Pulso, tiento, tacto, el hombre de la venda Roja. Una historia que valoriza al tiempo.

UNIVERSIDAD NACIONAL AUTÓNOMA DE MÉXICO.

FACULTAD DE ARTES Y DISEÑO.

Proyecto. COLOQUIO EN ARTES Y DISEÑO EN EL MÉXICO ORIGINARIO.

Facultad de Artes y Diseño. Plantel-Xochimilco   26, 27, de Mayo 2014.

Mtro. Vicente Valdez Dimas. Coordinador del Proyecto del  Doctorado-FAD.

Sala de Videoconferencias. La magia del Dibujo. Ensayo de Jorge Chuey.

Pulso, tiento, tacto, el hombre de la venda Roja.

Una historia que valoriza al tiempo.

Ensayo de Jorge Chuey.

Dibujo río de vida. Río púrpura: nocturno centrípeto hembra. Diurno centrifugo macho. Remolinante como un sol que lanza su brillo  sobre las manos con la potencia inmensa e irresistible  del dios dador de vida”.      Jorge Chuey. 2014.

Última noticia: Laboratorio de Dibujo. FAD-UNAM.

“Un grupo de alumnos que estudian Artes y Diseño en la zona lacustre de Xochimilco aseguraron ayer haber encontrado la primera prueba directa de la inflación corporal, la expansión muy rápida del Dibujo ocurrida directamente después de la gran experiencia dibujística. La invasión y conquista del cuerpo humano realizada por el Dibujo es prueba de la explosión del espacio-tiempo manifestada y que dio origen a Dibujántica desde el principio de los tiempos; el Dibujo es el viejo órgano del cuerpo humano, pero ante todo, es poesía,  es historia y engaña el tiempo; atrapa el instante, y lo hace eterno”

Ante tal noticia se convoca a Pancho Villaseñor que, como aquel coyote en ayunas que fabricaba el canto a la vida nos  induce a vivir dentro del misterio del  pensamiento ancestral de lo desconocido y te provoca iniciar un periplo histórico arcaico-místico-comunicativo de historias jamás contadas a través del diálogo; vale decir utilizando la palabra,  bajo la oscura luz cenital del sol de la media luna; esa oscuridad, antro donde todo puede surgir, donde de todo hay que buscar. En lo oscuro está todo lo que tiene interés para conocer; pues la dibujántica se formó de noche en su primera etapa, y en la noche  vivió su segunda etapa cuando se constituyó como el nuevo órgano del cuerpo humano teniendo a las manos como símbolo de la magia. Quiero explicar y hacer comprender lo que pretendo, esto no es cosa fácil, pues jamás  podré comprender lo que es una  nueva historia, sino es por analogía con la que es vieja.

Convocatoria donde se trató de cómo  aproximarnos,  cómo definir  en términos de sencillez y vacuidad la singular gravitación mágica del Dibujo en los murales de soporte pétreo de la Baja California, lugar que habitaron   los antiguos hombres y mujeres que descendieron   desde aquella franja de tierra que tiene forma de serpiente bicéfala  y que se desprende del macizo continental semejando  un enigmático  dragón de dualidad en pleno vuelo.

Los dioses olvidados.

Empezamos este periplo con esa otra parte tradicional y arcaica de la historia sobre los Dioses olvidados que saben hablar sin palabras y que parecen  volar como las aves, que son  gigantes de torpe  caminar sobre la tierra y un día bajaron para encontrar a los hombres que solo hablan con palabras, que no saben nada ni tienen nada. Sólo la llave de la mano.

Entonces les enseñaron a interpretar los sueños de la otra noche  para escribir  la historia; les mostraron cómo escuchar el susurro de las estrellas y como resucitar los sueños del tiempo ya muerto, como sembrar la lluvia de puntos para cosechar tempestades, cómo hablar con los seres de místicos atardeceres para entrar al reino de poiesis.

Conocer al Dibujo por siempre; su reino natural; su imperio; el misterio  y  su magia divina.

Así, los que solo hablan con palabras pudieron avanzar entre las flores del  desierto pues les mostraron el camino correcto, la ruta de la serpiente que con su sabiduría dual les enseñó lo que tenían que hacer para comunicarse y aprender el secreto de los seres que saben hablar sin palabras.

Poco después de miles de lunas apareció el hombre de negro  rostro que se transformó así en la dualidad del negro como suma de los colores;  junto al rojo de fuego y de sangre. El hombre que tenía manchado su rostro como resultado de su sabiduría. Hombre prehistórico, chichimeca que llegó, tal vez, de más allá de las estrellas o que nació allí, en aquel pedazo de tierra donde se manifestó el verdadero  lenguaje del pintor, hablar sin palabras.

…Dioses olvidados que aún no daban  nombre al territorio ocupado, pero que poseen el conocimiento y conocen el pensamiento abstracto, signo de un alto grado de civilización y resplandor de arte. Dioses escondidos que habitan en las inhóspitas regiones del norte inconsciente; panóptico del pensamiento pictural. Iluminados por el fulgor de la tinta negra y roja símbolo de dualidad y paralelismo del pensamiento: intelecto y sabiduría cosmogónica.

Tal vez cabría  comenzar citando con mis propias palabras los rumbos que tomaron hacia el sur, en su afán de dibujantizar y rendir culto a la filosofía de Flor y Canto: con los que escriben pintando para recorrer su cuerpo.

Pintan las laderas de roca blanda para significar sus vivencias; componen, cantan, se recorren el cuerpo, escriben otras historias, recorren el espacio temporal y marchan hacia el infinito de los tiempos que no han de morir.

En ello reside su aventura de continuar vivos. Exploración, descubrimiento, transformación de vida, tanteo para definir la naturaleza, desplazamiento, acciones de un espíritu que prefiere la dualidad  para ubicarse en otro lugar, en otro espacio en el que puedan  habitar entre los hombres que solo  saben comunicarse  con palabras.

Guerrero chichimeco que desde hace  doce mil años descendió para esparcir sus conocimientos y enseñar a los que  saben hablar con palabras. Fundaron  otras civilizaciones; Teotihuacanos, Toltecas, Mayas, logrando con ello ampliar los límites del imperio del Dibujo. Lo que conocen, lo que es suyo, el mar indefinido de  la poesía, surgimiento de la voz Tlahcuilo. Visión de hombre y mujer: escritor-pintor-cantor;  hacedores de  historias  sagradas.

Corazón endiosado de la pintura que enseña a conocer el origen del universo  en  la dureza del acantilado inhóspito. Hombre y mujer prehistóricos: viejo artista, discípulo de hombres gigantes en abundancia, inquieto, capaz de  significar la roca,  hábil con su mano, izquierda-derecha, dedos de hombre y de mujer que se integran a la danza cósmica. Dialoga con su cuerpo, mente de dualidad que se recrea en el pensamiento abstracto. Verdaderos artistas que todo lo sacan de su propio corazón, porque es él, su dios dador de vida.

Se integra al cosmos; obra con el juego del placer; descubre el origen de la vida, hace las cosas con pulso,  tiento, tacto; sabe desear cómo un gran chichimeca, compone la vida del entorno, selecciona hábilmente los pigmentos, crea, transforma las cosas; gran conocedor del tiempo y del espacio sideral; pinta la naturaleza y la transgrede. Logra establecer la magia de los pigmentos y de la luz, y hace  que los muros de  tierra madura; esperma petrificado: canten a la vida.

Logra que el cincel del alma vibre con el viento abrasador de las flores del desierto. Señor de los siete soles,  de los siete mares y de las nueve  lluvias. El lugar donde está la casa de la gran serpiente con cabeza de dualidad cósmica, que después se dirige hacia las cálidas tierras del sur, para significarse con las plumas e iniciar el vuelo hacia el infinito. Serpiente que percibe el gran formato; origen de mural que se asemeja  al  enorme libro pintado.

Llenura de pensamiento chichimeca que circula cual partícula por todo el cuerpo hasta alcanzar el periplo comunicativo y de repente enfrentar al  gran vacío que significan las manos pletóricas de ritmos vitales, y de ríos púrpuras que recorren su cuerpo hasta llegar a sus dedos, sin derramar una sola gota de sangre. Corazón de piedra que sabe integrar el arriba y el abajo; la nada y el todo, el mito del eterno retorno al gran vacío.

Flor y Canto. Cuerpo y Poesía, la coherencia.

El gran tolteca, In Xóchitl, in cuicatl. “Flor y Canto”. Sonido de metáfora; poiesis del pensamiento abstracto origen del canto dirigido al hombre, poesía expresión de vida interior, lenguaje de imagen, movimiento dibujántico con tono de misterio buscando las manos para empezar la acción  dibujística,  creador mágico y enigmático; cuerpo y sonido, expresión oculta y velada que con las alas del símbolo y la metáfora llevaron  a los habitantes del gran valle a balbucir su propio idioma; náhuatl. El verdadero lenguaje del hombre que supo adelantarse para encontrar la magia de la pintura.

Proyectándose más allá de sí mismos; más allá del tiempo, más allá de los sueños, lo que de manera misteriosa los acercó a sus propias raíces de vivir o de  no vivir. Afirmaron que la verdadera poesía implica de manera peculiar ser dueños de su corazón, del conocimiento y tener el dominio de la tinta negra y roja, resultado de auténtica experiencia interior. El diálogo de la flor y el canto, dueño del cerca y el junto: Cuerpo y Poesía.

Lo único verdadero, lo único que puede dar nacionalidad a los hombres que habitaron el valle de las zonas lacustres; de la montaña; de los ríos y de los mares; convirtiéndose en dioses que saben hablar sin palabras; aquellos dioses olvidados de la historia. El buen Tolteca: artista espacial, discípulo abundante, múltiple,  secuencial, inquieto.

Tlahcuilo el pintor la pintora.

El verdadero tolteca: capaz, se adiestra, es hábil; dialoga con su corazón, encuentra las cosas con su mente y les da su nombre. El verdadero orfebre todo lo saca de su corazón; obra con placer, saca las cosas de un silencio sonoro, con tiento; obra como un gran tolteca; compone la naturaleza hábilmente; crea; arregla la vida y hace que  ésta se convierta en  historia.

El antiguo Tlahcuilo conoce el poder simbólico del color negro, macho; su aspecto frío, contracolor de todo color, ausencia de vida, indiferencia original, y  significó al rojo, hembra;  cómo el  color del  fuego y de la sangre, potente e irresistible; para   adueñarse así de la tinta negra y roja…

Utiliza el  agua negra como fuente de vida, medio de purificación y centro de regeneración; transforma y cambia la naturaleza de las cosas y del hombre mismo,  los sintetiza, como signo del pensamiento abstracto; descubre lo negro del carbón como símbolo del fuego escondido.

Encuentra  la dibujántica, el inconsciente que habita en su memoria como  la esencia del Ser y no Ser, se da cuenta que su cuerpo es acción dibujística, fabricador de imágenes; indaga la naturaleza del pigmento negro profundo y lo prepara; lo tritura, lo desmenuza sin reducirlo enteramente a polvo. Esa es su magia, su alquimia. Pone una cosa sobre otra, o en contacto con otra y encuentra el espacio multidimensional y comprende que la pintura es una  abstracción del pensamiento.

El buen pintor, es un gran escritor,  gestor  de formas mágicas; capta la esencia más sensible de la naturaleza exterior y transforma su propia realidad, la  verdadera esencia de su lenguaje visual. Se convierte en el ser supremo que habita en su corazón, y entonces sus imágenes se divinizan y resultan sagradas, pues descifra el pulso de la sístole y la diástole  que se confirma como un dios dador de vida;  principio y  fin de la vida.

Dentro del gran mitote de su cuerpo  escucha y traduce el canto de su corazón y sabe dialogar con él  en las eternas noches del universo perdido, y por ello queda atrapado en  cada una de las imágenes que pinta.

Conoce, averigua por medio de su intelecto la naturaleza y el origen de los colores y sabe cómo y cuándo debe aplicarlos sobre el amate o sobre los muros de sutil resplandor. Los interacciona para interpretar la forma, el espacio y el tiempo como símbolo de la historia, amparados para siempre bajo el cobijo de la luz  Universal.

Conoce la anatomía  para poder interpretarse; primero se recorre  su cuerpo tanto como  a sí mismo y utiliza sus manos con las que luego  lo traza de manera  sintética hasta llegar a dominar el lenguaje abstracto origen del pensamiento sensor. Después selecciona los materiales y domina sus procedimientos; como parte de su filosofía  experiencial  para interpretar la apariencia de su propia realidad. Él sabe que la luz es símbolo de vida y que  el color surge cuando  la noche muere, el color de la vida es el color que el percibe. Interpreta la sensación del mundo que lo rodea y aplica los colores a todas las cosas, es dueño del conocimiento, pues sabe que el buen pintor debe de ser un gran poeta.

Esa es la magia del antiguo pintor; tlahcuilo, náhuatl que vive dentro del misterio de los lenguajes visuales; el de las manos mágicas, que saben engañar, hechizar y fascinar.   Aquel por quien vivimos para estar en el mundo, aquel por quien todo vive, el inventor de sí mismo, comprende la dualidad de ser.

Dueño de la lluvia, de la niebla y del viento, hacedor del fuego en  los jardines de la aurora que se reviste  de mil colores, paraíso de la nostalgia, árbol florido de  licor precioso. Flor de los sueños de  néctar divino. Agua sagrada que calma la  sed atrapada en el río de púrpura  que recorre su cuerpo.

Tinta y pluma fina; águilas y tigres; guerreros, caballeros del sol  de donde brotan las flores del amanecer, rocío que origina el movimiento; flor de papel del árbol de la vida, lugar para el sacrificio. Muerte en la lucha al filo de la obsidiana,  corazón derramado en la guerra florida.

Corazones humanos que indican el camino de la flor y el canto atrapados  en el amate. Estoy embriagado, enajenación que produce el licor de la poesía que se acompaña del cuerpo. Pintura, pájaro de las  mil voces que originan el  nombre de los libros pintados; Códice… símbolo de la Pintura sagrada.

Dibujantización la otra poética. La otra historia.

¿Y después de aquello, que pasó? ¿Dónde se escondió el viejo pintor?

¿Qué hizo después de aquello? ¿Qué nuevas historias debía de aprender?

¿Done quedaron los dueños del pensamiento abstracto?

En este desierto aparece la gota de la concreción. Aquel dios que marca la profecía; se desvaneció un día en las tinieblas del mar profundo de la indiferencia. Recordadme; no me olviden,  yo soy ese  mito, de emplumada  cabellera  y de rostro barbado, cambiaré de nave y regresaré por el  mar de oriente. Ustedes son en verdad aquello que se denomina la enseñanza de los dioses olvidados pero llegará el día en que despertarán  en  los brazos de  un nuevo dios; espiritual, único y omnipotente

Tengan todos la certeza y la seguridad de que aquellos de ustedes que sostienen lo que son,  es realmente lo que son. Su magia, su personalidad, lo que tienen, con quien estén, donde vivan, los que tienen la pintura, los que no la tienen, su papel de  víctimas esclavos de sus creencias, la importancia que se han  atribuido con el pincel y el cincel de barro; todo eso se mantendrá vivo, no se preocupen, no van a perder aquello que no quieran perder.

Rindamos culto a la gloria del reino  del arriba, del abajo y del todo lugar. Por la gloria de ese Dios que no conocen y que está dentro de todos nosotros. Por aquel a quien llamamos el Dibujo, la épica de Dios hombre y Dios mujer. Androginia realizada  por todos nosotros que nos acercamos al núcleo de la gran circunferencia de la vida… Dibujo es la vieja ciencia.

El Dibujo llega a las nuevas tierras,  ese dios andrógino atrapado en la dualidad obscura de lo masculino y lo femenino; de la lógica y de la intuición: Lineal y abstracto,  espacial y figurativo. Dioses de la tez barbada y de los ojos claros que llegaron de más allá  del mar. De más allá de los  sueños de los  mares que se confunden con el azul-celeste del  infinito cercano para robar la Turquesa Sagrada, origen de pensamiento poético, la síntesis hecha realidad.

Estos son los hombres  que llegaron tal y como contaba la leyenda de aquellos dioses que se creyeron dioses de los ojos claros,  inolvidables para el hacedor de historia.

Los  que conquistaron y subyugaron a la  mujer maya para significarla  como madre de la nueva nación bajo el poderoso encuentro de estos dos mundos; surge la  Raza híbrida, Dibujo de lenguaje nuevo que  marca para la posteridad el  mestizaje del  pensamiento. Memoria y olvido  sin terminar, pero que dan  origen a la nueva nación. Tlahcuilo pintor viejo dibujante nuevo, fusión de pensamientos distintos, idiomas  y culturas opuestas. Manos que piensan con el esplendor dorado del añejo bronce adherido a la  piel.

Laboratorio de Dibujo, el hombre de la venda roja,  historia jamás contada.

Y continúa la nueva historia bajo los tintes de la Magia y la venda Roja.

Dibujo es la magia. Partícula que corre sin reparar. El trazo en la pasta de color se hunde ligero, avanza con la mano de izquierda a derecha. Rasga la fina superficie del soporte y es imperativo. Descubre la utopía y se aleja de la realidad. Engaño y mentira le favorecen.

La Magia ciencia oculta en las manos y en lo más profundo de las entrañas del cuerpo que pretende realizar cosas extraordinarias y admirables con el atractivo de la imaginación; del hechizo; de la fascinación, de lo oculto, de la espiritualidad;  la alquimia; el encanto y la evocación que hacen pacto para modificar la mirada de esa partícula que  deleita y sorprende.

Magia que obra de manera natural, encantadora y maravillosa, para crear el portento del Dibujo que recorre todo el cuerpo  y lo acerca a las fronteras del infinito hasta llegar a las manos;  sale  de la vida interior y crea un nuevo espacio engañando al cuerpo y el no cuerpo a través de la Venda Roja.

Venda, símbolo de ceguedad ante el mundo profano. Retirada interior para encontrar la contemplación. Actitud de meditación profunda y de suma concentración espiritual, alejarse de las sensaciones del mundo profano, del espacio  exterior. Venda Roja símbolo del Laboratorio.

Dibujo, la vieja ciencia se convierte en el nuevo órgano del cuerpo humano.

Si en el mundo contemporáneo de las artes visuales, todos los caminos llegan al Dibujo. En el órgano del Dibujo todos  llegan a las manos.

Manos que piensan y miran, escuchan, escriben y cantan.

Teniendo como símbolo, la gran coherencia cardíaca  con el cuerpo y la  mente. Dibujan historias jamás contadas, historias íntimas, absurdas, fantásticas; inventan historias verdaderas. Cuentan  historias falsas que no necesitan que se comprueben pues ahí radica su fascinante magia. Manos que son dueñas de la poesía para ser concebidas  como los nuevos dioses que  después  se olvidan.

Pulso intermitente de las arterias que habitan en la muñeca vacía signo de vida, de seguridad y firmeza de la mano olvidada. Tiento que sirve de bastón al hombre de la venda roja para empezar su recorrido por todo el cuerpo. Tacto que toca y no toca, que palpa y acaricia pero que no hurga los confines del alma; que rasca y frota el corazón herido sin hacerlo sangrar

El dibujo es el viejo órgano del cuerpo humano que renace;  Sin embargo él cuerpo es denso, impenetrable, piltrafa humana, lleno de flatulencias, guiñapo de desecho vital.  Si se lo penetra o lo desgarras te das cuenta que todos sus caminos llegan a las manos para crear la magia que asombra y subyuga. Semen petrificado que vuelve a renacer con las primeras lluvias que provoca  el Hombre de la Venda Roja con su pensamiento creador.

Mano, masculina-femenina: sentido corporal que como la noche se desliza sobre el absurdo jardín de la esperanza y toca lo que no  toca  para distinguir  las asperezas del  sentimiento, mira pero no mira porque el alma se turba y la nostalgia  invade la oscuridad del  pensamiento.

Mano que separa el día de la noche para realizar la función creadora de los  hombres y mujeres de la venda roja; mano que camina por las sombras del Laboratorio, psique onírica, silueta nocturna  de la idea que está en estado de ensueño;  fuera del tiempo o más bien mano que es arrancada al tiempo.

Emergencias y resurgencias de lo cuántico, enraizada  en las venas del púrpura candente, crea el lenguaje del agua y recorre los caminos del viento, fortaleza del laberinto. Pensamiento eidético olvidado, silencio sonoro de la vida íntima, poesía de la condición humana que arrastra el río de la vida.

Esbozo del instante es mirada sonámbula. Tiempo sonoro, líquido del fuego intenso del corazón. Humanismo y magia son el dibujo del tiempo congelado en el tiempo. Orden natural principio virtual, espacio de la memoria que habita en el inconsciente en  estado de alerta.

Sensación temporal de realidad que no existe en el afuera profano. Impulso holístico del espíritu que resucita  los sueños del tiempo que ya no está. Con la venda roja que espiritualiza la materia para preparar la contemplación del mundo natural. Manos que circulan por los pasillos de la conciencia.

Idea que estremece a los dedos en el movimiento que duerme, tal como la semilla arrojada  al viento; sepultada en el papel blanco fuera del tiempo.   Resurgencias de la imagen sagrada que se integra a la psique a través del otro movimiento.

Mano que se sacrifica por la otra mano para que el dibujo vuelva a surgir desde lo más profundo de las entrañas, dueña del movimiento en el laberinto del Dibujo para expresar actividad,  potencia y dominio de sí mismo. Manos que se juntan en actitud de amistad, de alegría y placer por dibujar

Gesto de la rueda del universo lleno de estrellas sin visos de locura sin cálculos de demencia, cambiadora de las cosas. Mano derecha vuelta hacia afuera, pulgar e índice tocándose; la izquierda da la vuelta hacia el dentro con el pulgar y el índice tocando los dedos de la otra mano.

O al meñique de ésta para hechizar y asombrar a los que solamente saben   mirar. Pero el índice o el medio tocan la punta del pulgar en actitudes de magia,  la acción ritual que abre la puerta para ver el hechizo de las manos que hablan, danza espiritual del dibujante. Esto, esto es jóvenes colegas, la magia del Dibujo, una historia jamás contada que valoriza al tiempo.

Jorge Chuey.

El viejo loco por el Dibujo…

Barrio de la Concha, Xochimilco, D.F. a 26 de Mayo de 2014.

Jorge Chuey. jorgechuey@gmail.com

UNIVESIDAD NACIONAL AUTÓNOMA DE MÉXICO. FACULTAD DE ARTES Y DISEÑO.

PRIMER COLOQUIO DE ARTE Y DISEÑO. MÉXICO ORIGINARIO. COORDINACIÓN VICENTE VALDEZ DIMAS.

LA MAGIA DEL DIBUJO.

Pulso, tiento, tacto, el hombre de la Venda Roja.

Una historia que valoriza el tiempo.

Agradecimientos:

Vicente Valdez Dimas. Pancho Villaseñor. Círculo de Maestros de Historia de la FAD:

Estudiantes de la FAD-UNAM, del Laboratorio de Dibujo: Generación 2013-2014, gracias por prestar sus manos y compartir sus experiencias dibujísticas, a Luis Guillén y Chucho Montoya. Y al hombre de la Venda Roja, Ricardo Orihuela.

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