ARTE: LIBERTAD Y TIRANÍA.

UNIVERSIDAD  NACIONAL  AUTÓNOMA  DE  MÉXICO.

FACULTAD  DE  INGENIERÍA.

SECRETARÍA DE APOYO A LA DOCENCIA. CENTRO DE DOCENCIA “ING. GILBERTO BORJA NAVARRETE”

CICLO ANUAL “CONFERENCIAS DE PRIMAVERA”

TITULO: LA DOCENCIA, LA CIENCIA Y EL ARTE.

27.03.2012

ARTE: LIBERTAD Y TIRANÍA.

Ensayo de Jorge Chuey.

DE LA CIENCIA.

La idea de arte: por evidente que nos pueda parecer,

es el resultado del infinito proceso de abstracción del pensamiento.

Jorge Chuey 2012.

Desafiando algunos de los Perceptos más fundamentales de la Ciencia.

Al principio de los tiempos emergencias y resurgencias, como en el fenómeno Cuántico; aparece el Arte, como  dios creador. Un ser andrógino que  resume la idea de ayudar a comprender que él se baste a sí mismo, que extraiga de sí mismo su propia existencia y que toda existencia derive sólo de él como de una fuente única. Una figura que interacciona  en sí lo masculino y lo femenino como la gran fuerza creadora. Para aquel pueblo de África, es

Una ley fundamental de la creación que cada ser humano sea a la vez macho y hembra,  en su cuerpo y en sus principios espirituales”.

Lo masculino y lo femenino no son sino uno de los aspectos de una multiplicidad de opuestos; ambos convirtiéndose en el uno, el padre y la madre de todas las cosas.

En efecto, la perfección humana sólo puede ser a imagen de la divina: tanto si la situamos en el pasado como en el porvenir, se representa por el estado andrógino, como signo de totalidad.

En mis trabajos como docente; los conceptos Arte – Dibujo,  los convierto en una sola imagen  con  dos formas  de  pensamiento:

Uno lógico: Modo izquierdo del pensamiento; Tirano, dominante y abstracto; duro y exacto;  secuencial; y masculino;

Otro intuitivo: Modo derecho del pensamiento; Libre, subordinado y concreto; espacial,  metafórico; soñador  y femenino,

Este percepto me resulta como un ardiente deseo de aportar siquiera una modesta contribución a la noble estructura de la ciencia natural de educar y de  enseñar.

En  los orígenes,  Dibujo y Arte  emergieron y resurgieron. Estas dos acciones disiparon la atmosfera primitiva y favorecieron la aparición de la creatividad.

Llega esa rara criatura de doble realidad; a la que le hierve la sangre… sometida a constantes cambios, tiene que adaptarse una y otra vez a nuevas situaciones, muchas veces  sucumbe en  el intento, pero ha sabido salir airosa en eso que conocemos como Percepción.

Estoy  convencido que el Pensamiento del ser humano se desarrolla   en dos diferentes  direcciones; pero tan pronto como son aisladas, estas se vuelven a integrar en uno solo, dando origen al sensible  pensamiento creador.  Como el rápido emerger y resurgir del intelecto de la lógica y la sabiduría de la intuición. El Todo en un solo instante.

Si bien es imposible limitar al Arte a un simple significado y definición sí podemos proporcionar o indicar un punto de partida para un viaje de exploración en dos direcciones, un encontrar la mente y el espíritu.

De profundidades interiores y de alturas externas, de lo inmanente y lo trascendente, de los planos horizontal y vertical.

El instante del Arte, mediato en sí mismo, puede conducir a lo inmediato y a la aprehensión directa.

Dos formas paralelas del pensamiento que se cruzan.  ¿Será ésta encrucijada donde se mece la cuna del Arte?

Más sin embargo,  dejemos a la gaya Ciencia para que en los tiempos por venir, nos dé una respuesta que nos haga capaces de mantenernos vivos  en la superficie de la vida. Porque el  Arte es la vida misma; el arte de vivir para disfrutar del Arte que vive.  Y, que del Arte no se vive.

Pero, sé   que el hombre está hecho de un gran Núcleo de Conocimiento:

Matemática; Lengua y Literatura; Investigación Experimental; Física; Química; Biología; Historia; Geografía; Filosofía; Formación Ciudadana; Formación para la Salud; Disciplinas Artísticas; y una Lengua Extranjera…

Este gran Núcleo; al menos dentro de nuestros límites universitarios, es lo que conforma en el hombre, el subjetivo fenómeno del Arte; que recoge sensiblemente la esencia de lo visible, para almacenarla en la gran fábrica de lo invisible;  todo esto forma parte de su memoria y de sus recuerdos; con lo que nuestro cuerpo  se convierte  en la gran fábrica del conocimiento, y conforma nuestro yo creativo.  La teoría de los Cuantos.

DEL  ARTE.

En el arte o la idea de número: todos los objetos

son “los mismos”, pero no son lo mismo. Denis Guedj.

Los  diez mil  nombres  del  Arte.

El estudio del Arte no es una simple cuestión de erudición; tiene que ver con el conocimiento que tienen los hombres de sí mismos. El Arte es un medio de conocimiento y el método de expresión más antiguo y fundamental, revelador de aspectos de la realidad que escapan a otras formas de expresión. La dimensión total del Arte no puede ser captada por la palabra escrita ni confinada dentro de los límites de un diccionario.

En el curso de mi trayectoria como profesor de dibujo y de mi constancia rítmica de investigación,  intento por establecer y acercarme a los verdaderos  principios del Arte; tropiezo siempre con una virtual noción de la cual parto  y no obstante a menudo  desatendida, -desatendida por ser virtual- la del enorme vacío que se da entre los movimientos de la sístole y la diástole de mi corazón. Entre la contracción y la dilatación: el gran vacío, ausencia y presencia, la nada. El  cual se me presenta como un eje rector  en el paralelismo de mi pensamiento al encuentro siempre del infinito.

En estos momentos quisiera ser un Ingeniero para poder recibir el susurro de las matemáticas, y poder comprender e incluir otro  concepto del arte en mi percepción. Más sin embargo, acudo nuevamente para escuchar los sonidos  del matemático Denis Guedij: “…del vacío a la nada: el paso de la posición vacía a la cantidad nula”  La invención del cero, al que se puede denominar “completo” con sus tres funciones: ausencia; presencia;  y la nada…

El vacío es una categoría espacial, aunque, justamente, sea tan difícil de localizar. En la creación del cero como cifra, designar el lugar vacío en una columna mediante un signo es atreverse a representar una ausencia mediante una presencia, con lo que se pasa de la negación a la afirmación.

En cuanto a la “nada”, ésta participa de la categoría de la existencia. La creación del cero como número opera una síntesis de las dos categorías y acomete una transformación radical del estatus del número. “No hay nada” se convierte con él, en “hay nada”. Es el paso de la lógica a la aritmética, del cero lógico al cero aritmético que es un “valor”. El camino que permite el paso de “no hay nada” a “hay cero” constituye una etapa capital en la historia del pensamiento…”

Cuantos ceros, cuantos  vacíos…Basta con un susurro para iniciar el cambio.

Es de cierto modo insoslayable, en cuanto me propongo en alguna medida mirar la manera de como  mis hemisferios cerebrales izquierdo y derecho han conformado mi universo.

Además  del conflicto  filosófico-científico  que esto me implica, rige el mecanismo de todo un conjunto de prácticas significantes: principalmente interesado en el sentido de la teoría de la física cuántica; la filosofía; el origen del dibujo; pintura, poesía, música, teatro, teosofía, incluso la matemática e informática y de prácticas relativas al campo anatómico fisiológico: en  la interpretación del cuerpo humano

Porque podré romper con las leyes, con las normas y las reglas establecidas. Incluso, desobedecer a mis antiguos profesores sobre la cultura de las estéticas. Pero los principios naturales del Arte, no; pues sería romper con mis razones mentales y espirituales;  desobedeciéndome a mí mismo.

Esto se pudiese ver como un gran desafío, pero enriquecedor en mis oportunidades productivas.

Desde mi forma de percepción,  el gran vacío no es, como podría suponerse, algo vago e inexistente, sino un elemento eminentemente dinámico y actuante. Lo ligo con la idea de estar habitado por alientos vitales y al principio de la alternancia rítmica. Me constituye el lugar por excelencia  donde se operan las transformaciones,  donde lo lleno y lo vacío pueden alcanzar  la verdadera plenitud.

Siendo tan esencial en el pensamiento Arte, la noción de vacío, sin embargo, nunca ha sido estudiada de manera sistemática a lo concerniente  a su aplicación  en los dominios de la práctica.  De verdad, que numerosos  textos  mencionan el vacío entre cada movimiento rítmico que ejerce el corazón; pero lo presentan como  una entidad natural que rara vez se toman el trabajo de definir. De ello resulta que su estatuto y funcionamiento siguen siendo muy mal  conocidos.

Para sólo citar el dominio del Arte: incluso sin un conocimiento profundo,   cualesquier profesionista, ya sean artistas o simples aficionados, aceptan el vacío  como un principio básico en el pensamiento sensible y creador. Tomaré por ejemplo, las consideradas artes mayores por Francois Cheng en su libro Vacío y Plenitud;  como son la música, la poesía y la pintura.

Sin entrar en detalles, podemos decir, como consideración inmediata, que en la interpretación musical el vacío se traduce por ciertos ritmos sincopados, pero ante todo por el silencio. No es una medida calculada mecánicamente; al  romper el desarrollo continuo, crea un espacio que permite a los sonidos sobrepasarse y acceder a una especie de  resonancia allende las resonancias.

Lo  sin forma es el antepasado fundamental de los seres, como lo sin nota es el antecesor de las resonancias.

En la poesía, el vacío  se introduce mediante la supresión de ciertas palabras gramaticales, llamadas precisamente palabras-vacíos, y mediante la institución  dentro de un poema de una forma original, el paralelismo.

Estos procedimientos, por la discontinuidad y la reversibilidad que engendran en la progresión lineal y temporal del lenguaje, revelan el deseo  que tiene el poeta  de crear una relación  abierta de reciprocidad entre el sujeto y el mundo objetivo, de transformar también el tiempo vivido en espacio viviente.

Pero es en la pintura donde el vacío se manifiesta de la manera más visible y más completa. En ciertos cuadros, pintados por diversos  pintores,           comprobamos  que el vacío –espacio no pintado-, ocupa  los dos tercios de la tela. Ante tales cuadros, hasta un espectador ingenuo siente confusamente que el vacío no es una presencia inerte y que está recorrido por alientos vitales que enlazan el mundo visible a un mundo invisible. Más aún, en el propio seno del mundo visible; –espacio pintado-, por ejemplo:

En un paisaje  de la tierra  y el mar, que constituyen sus dos polos opuestos,  circula también el vacío representado por la nube. Ésta última, estado  intermedio entre los dos opuestos  aparentemente antinómicos –la nube nace  de la condensación del agua; toma al mismo tiempo la forma de la tierra-, los sume en un proceso de devenir recíproco, tierra agua-agua tierra.

En la percepción del pintor, en efecto, sin el vacío entre ambas, tierra y agua estarían en una relación de oposición rígida, y por tanto  estática, en la cual cada una, frente a la otra  y por esta misma oposición, queda confirmada en su principio definido, mientras que con el vacío intermedio el pintor crea la impresión de que la tierra puede, de manera virtual, entrar en el vacío para diluirse en olas y que, a la inversa, el mar, pasando por el vacío, puede erigirse en tierra.

De este modo, tierra y mar ya no son percibidos como elementos parciales, opuestos e inmóviles; encarnan la ley dinámica de lo real. Siempre en el campo pictórico, gracias al vacío que trastrueca la perspectiva lineal, también se puede comprobar esta relación de devenir recíproco, -por una parte; entre el  hombre  y  la naturaleza dentro de un cuadro, -por otra,  el espectador y el cuadro en su conjunto.

La función activa del vacío, en los ejemplos que nos dan la música, la poesía y, sobre todo, la pintura es, por ende, digna de atención. Es todo lo contrario de una “tierra de nadie” que implique neutralización o compromiso; puesto

que el vacío es efectivamente el que permite el proceso de interiorización y de transformación mediante el cual cada cosa realiza su identidad y su alteridad, y con ello alcanza la totalidad. El todo. Los diez mil nombres del Arte que resultan de cada una de las letras de estos escritos; que se convierten en sonidos y estos tratan de conformar palabras; diez mil seres.

DE LA DOCENCIA.

“Desde hace algunos años se ha puesto aquí en moda exaltar al

“humilde y modesto” –son los dos epítetos consagrados y, en el

fondo despectivos- maestro de escuela”.    Miguel de Unamuno 1891.

Al inicio  de este tercer milenio analógico y digital, el acontecer académico se convierte en un verdadero desafío educativo y cultural, bajo la hegemonía globalizadora de las economías dominantes y el potencial de las ideologías políticas sumadas en un solo pensamiento más tecnológico que humano, donde el tiempo y las distancias se anulan por completo y el conocimiento se torna más inmediato.

Sin embargo, ahora intento ser el dibujólogo, pero quiero decirles que soy dibujante de precoz vocación y de mucho apego al Dibujo. Hace 47 años recibí la primera llamada para enseñarlo y donde he vivido para su investigación y su educación; tiempo que no basta para descifrar su origen dentro del Arte; más aún, ahora que nos acosa la plaga intelectual del tecnicismo, la gran telaraña social. Porque la técnica  podrá formar hombres diestros, más hábiles, y hasta más fuertes,  pero no forma hombres libres, simplemente hombres; conscientes  de su libertad.

Sé  que ahora estoy invadiendo otros oficios, pero cada uno de estos clics que acciono en mi computador y que conforman sonidos; entre vacío y plenitud, los siento como puntos luminosos dentro de mí siempre oscuro y lejano interior, para luego convertirse en pequeñas briznas  de un frío pero refrescante sereno matutino que humedece mis pestañas y hacen vibrar mi mirada de pintor, pero  también sé, que dejo en el papel líneas palpitantes que en algún momento resonarán como latidos dentro de otros corazones.

Son experiencias comunes  de la vida cotidiana, donde los catedráticos de Universidad  tenemos por obligación pagar como tributo: aprender;  educar y enseñar,  evaluar y ser evaluados. Definir perfiles académicos, Investigar y ser dueños del conocimiento.

Aprender a ser tiranos, o a ser dominantes por naturaleza, pero también a tener libertad de cátedra y a ser un tanto insubordinado. O simplemente mirar la fundamental importancia sobre la misión que tenemos los profesores de liberarnos de las ataduras del deber, como un primer paso en el camino de constituirnos antes que nada en hombres libres.

La profesión docente universitaria no puede entenderse sólo como la ocupación de enseñar. Tanto a nivel teórico como práctico, únicamente resulta comprensible si asume un compromiso ético en la tarea educativa que se lleva a cabo día a día. Compromiso ético, a su vez, que depende de una llamada a responder –con una genuina actitud de servicio- a las más sencillas, cotidianas y legítimas demandas de los alumnos, que reclaman, principalmente de manera indirecta, ser plenamente atendidos tanto en el plano académico como en el formativo, en sus múltiples necesidades educativas.

Los profesores que consideran la enseñanza como una vocación tienen una perspectiva esperanzadora, que convierte los desafíos  educativos en retadoras oportunidades.  Ahora me vienen a la memoria las palabras de mí  viejo profesor Unamuno, cuando tomaba el papel de profesor tirano;

“Lo que necesita el maestro es menos pedagogía, mucha menos pedagogía, y más filosofía, mucha más filosofía,  y más humanidades, muchas más humanidades.  El maestro de cualquier disciplina no puede ser, un especialista. Hacer de la pedagogía una especialidad es perderse en la técnica pura, en la técnica hueca y vana. El maestro en su misión educadora se proyecta al mundo y en toda ocasión enseña para aprender y aprende para enseñar, porque la pasión de enseñar no es sino la pasión de aprender”…

La misión; la vida humana como misión. La idea de “misión” es, pues, un ingrediente constitutivo de la condición humana, y como antes se decía: sin hombre no hay misión; puedo añadir: sin misión no hay profesor.

DEL  PROFESOR  DE  DIBUJO.

Todos los días recibo una especie de sonido como de alguien que trata de no hacer sonido; pero que lo escucho como el más sonoro de los silencios que remueven el poso de mi corazón… Jorge Chuey 2012.

Cuando recibí la llamada para enseñar, apenas si había dejado la adolescencia, ahora soy profesor de una escuela de artes donde me dedico a impartir la disciplina de Dibujo.

¿Cómo voy a impartir semejante disciplina si la desconozco?

Cómo profesor  he sufrido por cosas inútiles; cómo voy a enseñar a dibujar, si no sé lo que es el Dibujo. Para  enseñar a dibujar se necesita conocer el mundo  y no lo conozco. Se necesita ser dueño del conocimiento, y no lo domino todo.

Hay ocasiones que tengo actitudes mezquinas; cómo voy a dialogar con los alumnos si  soy corto de palabra y tengo que escatimar mi tiempo. Que haré para enseñar lo que no sé; Cómo  hago para comprender a los alumnos si soy intolerante;  Cómo puedo ser preciso en mis ideas, si mí pensamiento a veces se vuelve  sórdido y empantanado.

Hay momentos que me juzgo incapaz de crecer yo mismo; y frecuentemente me considero  indigno de cualquier distinción o de cualquier oportunidad de premio. No siempre estoy seguro de lo que estoy haciendo.

Muchas veces paso noches en vela creyendo que mi vida no tiene sentido.

Y luego hago reflexión en lo más profundo del inconsciente; para eso soy profesor. Porque a veces me equivoco y hasta me contradigo. Porque me sé preguntar y me puedo cuestionar. Siempre ando en busca una razón…y con seguridad haré el intento por encontrarla.

Los profesores estamos entregados a lo inesperado de lo cotidiano e inmersos en una vida que más parece de locura, nos falta a veces el valor suficiente para ir a la búsqueda y al encuentro de sueños antiguos y deseos olvidados, para poder atrevernos a percibir con sabiduría a la propia locura.

En cada uno de estos minúsculos signos que me representan sonidos y, que conforman este diálogo, me hacen  recordar que todos  tenemos un profesor que habita dentro de nuestro cuerpo. Me muestran que la derrota,  el desanimo y el sin sentido son parte de la vida de todo profesor que se precie de serlo, pero la esperanza y la búsqueda nos distinguen de los demás, y nos llevan a ser siempre mejor de lo que éramos; cada día tratar de pensar diferente, e intentar ser un mejor ser humano.

Ahora sé que debo aprender a ver y a mirar el mundo de otra manera y sin recelo, ser sincero, y aunque a veces mi mirada se recubra de una gran tiranía,  ante todo debo sentirme libre.

Cuando deseo saber si los alumnos que tengo al frente son  dignos  de mi atención. Trato de volver a mi niñez para poder verlos  como lo haría un niño.

¿Cómo debe de ser un Profesor?

Es la inquisición que me hago a mí mismo en todos los pasos que acciono antes de empezar a compartir mi conocimiento y  mis experiencias de tiempos pasados acumuladas en mi cuerpo.

Ante semejante inquisición me escondo, y un ligero temblor de rodillas me invade, pero trato de responderme; si soy capaz de entender el milagro de la vida y si puedo  luchar  hasta el final por algo en lo que creo…

Pero si nadie me enseñó nunca a soñar el sueño ilimitado; si nadie me enseñó nunca a respirar el aliento vital que surge de lo más profundo de mi  naturaleza y comprender los estados de inocencia y de alerta que habitan en el  lado oscuro del inconsciente.

Pero sí nadie me enseñó jamás a visitar el poso de mi corazón para raspar y saber encontrar la tan ansiada sabiduría.

Y si nadie te enseña nunca a mirar el universo perdido, escuchar el susurro de las estrellas  y mirar los números que lo iluminan para conocer el concepto de lo infinito;   si nadie te enseña esto nunca, entonces estarás separado de los Principios del Arte para siempre, de su esencia natural educadora, de su gran misterio, y de su magia.

Nunca lo conocerás. Es necesario que aprendas  que esta es la verdadera naturaleza de tu ser, y que cuando aprendas esto sabrás que el lado oscuro del inconsciente no está tratando de apartarte de la vida sino de despertarte en medio de ella. Y no es alguien que discute por tus limitaciones, sino alguien que sabe derrumbar los muros que limitan tu  modo de expresarte.

Si se tratara de algo en que no me fuera la tranquilidad de mi conciencia y el consuelo de estar vivo, no me cuidaría de los principios del arte; pero como en ellos me va toda mi  vida interior y son el resorte de todas mis acciones, no puedo quedarme quieto con decir: “no sé ni puedo saber”. No sé,  tal vez no pueda saber nunca;  pero “quiero” saber. Lo quiero y eso basta.

Creo que me pasaré la vida luchando con el misterio y aún sin la esperanza de penetrarlo; porque esa lucha es mi aliento vital, y también mi consuelo.

Sí, mi consuelo. Me estoy acostumbrando a sacar esperanza de la desesperación misma.

El profesor siembra semillas de viento y cosecha tempestades.

Entonces, lo mejor de mi labor será siempre; mover y  agitar más que enseñar, inquietar a mis alumnos, removerles el tierno  poso de su  corazón.

Sé que no faltan los sonidos incómodos;  bueno y,  ¿qué soluciones traes?

Casi siempre contesto como lo haría Unamuno;  “si quieren soluciones acudan a la tienda de enfrente, porque en la mía no se vende semejante artículo”.

También sé que hay amigos,  y buenos amigos, que me aconsejan que deje esta labor, y que me dedique a hacer lo que ellos llaman un programa objetivo algo que sea definitivo, algo de construcción, algo duradero.

Quieren decir algo dogmático; me declaro incapaz de ello y reclamo mi libertad, hasta la de contradecirme  si es necesario.

Agitar es a lo sumo, algo de lo que hago; si a raíz de esa agitación viene detrás otro que haga algo duradero, en ello durará mi pensamiento.

Finalmente ya sé cómo organizar una gran maratón de dibujo con más de trescientos alumnos. El primero en todo el país,  y demostrar que la Dibujántica es la esencia del Arte; pero  lo extraño es que en estos cibernéticos tiempos;  resulta que un simple profesor de Dibujo se ponga a escribir, y a organizar tormentas y torbellinos  dejando que el corazón mueva su mano y que gobierne su pensamiento; ya sé también que a muchos les puede parecer ocioso, que en vez  de andar escogiendo las palabras y puliendo los párrafos, mejor me ponga a trabajar y que me integre a las nuevas corrientes   metodológicas de la enseñanza.

Pero aún así y todo no dejaré de decir,  que sí merezco estar en esta Universidad no es, por los conocimientos que haya podido trasmitir a otros, sino por las inquietudes que haya logrado despertar.

Cuando hayan pasado los  años después de haber dejado la escuela; mis discípulos habrán olvidado casi todo el conocimiento que les trasmití, pero  estoy seguro que de mí no se habrán olvidado…

¿Qué buscamos los profesores?  Buscamos la libertad bajo la tiranía, o buscamos la tiranía bajo la libertad.

Gracias por escuchar este susurro de sonidos, que no quieren ser sonidos…

Atentamente;

Jorge Chuey.

Pueblo Santa Cecilia Tepetlapa, Xochimilco, D.F. Marzo 27 de 2012.

jorgechuey@gmail.com Teléfonos: fijo  5548 0912  móvil  04455 1367 2847.

Página Blog:  http://blogs.fad.unam.mx/academicos/jorge_chuey/

http://blogs.fad.unam.mx/académicos/laboratorio_dibujo/

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