón en su interior. La conectividad entre lo amorfo, caja primitiva y contenedor de luz  artificial genera un ensamblaje contemporáneo, ya que utiliza la talla directa y el sistema tradicional del cubo industrial, bandera compositiva del minimal art.

Así también el ensamblaje Tortuga(2009) corresponde a la esencia de la tendencia, ya que su construcción se genera por la incisión de remaches a lo largo de la forma, cerrando el volumen del caparazón y en su extremo inserta aluminio forjado, atornillado y remachado haciendo un contrapunto entre la luminosidad del ónix y la limpieza del aluminio; corresponde quizá a una mina personal en campo de batalla.

En la mayoría de las piezas de Isidro Castellanos encontramos fragmentos de material que penetra el volumen cerrado, una especie de objetos que torturan, construyen o generan inquietud. La fragmentación de objetos industriales en combinación con la talla del mármol y ónix, conserva el contenido de la tipología del ensamblaje escultórico contemporáneo, ya que se elimina la obra estática, provocando alegorías e interpretaciones diversas. En la obra Chapulín II (2003)  encontramos un prisma rectangular de acero como cuerpo del objeto ensamblado y en sus extremidades se insertan fragmentos de mármol negro, recreado la morfología del insecto. Los flejes en su extremidad son indispensables para sellar la obra y proponer otra interpretación como recipiente que contenga objetos o un instrumento de defensa ante ataques fortuitos.

Por último, contamos con la obra Cancha (2006) la forma volumétrica se sostiene en una base de aluminio unificada con remaches. En la parte superior del volumen en mármol, Castellanos inserta coladas de bronce que son líneas que emergen como brotes y cuelgan de sus extremos pequeñas piedras como fruto.

En conclusión podemos afirmar que al analizar de manera breve la obra de Castellanos, confirmo que son ensamblajes orgánicos contemporáneos, toda vez que concibe una combinación de materiales con la intención de unir fragmentos industriales y matéricos como parte esencial del objeto final que provoca alegorías.

Referencias

Estévez, P (2012) El Ensamblaje Escultórico: análisis y tipologías objetuales del Arte Contemporáneo Mexicano, México. Ed. ENAP-UNAM

Schneckenburger, M, et al. (2001) Arte del Siglo XX, “Esculturas biomórficas una contraposición vital”. Madrid. Ed. Taschen.

Acha, J, (2012) EL producto artístico y su estructura. México, Ed. Trillas.

Read, H, (1989) Modern Sculpture. Londres. Ed. Thames and Hudson.

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