Encuadernación para los niños

Historia de un pollito, libro pleglado. 5 años

Encuadernación para los niños

La encuadernación es una actividad artesanal muy antigua a la que los adultos le podemos asignar diferentes significados técnicos, históricos, prácticos, emotivos, etc, pero que sin embargo para el niño de corta edad no representa nada, es justo el acercamiento a los procesos de fabricación de diversas cosas que el niño asimila el sentido y significado de los objetos y por tanto se apropia de ellos de manera más intensa. La labor de enseñar procesos de encuadernación a niños no busca precisión técnica, sino afecto por el objeto y significación del conjunto de conocimientos que conlleva: motricidad fina, atención, sentido de la lectura, relación con el objeto, sensibilidad ante las texturas, formas, colores, diseños, contenidos, solo por mencionar algunos.

El trabajo con niños nos lleva a buscar soluciones de encuadernación muy rápidas y poco riesgosas, que en ocasiones pueden parecer a los adultos extremadamente simples, y que por lo regular se hacen con papel limpio para ensayar los procedimientos pero que deja el problema de ¿con qué llenar dicha libretita? No podemos basarnos en que los niños solo por ser niños son creativos y “ya sabrán hacerlo”. NO, la creatividad es un proceso racional, no inspiracional, y depende, a cualquier edad, de la cantidad de información que el sujeto ha recibido y de las pautas o caminos que se le brinden para saber usar dicha información.

No podemos solo decirle a los niños dibuja lo que quieras con un material nuevo para ti. Un taller infantil de artes plásticas tiene el cometido de enseñar a observar el entorno para poder expresarlo con recursos gráficos, y esto quiere decir enseñarle a reflexionar los hechos cotidianos y darle indicaciones de cómo poder dibujarlos de manera reflexionada, romper esquemas prefabricados que le permitan con tiempo y constancia tener elementos para formarse un juicio estético propio. Claro que el camino para esto son las prácticas gráficas con diferentes técnicas de las que el niño aprenderá los usos y procedimientos adecuados, recibirá información técnica que junto con la reflexión dirigida representan un cúmulo de información con la que podrá elaborar respuestas gráficas creativas. En el trabajo material del niño, y también en su expresión oral, debe notarse una evolución gráfica, un mejor desempeño motriz, mayor observación a las formas y colores de su entorno, resultado todo ello de un programa estructurado con objetivos claros en la educación plástica.

De esta forma el niño desarrollará su capacidad intelectual, expresiva y motriz, sin él percibirlo de esa manera. Las artes plásticas pueden ser una actividad motriz divertida, intensa, aparentemente relajada y fácil, pero su contenido es mucho más profundo de lo que vemos a simple vista, no es una actividad para pasar el rato, es una actividad para desarrollar el intelecto creador y eso la convierte en una actividad importante para el desarrollo del ser humano.

Un taller de encuadernación para niños debe considerar no solo el hecho de hacer el objeto, sino de darle un sentido muy práctico y sobretodo personal a la libreta, así el acercamiento del niño a estos materiales tendrá un sentido de curiosidad, interés, cuidado y respeto hacia los volúmenes con los que se enfrenta en la vida diaria y con los que él mismo pueda hacer.

Es por esto que no tiene caso el solo hacer un encuadernado, sino que hay que planear y plantearse que pueda tener contenidos también trabajados por el niño, o darle las herramientas para que pueda hacerlo con libertad expresiva. Cuando es el niño quien elabora las hojas, las portadas, los forros, el contenido disfruta más el objeto, y las diferentes técnicas o procesos en que se ve involucrado adquieren un sentido real, expresivo y útil y será capaz de repetir la situación él solo en el futuro, solo en ese momento podemos hablar de que la experiencia plástica ha sido asimilada.

Las técnicas plásticas infantiles no tienen como objetivo único y final el ser exhibidas, ni son obras de arte, son trabajos de expresión y desarrollo del individuo, que en todo caso reflejan la intención del orientador de la clase. El niño reflejará en su trabajo su mundo y el mundo que le presenten, la forma, el significado, la textura; no son las técnicas en sí el objetivo, sino lo que podemos decir a través de ellas. La observación y sensibilización bien dirigidas respecto de su entorno y contexto, materializado mediante el uso de materiales, texturas, técnicas gráficas y plásticas. En este sentido deben buscarse materiales de buena pigmentación pero que no requieran alta permanencia al paso del tiempo ni costos elevados, solo calidades apropiadas, y por seguridad de muy baja toxicidad. Los materiales tóxicos, herramientas pesadas o punzo-cortantes, o que se refieran a usos eléctricos o térmicos deberán ser usados con mucha supervisión y solo con niños mayores de 9 o 10 años que ya tienen un buen nivel de atención y habilidad motriz fina. En cualquier caso el responsable del grupo debe de estar sumamente atento al manejo de todos los materiales y herramientas, explicarle al niño su origen, función, utilidad y precaución, así se establece un compromiso tácito de seguridad.

Los procedimientos propiamente de la encuadernación deberán ser ágiles y rápidos para no perder la atención e interés de los niños pero que le permitan al niño la práctica de su motricidad fina y la atención para seguir instrucciones. Se trata de procedimientos básicamente de doblez y pegado o de costuras muy simples. Se pueden usar cubiertas o forros con interiores de pocas hojas, para que no se convierta en imposible la tarea de dotar de contenido dicho cuadernillo (ya sea en el salón o posteriormente en casa) y así el cuaderno con un contenido realizado por el niño de manera individual o colectiva pueda pasar a ser un libro propio al que se le otorga un sentido, expresión y afecto de manera más rica. Por la razón de que los ejemplares tendrán pocas hojas es recomendable usar materiales de mediano a alto gramaje, para darles cuerpo a los volúmenes, que se pueden combinar con portadas decoradas con collage de papeles y cartulinas más coloridos o de papel impreso de revista.

Como con cualquier actividad, si el instructor no se compromete e involucra a los niños en el tema los resultados pueden no ser los esperados, la elección de los temas a desarrollar durante el trabajo con niños debe de obedecer a una lógica o secuencia que refuerce los intereses, capacidades y desarrollo de la edad correspondiente. Cada edad tiene características específicas propias de su nivel de desarrollo y madurez, sin embargo son características generales que no siempre son compartidas de manera idéntica en todos los niños; finalmente, cada niño es un individuo independiente con un desarrollo intelectual, emocional, expresivo, social, motriz únicos.

Por ejemplo, a los niños pequeños les gusta convertirse en otros personajes; el cuerpo humano, la ubicación en el espacio, la exageración, el tamaño, la acción, lo personal, la narración, toman relevancia por sobre los detalles y lo minucioso. En contraste, los niños más grandes que ya están desarrollando el pensamiento abstracto tienen intereses más específicos probablemente relacionados con los porqués y las razones de los hechos y los personajes; pueden ver desde fuera un personaje y analizarlo; el pensamiento matemático y por tanto rítmico y secuencial, está más evolucionado, el tiempo, la forma, lo abstracto, lo intangible, las relaciones humanas y espaciales, son más interesantes e inquietantes.

Es decir, un guía, un instructor, un asesor, un docente de artes plásticas tiene la Responsabilidad Social de guiar, estimular y sensibilizar al niño ante la experiencia plástica y estética, que le permitirá ser un individuo integral sea cual sea la actividad que desarrolle más adelante. El docente debe de estar consciente y en todo momento tener la certeza de que los ejercicios realizados están encaminados a lograr un objetivo concreto y mayor, y así debe de hacérselo sentir a los niños, y de ser necesario explicarlo a los padres, ya que el compromiso educativo no debe valerse de la cantidad de trabajos logrados, sino de la calidad individual lograda en cada uno por el niño. Las exposiciones conclusivas deben mostrar ese grado de sensibilización y evolución gráfica que se puede obtener en el trabajo del niño, no es el lucimiento personal o colectivo del desempeño o cantidad de técnicas de las que somos capaces de realizar. Es claro que esto implica un compromiso en la preparación didáctica especializada en niños, las técnicas no son nada sin esa cualidad didáctica, y por supuesto de la constancia en la actividad plástica a mediano y largo plazo. No podemos esperar en un corto tiempo una evolución gráfica sorprendente, pero sí una modificación en la actitud, desempeño y expresión.

Desarrollar de manera fluida, segura, pertinente y útil un procedimiento técnico depende de la habilidad manual y la total comprensión de dicha práctica, así como su finalidad didáctica, por lo que es necesario que la enseñanza de las artes plásticas o de la técnica de encuadernación o cualquier otra especialidad técnico-plástica se realice por personas conocedoras de dichas áreas y con un planteamiento didáctico, pedagógico infantil consciente.

Como apoyo para lograr una comprometida y profunda preparación didáctica y especializada en artes plásticas infantil, es más que recomendable el texto Las artes plásticas en la educación artística y estética infantil. de la autora J. Alicia Venegas Espejel. Colección Maestros y enseñanza. Editorial Paidós. México 2002.

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