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ARTE MINIMALISTA: CORRESPONDENCIAS PLÁSTICAS ENTRE ESCULTORES MEXICANOS Y ESTADOUNIDENSES

El objetivo del artículo es evidenciar correspondencias, vinculaciones e influencias del minimal art entre escultores mexicanos y estadunidenses. Propongo analizar estructuras formales denominadas minimalistas a partir de 1953. Considero que existen referencias mutuas para determinar la vinculación entre escultores del norte del continente y mexicanos. Las estructuras mínimas de varios escultores que valoré conforman correspondencias formales, compositivas y conceptuales. Por otro lado, los textos sobre el minimal art se refieren a la aportación norteamericana a la vanguardia de los años sesenta del siglo pasado. El minimalismo consagró esculturas de composición industrial sustentadas en figuras geométricas, sistema modular, secuencia, materiales laminados y emplazamientos en galerías y espacios públicos. La investigación se fragua a través de similitudes, contrastes y correspondencias como la aplicación de sistemas industriales, materiales de la modernidad maquinista, percepción de formas abstractas, composiciones geométricas y actitudes de los escultores en su contexto.
Antecedentes del minimalismo en México
Considero iniciar con la apreciación que hace Gregory Battcock, en Minimal Art a Critical Anthology (1968-1995) en el que reconoce que la obra de Mathias Goertiz, se aproxima a las estructuras lisas de la tendencia. EL Museo-Experimental El Eco (1953), corresponde a la primera obra arquitectónica minimalista e integrando al interior del recito la escultura La serpiente (1953), realizada con planimetría volumétrica de placa de acero soldada y remachada. La obra de referencia minimalista en la vanguardia es La Serpiente de El Eco, “constituyó toda una innovación en la escultura de la época, por sus formas acentuadamente lineales y fue predecesora del minimal art” (Moyssén, 1977: 70).
Así también, Luis Barragán y Mathias Goeritz edificaron la primera obra pública minimalista, que corresponde a las Torres de Ciudad Satélite (1957-1958) construida con cinco prismas triangulares de 37 a 57 metros de altura y de concreto revestido de color; evocando torres medievales. Battocock señala que Goertiz anticipó ciertas ideas de los artistas minimalistas como la problemática compositiva formal del espacio en la escultura y en la arquitectura. En la Ciudad de México conservamos el acervo minimalista de Goeritz y Barragán (Battcock, 1995: 19-29).

Las Torres de Satélite, (1957-1958) Ciudad de México.
En tal virtud, el antecedente del minimalismo se generó en México a mediados de los años cincuenta del siglo pasado. Y en Nueva York aparece la tendencia con estructuras geométricas en los años sesenta, iniciando la vanguardia con artistas-teóricos estadunidenses como Donald Judd, Sol LeWitte, Robert Morris, Carl Andre, Richard Serra, Tom Doyle, David Smith y Eva Hess del lado mexicano contamos con Manuel Felguérez, Sebastián, Hersúa, Jesús Mayagoitia, Gunther Gerszo, Ernesto Hume, Salvador Manzano, Ernesto Álvarez, Pablo Kubli, Ernesto Paulsen, Yvonne Domenge, Francisco Moyao, Xawery Wolski y Thomas Glassford entre otros. Y por lo que se refiere al término minimalista, El filósofo Richard Wollheim acuño el término minimal art en 1965 (Manfred Schneckenburger, 2001: 524).
Parámetros del minimalismo
Las estructuras de la vanguardia surgen de manera directa del sistema industrial de mediados del siglo XX. Los talleres de metalurgia, de maquinaria pesada se abrieron a los artistas para logar sus proyecciones de modelos y maquetas. Así también, utilizaron herramienta para forjar en frío formas a partir de laminados de metal y procesos de corte por plasma-oxicorte. Para unificar la forma aplicaban diversos procesos de unión como la soladura para metales y sistemas de sujeción como el atornillado y remachado. En los inicios del minimal art se concretaban estructuras de figuras geométricas en volumen construidas por obreros calificados interpretando planos y en consecuencia diseñadas para forjar la forma con adecuaciones a la maquinaria metal-mecánica. Por lo que, la obra minimalista “…suele estar compuesta de formas geométricas únicas o repetidas. Producidas industrialmente o construidas por obreros cualificados siguiendo, las instrucciones del artista” (Meyer, 2011: 15).
La característica principal de los minimalistas estadounidenses en la construcción de piezas alude a “erradican todo vestigio de emoción o de decisión intuitiva” (Meyer, 2011: 15). Considero que su propósito plástico consistía en apartase de la escultura tradicional relacionada con emociones directas a partir de la figuración. Sin embargo, es cuestionable la aseveración de que la obra minimalista careciera de emociones para el espectador. Toda vez que, la estructura mínima provoca extrañeza e incapacidad de dilucidar su contendido conceptual, en tal sentido genera emociones distintas y diferentes a la tradición escultórica. En todo proceso creativo coexiste un ingrediente de intuición, emoción y técnica, en tal circunstancia es cuestionable el argumento, pero entendible de marcar su distancia con la escultura previa a sus búsquedas artísticas.
En la construcción de las estructuras, se evocan dos ingredientes formales, el primero corresponde a literalidad presencial del objeto y el segundo a la reducción de la forma-figura, ya que es directa la lectura de la escultura mínima, sin necesidad de interpretaciones, pues “alude solamente a su presencia literal” (Meyer, 2011: 15). Así también, hay un reduccionismo en la forma mínima y que corresponde a los materiales neutros e industriales y, a lo liso de la epidermis de una placa de aluminio o laminados de madera o planchas de plexiglás. Por lo que, se logra una reducción formal-conceptual en la estructura, en tal tesitura “el arte minimalista utilizó los objetos de producción industrial para lograr una reducción de tipo formalista” (Meyer, 2011: 18).
El espacio es el material minimalista de mayor alcance, es parte esencial de la escultura planimétrica, el vacío se encuentra entre las partes fragmentadas y unifica el todo escultórico. En tal sentido, para entender la obra minimalista se requiere de tiempo-espacio por parte del espectador para rodear y moverse en la apreciación del objeto tridimensional. La conexión entre artistas norteamericanos y mexicanos radica en el uso del espacio, sistemas industriales, actitud, formato y contexto de tiempo al observar la estructura desde diferentes perspectivas visuales.
Conexiones formales y materiales
Las conexiones formales entre los escultores norteamericanos y mexicanos las encuentro en la construcción de estructuras minimalistas, conforme a la repetición modular, uso singular de la figura geométrica, seriación, forma geometrizada y temática libre. Consagrando su inclinación a temas abstractos planimétricos y a la aplicación de materiales industriales como laminados en acero, aluminio, madera y plexiglás, generan correspondencias artísticas en la fragmentación de los objetos unificados.
El sistema de fabricación de los escultores norteamericanos y mexicanos radica en la unión de las partes en estructuras forjadas con laminados lisos, placas sueltas y modificadas con herramientas en frío. La amalgama de sus partes se realiza con soldadura, remaches o atornillados y en ocasiones con epidermis de color industrial. Otra diferencia que propongo versa sobre la conceptualización del objeto minimalista, toda vez que, los escultores norteamericanos proponían crear objetos anti-arte y del lado mexicano no pensaban en tal paradigma. Además, carecemos de textos que asumieran cierta actitud en referencia a sus obras como objetos anti-arte. Por otro lado, los escultores mexicanos aplican una temática abstracta-geométrica y, sobre todo consideran que sus estructuras están sujetas a ser exhibidas y vendidas.
Por último el acercamiento indispensable en la interrelación entre escultores minimalistas, es sin duda, la aplicación de maquinaria industrial para elaborar el objeto. Las herramientas globalizadas, placas de acero o aluminio de una misma calidad y con especificaciones de fábricas de metal-mecánica, en ambos países los escultores generan unidades intercambiables. Para ejemplificar la estructura minimalista, contamos con la obra Divisiones (1990) de mi autoría, es un ensamblaje consistente en dos estructuras de ocho módulos cada una, dejando un paso transitable para el espectador entre las formas emplazadas en el suelo. La conexión entre cada estructura modular, corresponde a la interconexión de espacios regulares, generando luces y sombras a través de sus planos rectangulares. Así también, las líneas que unen los planos verticales son iguales y su repetición es simultánea al observarlas en sus laterales. La interacción entre los dos módulos-pieza, ocurre al caminar entre las estructuras, provocando una sensación de detención e inmovilidad; creándose un juego entre planos, movimiento y líneas que se fugan en vacíos igualitarios.

Divisiones, 1990. Aluminio y tuercas y tornillos

Divisiones, 1990. Aluminio y tuercas y tornillos
125 x 200 x 45 cm cada uno

Acercamiento de la obra Divisiones

Acercamiento de la obra Divisiones

Conclusión
Considero que los elementos formales compositivos son compartidos por los escultores mexicanos y norteamericanos y conservan una misma actitud sobre lo industrial y sobre todo en el uso de materiales de la modernidad. Así también, los escultores utilizan el espacio como elemento constructivo con sistemas modulares en sus formas geometrizadas, unificando la estructura en un todo concreto escultórico. La correspondencia entre los escultores se genera por actitudes, contexto de país y sobre todo en la búsqueda de una proporción mayor en la implantación de esculturas en espacios públicos. En la escena mexicana contamos actualmente con escultores que siguen la tendencia en su proceso creativo. Con una propuesta de intervención de espacios urbanos emergiendo obras de carácter minimalista y que son apreciadas por el espectador.

Referencias
Battcock, G., Ed., et al., (1995) Minimal Art a Critical Anthology, University of California Press.
Estévez, P., (2012) El Ensamblaje Escultórico: análisis y tipologías objetuales del Arte Contemporáneo Mexicano, México. ENAP-UNAM
Moyssén, X., et al. (1977) El Geometrismo Mexicano. México. UNAM, Instituto de Investigaciones Estéticas.
Meyer, J., (2011) Arte Minimalista. Londres. Phaidon Press Limited.
Marzona, D., (2004) Arte Minimalista. Barcelona. Taschen.
Schneckenburger, M., et al. (2001) Arte del Siglo XX, “Minimalistas norteamericanos y europeos”. Madrid. Taschen.
Judd, D., (1965) “Specific Object”. en Meyer, James (2011). Arte Minimalista. Londres. Phaidon Press Limited.
Morris, L., (1968) “Anti-Form”, en Wagner, Anne M. y Gregory Battcock, et al. (1995), Minimal Art a Critical Anthology, University of California Press.

LA ESCULTURA PLANIMÉTRICA: CONSIDERACIONES FORMALES Y MATERIALES

LA ESCULTURA PLANIMÉTRICA:
CONSIDERACIONES FORMALES Y MATERIALES
Pablo Estévez Kubli
En el presente artículo propongo consideraciones formales y materiales en la construcción de esculturas con placa de metal, aluminio y madera. En México la escultura planimétrica se concreta en la vanguardia o tendencia local denominada estridentismo (1921-1927) con obras como las de Germán Cueto. En los objetos planimétricos se incorpora el sistema de ensamblaje escultórico y la aplicación de materiales industriales.
El desarrollo de la planimetría escultórica en el país la ubicamos en el Geometrismo Mexicano , tendencia adoptada por varios escultores como Sebastián, Manuel Felguérez, Jesús Mayagoitia, Vicente Rojo entre otros. Así también, observamos el cambio de paradigma en la escultura mexicana, que abraza a partir de los años sesenta un geometrismo abstracto. El sistema de planimetría en la realización del objeto, deja en apariencia de lado al modelado, talla y desbaste.
La vigencia de la escultura planimétrica con implementos industriales, se demuestra con el arte urbano. Al explorar el tema abstracto-geométrico con un acercamiento industrial a la forma se consolida la tendencia del siglo XX, conforme a posibilidades tecnológicas que incluyen plásticos y laminados en madera y acero. Existen diversas ventajas formales y materiales en la utilización de planchas de acero para la construcción de la escultura actual.
En tal virtud, el sistema por planimetría industrial representa la posibilidad de elaborar esculturas de amplia proporción con un repertorio temático geométrico-orgánico que enlaza al espectador en los espacios públicos.

Ventajas Formales y Materiales de la Planimetría

Existen diversas ventajas en la aplicación de la planimetría, proponiéndoles a los artistas la conveniencia y viabilidad de entrar al fascinante mundo del ensamblaje por planos. En tal sentido, expongo una aproximación a mi proceso creativo al utilizar el plano en sintonía con elementos compositivos, como es el módulo que redondea la ejecución de la forma planimétrica. La utilización sistemática de la tendencia, genera posibilidades en el desarrollo de un lenguaje personal a partir de la superficie industrial.
Las posibilidades de construcción planimétrica en la escultura corresponden a planos sueltos que generan diversos espacios en su disposición y superficies y, que al unirlas crean un volumen aparente. El planeamiento de la planimetría desarticula la construcción de volúmenes cerrados que atrapan el vacío y generan una masa. En la escultura planimétrica lo puntual reside en la utilización de placas de metal sueltas y otros laminados sin crear un volumen sellado. De manera libre, los planos interactúan con sistemas de sujeción que pueden ser remachados, atornillados o soldados, ya que las superficies (placas y laminados) conforman la estructura del objeto.

A continuación enumero diversas ventajas formales-materiales del sistema de planimetría para la construcción tridimensional:
1. Se agiliza la envoltura del espacio por planos.
2. Al utilizar láminas sueltas se interconecta la forma.
3. Se moldea de manera directa la placa con herramientas de costo accesible.
4. Los materiales industriales se producen en cantidad suficiente y de calidad.
5. Se desarrollan innovaciones en la ejecución de formas por planos metálicos o laminados.
6. Se incorporan a la forma composiciones modulares con formatos estandarizados.
7. La placa de acero (laminados) es un elemento formal compositivo.
8. Se pude desarrollar un lenguaje personal con la planimetría.
9. Se forja la forma requerida en frío con herramienta básica y se crean volúmenes aparentes.
10. Se modela el vacío conforme a la colocación de los planos.
11. Se desarrollan posibilidades de construcción escultórica de gran formato.
12. Al utilizar sistemas de sujeción libre, técnico o creativo se aportan soluciones diferentes para cada ensamblaje.
13. Al ser medible el espacio entre las placas de acero, se construye con ritmos, repetición, dirección, proporciones, concavidades, convexidades entre otros elementos compositivos.
14. La morfología modular de las planchas se combina con sistemas industriales como repetición, seriación y espacio.
15. El diseño y la tecnología conllevan la construcción del ensamblaje con planos de manera rápida y eficiente.
16. El corte de la placa con oxicorte o plasma se puede maquilar utilizando programas 3D.
17. Se acortan los tiempos de la fabricación, conforme a la maquila, grúas, soldadura, materiales, sistemas de sujeción manual y resistencia de materiales.
18. La reproducción industrial de laminados genera la misma calidad, factura y tamaño de los materiales.
19. La escala en la obra pública se apoya en la planimetría industrial.
20. Los temas y conceptos son novedosos conforme a las posibilidades de la planimetría, principalmente en la abstracción-geométrica-orgánica.
El esquema propuesto conlleva al artista a ser eficiente en la construcción de la escultura planimétrica con facilidad y calidad. Además, se debe complementar con el proceso individual en la ejecución de la obra.

Pablo Kubli, Máscara, 200 x 160 x 76 cm, placa de acero, 2001-20013.

Pablo Kubli, Dualidad, 155 x 60 x 55 cm, placa de acero inoxidable, 2007.

Pablo Kubli, Cruzamiento, 182 x 184 x 55 cm, placa de acero, 2001.

Pablo Kubli, Torre Valencia, 168 x 60 x 60 cm, placa de aluminio, 2002.

Pablo Kubli, Yacente, 168 x 60 x 60 cm, placa de acero, 2003.

Pablo Kubli, Esmo-Semilla, altura 500 cm, placa de acero, 1996.

Pablo Kubli, Torre Morelos, 90 x 34 x 25 cm, placa de acero, 2009.