EL QUINTO ELEMENTO.

UNIVERSIDAD NACIONAL AUTÓNOMA DE MÉXICO.

ESCUELA NACIONAL DE ARTES PLÁSTICAS.

Centro de Investigación, Producción y Estudios de la  Imagen /CIPEI/

Ciclo de Conferencias sobre Amor y Erotismo.

Del 15 al 19 de Octubre de 2012. Campus Xochimilco.

EL QUINTO ELEMENTO.

Tiempos que vienen, van y vuelven.

Ensayo, versión  de Jorge Chuey.

“Con la misma indiferencia que corren las aguas  por los ríos y pasa el viento del desierto,

así un nuevo día se ha ido de mi existencia. Hay dos días por los cuales mi corazón jamás

ha languidecido: ese que no ha llegado aún, ese que ya pasó”        Rubáiyát S.XII Omar Khayyam.

Más allá; en los confines de la región carbonífera, comarca desértica donde me fue propicio para que  emergiera el manantial del Dibujo, en aquella rivera de piedras negras, cuna revolucionaria, donde hay minas fabulosas  que guardan el carbón;  símbolo del fuego escondido, de la energía oculta;

Allá nací, allá nació. Con el agua  que baja del norte. En la  tierra que esconde fuego

y carbón. Con  el aire caliente que arrastra el viento  del desierto.

Río grande, río bravo, agua que fluye y marca mi vida, su descenso al mar es la muerte,

el retorno a la indiferencia.

Su remonte  evidencia el retorno al divino manantial. Como el gran río de la vida de donde  todo  viene,  a donde todo retorna.

Allá me  pasé los años, allá me encontré mi primer amor.  Allá  retorné.

El manantial  no se ha Secado, emergencias y resurgencias inundan  mi corazón.

En cuanto a potencial ígneo, alude a mi energía latente, capaz de ser piedra rodada o entrar en combustión para dar paso a la penetración del fuego. El carbón me representa también las implicaciones del negro como origen de color, origen de  vida, fundamento de mi  pasión que emerge;

La fuerza  del sol sustraída por mi tierra norteña es encerrada en su seno; reserva de calor. La piedra ardiente que me representa la fuerza material y espiritual de constancia rítmica, que calienta y alumbra sin llama y sin explosión; perfecta imagen del dominio de mí mismo;

Ese carbón negro y frío ya no me representa más que revolución; tengo la necesidad de una chispa, de un contacto con el fuego, para revelar mi verdadera naturaleza. Ahora ya sólo es una vida apagada y negra, que ya no puede volver a encenderse por sí misma; surgen la nostalgia  y la melancolía;

Su calor se me presenta  como una imagen de la libido. Este me hace madurar biológica y espiritualmente; su acción es por tanto más rápida y más eficaz en cuanto que el ser que lo recibe se muestra  mejor dispuesto, por  cierta naturalidad,  por un fuerte deseo o la sed de amar;

Asimismo el calor del fuego se transmite mejor en los cuerpos más aptos para recibirlo, que por su movimiento interno de amor y lujuria. Pero cuando topa con sentimientos no afines a su actividad ardiente, queda sin efecto o no deja más que un ligero rastro  de cenizas de aquella combustión del vigor;

En el percepto de Dibujántica; al calor lo significo como el  fuego interior que se realiza  a veces en el sentido literal donde lo traduzco por una resistencia    al frío exterior. Pero no se trata como en este caso más que de cierta obsesión  fundamental  para que resurja el afecto por la vida;

Mi ardor interior, es el espíritu en llamas, la destrucción por el fuego de mi estado de inocencia, de la limitación de mi estado de alerta. El elemento fuego me corresponde además al centro de mi corazón. Pero sobre todo, esa sensación de calor está estrechamente ligada a mi  delirio de grandeza;

Me conviene señalar también que en la  meditación sobre el carácter de Dibujántica, el fuego y calor están asociados al tema de sequía y la obtención de  lluvia. Este carácter  me expresa también la tierra de la gran sequía  y me significa literalmente el fuego del hombre y su fuerza que se extingue;

Agua sagrada que representa la opulencia y me dotas de vigor para la posteridad como una fuente de vida, o como medio de purificación y convertirme en centro de regeneración; me vuelvo al gran río, a sus aguas, para encontrar el flujo del tiempo, de las formas, del espacio y del amor;

Por la pequeña abertura de mi percepción entran los vientos húmedos y perturbadores que llegan desde la superficie tranquila del gran río, pero de corrientes internas tan voluptuosas y ansiosas  que me señalan el camino hacia el país de  la muerte, pero  si apenas estoy aprendiendo a vivir;

Desde aquella  ventana, junto a la vieja chimenea de carbón podía ver a lo lejos la comarca vecina; con sus callejuelas y el gran puente en espera de los mojados que emprendían la  caminata para iniciar el éxodo  en busca de la tierra prometida.  Hay tiempos que se van y ya no retornan;

En medio de tantas guerras y de litigios por la posesión del agua, aquel pedacito de tierra había permanecido intacto por mucho tiempo. Cuando me asomaba a las ventanas; los árboles de nogal y de mezquites, las acequias, la calle terrosa como  bruma ante  mis ojos; todo lo que veía, me parecía  irreal;

Los primeros reflejos del sol desgarran la bruma que cubre el pálido rostro de la doncella.  Vigorosa la  mano; es un  saludo,  día tras  día  aparece y de su   rubor la obsesión nace, etérea emerge a la vista de la vieja petaca; ahí habita esa  rara criatura; envuelta en su misterio que me hace brotar  de amor;

Entre mis manos  reposa -no sé cuál sea su nombre- la recorro con la punta de mis dedos, siento su firmeza; abro y la cubro con aquel velo de candor transparente que me deja entrever su imagen divina; cada día busco el lugar de la erosión  y se da el encuentro con la  intimidad de mi ser;

Estoy en el albor de mi vida, vivo en el desierto; aprendes que se trata siempre  de lo imposible, de expresar el lugar sin lugar, la materia sin materialidad, el espacio sin límites. Cómo interpretar una cosa cuando se ha dejado de jugar, pierdo ese  momento pues no sé el valor del día que se va;

Trato de penetrar el misterio; más bien dicho, de vivir dentro del misterio. Pasan los días   y quiero aprender de mí; aun si los caminos no son visibles, o  no están ni siquiera trazados, Si los días son interminables, o se detienen, no  quiero producir nada de lo que ya está en el mundo, prefiero lo inefable;

Para ejercer la Dibujística antes que palabras -sí para qué las quiero- será  siempre para establecer una interacción con lo que más quiero, con lo más verdadero y profundo, con lo que es más mío, y no con las ideas profanas. Ésta es mi búsqueda para encontrar mi deseo, ese dios dador de vida;

Así me dan ganas de participar en mi mundo a través de puntos; mi crisol interno, comienzo dejándome llevar por uno, que dejo correr sin levantar la  punta de lanza  para penetrar el velo transparente; hasta que a fuerza de empujar sin fijarme en la forma y el espacio, tiene que detenerse y parar;

Eso que hago es simplemente vivir como niño carente de ropajes. Más, sin embargo así como yo, el punto busca sin saber lo que busca; hace a un lado lo inmediato, las formas que se aparecen, las primeras tentaciones. Sin  llegar al final, sino hasta aprender a encontrar la puerta entre las dos realidades;

No llevo nada conmigo; sólo acción, sin tristeza, sin buscar, sin ser ansioso. Metiéndome a mí mismo; no tropiezo, tampoco me desvío, sin prisas. No me ato a nada; no distingo ninguna forma; ni árboles, ni rosas. Sólo llevo conmigo la obsesión por recorrer con mi mano el cuerpo de  esa criatura;

Mi mano se mueve lenta y rápida de manera rítmica,  al igual que  ese punto,  a veces grande a veces sutil. Sin atrapar nada, jamás encierra algo. Punto que aún no ha elegido, que aún no está listo para ser plasmado en una línea.  Sin preferencias, sin ceder a lo que es la  atracción; fracasos, aciertos, fracasos;

Se convierte en línea y va por el camino. Como Línea libre; que autónoma se conserva y recorre el espacio y guarda sus secretos; que no es sumisa y se niega a todo lo que es material. No domina, va sola, sobretodo no depende de nada. Pero luego aparecen las señales, como aquella de querer parar;

Descanso; pero en ese lapso de tiempo oculto otro gran deseo, por encima de todos, el deseo de continuar con esa constancia rítmica. Como un susurro que no termina, parecido al susurro de las estrellas, o al del aliento vital que despierta  la pasión  en lo más profundo de mí  espacio íntimo;

Mejor, imposible. Parece una adicción, pero así nació mi amor al dibujo, la  obsesión por dibujar. Aquella rara criatura, de inolvidable nombre “La Tierra” el libro de geografía. Mapas, intentos y fracasos, mapas. A falta de algo mejor se empieza  a tejer una suerte de apego. La dibujántica mi proceso cuántico;

A la acción Dibujística; los primeros trazos de la línea me han  significado la vía de mi lenguaje, el camino de la vida, la línea del tiempo; trazos vigorosos,  suaves y sinuosos.   Interrumpe la voz incómoda. Pero aún hoy, satisfago el deseo de continuar dibujando en mi espacio interior habitado por el fuego;

Mi cuerpo y mi alma  han  inventando la línea, iniciando la gran creación del Dibujo. Y naciendo mi delirio de grandeza. Ya después llegaron las primeras letras; las primeras palabras; aprendí también a contar desde el uno al nueve, después surgió el gran vacío, cero, el  infinito. Emergencias y resurgencias;

¡Oh, Dibujo, proceso de dibujántica que has logrado desterrar para siempre la tristeza de la alegría que habita en mi corazón! Te  consagro eternamente   mi alma y mi cuerpo, cantar el placer que me brinda la vida y  disfrutar de los días de hambruna  en los tiempos del hombre  que aún puedan llegar;

. Con la misma indiferencia que corren las aguas, los primeros “dibujos” se desvanecen  en las mismas aguas del gran río, día que ya pasó,  ahora espero ese que no ha llegado aún. Atravieso la gran meseta y miro  por última vez la línea  donde se funden la fuerza creadora del cielo con la recepción terrenal;

El éxodo de la “piedra rodada” inicia  el descenso. Cómo el gran río me dirijo hacia  el mar;  aprendo la dinámica de la vida; todo sale del mar y todo vuelve a él.  Aguas que están en estado transitorio entre los primeros días de la gran inocencia y los días de las realidades formales. Situación de metamorfosis;

Otro cielo, y el Mar por donde  llegaron los dioses Ibéricos; el que goza de la propiedad de dar y quitar la vida. Empecé por comprender el tiempo; como ese que se fue, que va y regresa siguiendo al sol hasta que el día ya no está. Nunca he podido pasar detrás del velo que cubre el misterio de mis deseos;

Tarde llegué a comprender que el mar me simboliza el mundo, y mi corazón  la sede de mis pasiones, pero escapé del naufragio de la vida. Cuando caminé  sobre esa arena de sensación ardiente; tuve la tentación de empezar a imitar  el amor; deseos  de reiniciar de otra manera mi proceso afectivo;

Aquellos tiempos que pronto regresaron; ahora me encontraba en el lugar donde muere el gran río, aquella inmensa extensión de agua aparentemente sin límites. Aguas sobre las cuales  flotaba mi espíritu donde resurge  el brote original de dibujántica, se renuevan mis simples deseos de continuar;

Muchas gotas de mi vida resbalan  hacia el mar; allí, donde llegan todas las aguas sin llenarlo y todas las aguas salen de allí sin vaciarlo, producto de inicio de vida y deleite de mis soledades; el sentido secreto de mi lenguaje, el agua de mis pasiones donde solito  me voy y me vengo como las olas del mar;

Casa que habito en la montaña más alta, por el oriente miraba el tranquilo verde azul de la gran mar,  el lago y las lagunas que me significan como ojos de la tierra por donde me espiaban los habitantes desde el oscuro y profundo espacio  subterráneo; cuidándome que no cayera en el mundo del porno;

De repente aparecían aquellos cuerpos que pueblan las páginas profanas y desconciertan a los más sabios; de mirada de ensueño; de labios rojos, embriagadoras como el vino extraído de las parras de mi desierto. Bebe vino, porque en tales sorbos jamás se encuentra el final;   dijo una vez el poeta;

Ahora son otros los primeros reflejos del sol que nace en el mar oriente, pero también disipan la bruma de las páginas obscenas, despertar alegre y llenar los ojos  antes que el destino  los desborde de tan hermosas criaturas de pálida cara y de  negros ojos como una profunda  noche sin luna;

A las orillas del mar, el día es bello frente a las olas que se van y se vienen sobre las cálidas arenas. La brisa es suave y fresca después de que la lluvia nocturna ha borrado las huellas que manchaban las mejillas  sonrosadas de las niñas del pálido rostro, en los sueños de placer;

Más sin embargo; no pude evitar caer en el deseo de mirar esa maravilla humana;  motivo principal para que emergiera el gran deseo de continuar con mi Dibujántica. Ahora, la del cuerpo humano y sus placeres: pasión,  erotismo y la belleza  del amor profano e inmoral. Aire nuevo vientos fuertes;

Ahora se presentan las imágenes; ante ellas quién se resiste a tan honrosa y provechosa  provocación. Serán miradas y veneradas por los astros de la noche y por los hijos luminosos que sienten sed de amor. La sombra gloriosa de los días de la tinta y el papel  ya se fue, pero será invocada nuevamente;

Aquel  deseo oculto de continuar vuelve a mi corazón ardiente, con imágenes tan claras, tan misteriosas y luminosas en oposición a las voces incómodas. Quiero ser perverso, melancólico y  recuperar la tristeza de mi alegría como prueba de  amor al dibujo, pero  ahora mis deseos son otros;

Deseo reencontrar el fuego de mi línea interna alimento para el cuerpo y el espíritu. Afuera sólo harapos para guardar ese tesoro en el interior. Fácil de poseer cuando me aproxime al amor, mente y corazón abiertos, sin embargo reflexionarlo, asumirlo y absorberlo  con la fuerza de los  vientos del  mar;

Mi deseo de continuar dibujando es motivo de asedio por la voz que castra. Yo seguí dibujando más allá de los libros,  más allá del tiempo. En cualquier lugar, en todos los espacios que inundan mis ojos, pero también se me  consideró  una bestia  perversa en aquella noche misteriosa de luna llena;

Pero esta tierra huasteca, con su lago y sus lagunas estaba atravesada por puentes. El paso por el Puente se convirtió en la vía real, en la vía recta; y se  presentó en oposición a los caminos tortuosos en la marcha hacia el centro de mi corazón ingenuo. Al encuentro de la tierra prometida;

. Así apareció  la puerta batiente por donde se puede entrar y salir. El viaje;  como una aventura, un encuentro con el conocimiento, que ahora lo resumo como un acercamiento a la verdad, al amor, y al descubrimiento de un centro espiritual: el antiguo Santuario del Arte. No esperado, tampoco soñado;

En el viaje hacia el centro veo el éxodo de la piedra rodada. La salida de la tierra del carbón en las riveras del río Grande; donde nací, ahí  nació la línea, nació el dibujo; mí divino  manantial. Travesía del desierto. La vida en el mar y la  llegada a las  tolvaneras urbanas, el encuentro con La gran ciudad;

Ante al templo mayor y caminando sobre la moneda, miraba las formas sensuales que aparecían dentro de las brumas urbanas cual fantasma que crece y desaparece en medio de mi corazón en alerta, como ciudad lujuriosa en el centro del mundo, se refleja en ella el orden celestial y lo terrenal;

De cara al  nuevo sol de juvenil esplendor, siguiendo el eco de los sonidos  de pasos que ya no están, pero que se escuchan como música de los  tiempos que se fueron y regresan por la calle  de antiguas piedras  que hablan. Al final  apostado San Jorge, el viejo Santón,  vigilando  el  Antiguo Santuario del Arte;

Es la puerta de todas las maravillas; la verdadera realidad, de súbito ante mis ojos, aparece  el cuerpo humano sin ropajes: el amanecer, la noche, la aurora  el día.  Felices en el juego del tiempo; mujeres, niños, y hombres apresados  en el tiempo de la libido  en  el  candoroso mármol blanco. Sutil  y Lujurioso;

Gira el tiempo;  días del juego de la vida, candidez de adolescencia. Nueva,  aparece la otra visión; ésta hay que atraparla de inmediato, porque puede  desaparecer tan súbitamente como apareció: El hombre de carne y hueso sin vestiduras, dos géneros y de todas edades   Tiempo primigenio del Dibujo;

Acción primeriza de la Dibujística que jamás abandonará mi corazón intuitivo:

Anatomía del hombre; amor; erotismo; percepción venerada cómo centro común de la sensualidad. Surge y toco el Porno como eje rector del pensamiento creador en Dibujántica y la acción Dibujística  en ese Santuario

“Tocar el cuerpo: tocar es siempre tocar un límite. Lo que se toca nunca es la “cosa misma” sino su límite o su borde, la línea divisoria e indivisible entre un adentro y un afuera. Lo intocable, aquí, remite a la discreción y a la reserva, al pudor y más concretamente al tacto. Al tacto o al sentido del tacto que hay que tener para “tocar sin tocar”: para poder o saber tocar sin tocar demasiado, ni demasiado poco”

“Sólo a través de la piel un cuerpo puede tocar y ser tocado; El cuerpo, la piel, todo el resto es literatura fisiológica y biológica. Más la verdad es la piel.

Está en la piel, hace piel; auténtica extensión expuesta, completamente orientada al afuera al mismo tiempo que envoltorio del adentro; el saco lleno de órganos y de olor a humedad. La piel toca y se hace tocar”. La piel es la superficie y en consecuencia lo expuesto de un cuerpo”   Jean-Luc Nancy.

“Todos los hombres matan lo que aman… Unos matan su amor cuando son jóvenes y otros cuando son viejos; unos lo ahogan con manos de lujuria, otros con manos de oro… Unos aman muy poco, otros demasiado, algunos venden y otros compran; unos dan muerte con muchas lágrimas y otros sin un suspiro; pero aunque todos los hombres matan lo que aman, no todos deben morir por ello” esa es la naturaleza del amor (…)  Oscar Wilde.

Se abría la puerta de todas las maravillasnace el Taller Clandestino. Ahora regresan aquellos tiempos; las noches del clandestino se niegan a morir. Son los sueños que resucitan los tiempos ya muertos y mi realidad, perversa por naturaleza, recoge las escasas cenizas de aquel vigor que recupera el fuego…

Y llegan los sueños dentro de la misma vigilia. De pronto allí están; la hermosa criatura del pálido rostro, verdes los ojos del  mar profundo, de labios rojos tiritando sobre los pequeños dientes que apresan a su boca. Él, tal es la visión del brioso corcel de piel oscura que oculta sus ansias por amar;

Desnudos en aquel estado paradisíaco natural e inocente el inicio del pecado original. Olvido la pureza física y me dedico a la vanidad lasciva, algo que provoque desarmar al espíritu y entregarme a los sentidos. Empieza la lujuria, la desvergüenza y la ausencia de la virtud.  Despojo de todo ropaje;

Y sus cabellos rojizos y negros se entrelazan conservando sus relaciones íntimas, aún después de separarse  para perpetuar los recuerdos. Ella acaricia la barba, el bigote y los vellos, como en un descuido lleva sus manos por sus brazos, pecho y piernas y conoce su virilidad instintiva,  sensual, su hombría;

Mi lluvia fertilizadora, conoce mi coraje y mi poder, mira los ornamentos de mi rostro masculino; mira los centros de mi mando supremo, recorre mi cabeza, sigue mi esternón, profundiza en mi ombligo y conoce mi sexo. Acaricia  la bolsa testimonial donde se guarda el líquido sagrado de la vida;

Con el dedo de tu corazón acaricia mi clítoris como esencia de mi fuerza. Penetra mis sueños para que conozcas mi vida íntima; mis aventuras y con tu lengua siente la cálida humedad que se aloja profusamente en las paredes de  ese estrecho canal que es la puerta que guarda todas las maravillas de mi ser;

Acaricia mi piel toda, para recuperar mi juventud y encontrar el placer verdadero. Prueba mi sudor purificador para propiciar tu penetración, mira mi rostro, descubre mis rasgos nuevamente  porque en ellos se inscriben mis pensamientos  y mi obsesión por apresar tu falo. Como muestra de mi amor;

Tienes que ver mi rostro para poder revivir. Conoce mi cara porque yo no puedo conocerla, mi rostro no es para mí sino para ti. Es mi parte más viva, la más sensible. Mis ojos languidecen  pero mis pestañas son las armas de mi amor y se dirigen como saetas hacia la región donde habita tu gran potencia;

Quiero que el canal de tu semen  se humedezca suavemente para que pueda estallar con fuerza dentro de la vulva al separar de mis labios y encontrar mi símbolo de alma macho; erosiona suavemente, lentamente, y aumenta tu vigor para sentir tu fuerza regeneradora, una y otra vez, más rápido;

Deja tu chorro como una lágrima que vive y muere evaporándose después de dejar el testimonio de tu hombría y de tu amor. Mis ojos languidecen, los tuyos también, dejemos que nuestras pestañas se vuelvan a encontrar como guerreros armados  preparándose para una nueva batalla…

Esto es el tiempo de los sueños  que van y vienen y siempre regresan para resucitar como ligeras cenizas mi fuego que se extingue. “La pornografía es la única prueba del fuego de mi libertad” y la existencia del manantial divino que no se ha secado y que espera esos días que aún no llegan;

Antiguo Santuario del Arte…

Allá  me pasé los años, allá reencontré mi primer amor. Obsesión o delirio para cimentar mi pensamiento obsceno, bestia perversa. Enajenación mental a causa de mi primer amor, delirio de mi razón de ser. Esto me ha significado  los tiempos que van, vienen y regresan a mi vida en los días del hombre;

Sin concluir, más bien continuar, -como el deseo oculto- me doy cuenta que mi cuerpo y mi espíritu  son la mayor maravilla del  universo perdido: mi cabeza circular es el cielo; mis cabellos movidos por el viento significan el susurro de las estrellas; los ojos y las orejas reflejan el sol y la luna;

Sé que aspiración-respiración y sístole-diástole son las dos fases de mi aliento vital, los vientos que mueven mi espíritu; el torrente sanguíneo es la lluvia que inunda todo mi cuerpo; mis humores representan los ríos y las aguas terrenales; los orificios y los poros  son las vías por donde fluye mi vida;

Pero también sé que soy el agua, dueño de mares y ríos; soy el  aire que inicia el viento que mueve mi aliento vital; soy la chispa que provoca el fuego regenerador de mi corazón. Soy dueño del dibujo y del amor, del erotismo y también del  porno; por eso deseo ahora convertirme en el Quinto Elemento;

Realmente no sé si estas imágenes se reúnan con el amor y con eros; si son bellas o grotescas, si sean obscenas o perversas; que ofendan la mirada del espectador o simplemente no digan nada.  Pero lo que sí sé, es que cada una de ellas me significa un cachito de mi corazón. El inicio de un sentimiento;

Sentimiento; de saber esperar esos días que aún no han llegado: la sabiduría,  la locura el infinito; y encontrar a la muerte antes de envejecer. La vida y la muerte me están desgastando, grandes pechos, amplias caderas, haría cualquier cosa por divertirme y continuar dibujando al cuerpo humano;

Era una época de hambruna posrevolucionaria, posguerra, así que todos los acontecimientos inolvidables que guardo en mi memoria de entonces están vinculados sin duda con el Dibujo, se que trato de invadir otros oficios pero  deseo que cada una de estas pequeñas letras se llenen de amor y alegría…

Jorge Chuey.

Xochimilco, D.F. Octubre 15 de 2012.

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