La clase de anatomía

La Clase de AnatomíaInvestigación Doctoral. Información Mayo 21, 2001. 

Hombre de espíritu – Hombre de carne y hueso. Laboratorio de Dibujo.

Curso de Verano. ENAP 2006. Curso de Invierno, ENAP Enero 2007.  Saltillo, Coahuila 2008. Gómez Palacio, Durango 2009.  Loma Bonita, Oaxaca, 2009. Curso de Guanajuato, 2010. Curso de Piedras Negras, Coahuila. 2011                                   

 

 

Introducción

El estudio del simbolismo no es una simple cuestión de erudición; tiene que ver con el conocimiento que tienen los hombres de sí mismos. El simbolismo es un instrumento de conocimiento y el método de expresión más antiguo y fundamental, revelador de aspectos de la realidad que escapan a otros modos de expresión.

 

Aunque la dimensión total de un símbolo no pueda ser captada por la palabra escrita ni confinada dentro de los límites de un diccionario, existe, sin embargo, un amplio corpus simbólico que se ha convertido en tradición a lo largo del tiempo, y constituye, a su vez, un lenguaje internacional que trasciende los límites normales de la comunicación. Más aún, podemos decir que, si bien es imposible limitar el símbolo a un simple significado y definición, si  podemos proporcionar o indicar un punto de partida para un viaje de exploración en dos direcciones, una búsqueda de la mente y el espíritu, de profundidades interiores y alturas externas, de lo inmanente y lo trascendente, de los planos horizontal y vertical. El uso simbólico, mediato en sí mismo, puede conducir a lo inmediato y a la aprehensión directa.

El simbolismo no sólo es internacional, sino que va extendiéndose con el paso de los siglos. Tiene “la virtud de contener en unas cuantas líneas convencionales el pensamiento de las distintas épocas y los sueños del género humano. Enciende la imaginación y nos lleva al reino del pensamiento no verbal”. Lin Yu-tang.

Este pensamiento no es el del yo individual; el símbolo no puede crearse artificialmente o inventarse por amor de una interpretación o capricho exclusivamente personales: trasciende lo individual para alcanzar lo universal y es innato en la vida del espíritu. Es la expresión externa o inferior de la verdad superior que es simbolizada, y es a la vez una forma de comunicar realidades que de otro modo se verían oscurecidas por las limitaciones del lenguaje o serían demasiado complejas para ser expresadas con propiedad. Así, el símbolo no es una simple forma, como en el caso del signo, ni puede ser entendido fuera de su contexto religioso, cultural o metafísico, es decir, el terreno donde tuvo su origen. El símbolo es la llave que permite acceder a un ámbito que lo supera y supera también al hombre que lo emplea.

 

“Un símbolo… siempre participa de la Realidad a la que da sentido; y al tiempo que enuncia el todo, sigue siendo una parte viva de esa Unidad a la cual representa”.

El símbolo no se limita a equiparar; ha de revelar una parte esencial del tema que se intenta comprender. Contiene el vasto ámbito de las posibilidades en continua expansión y permite la percepción  de las relaciones fundamentales entre formas y aspectos aparentemente diversos.

Finalmente debo expresar mi deuda con todos los autores cuyos libros se relacionan en la bibliografía, como fuentes de información.

 

Hombre de carne y hueso – Hombre de espíritu

Las significaciones de la palabra carne han evolucionado en el curso de las edades en el sentido de una interiorización creciente. La carne se representa frecuentemente con imágenes de san Jerónimo desgarrándose la piel con una piedra o por la tentación de san Antonio: aparece como una potencia diabólica que habita en el cuerpo del hombre. En el Antiguo Testamento se subraya la fragilidad y transitoriedad de la carne por oposición al espíritu; la humanidad es carne y lo divino espíritu /pneuma/. En el Nuevo Testamento la carne se asocia a la sangre para designar la naturaleza humana de Cristo y del hombre; el antagonismo entre la carne y el espíritu expresa el abismo entre la naturaleza y la gracia. No solamente la carne es incapaz de abrirse a los valores espirituales, sino que está inclinada hacia el pecado.

El simbolismo del hueso se desarrolla según dos líneas principales: el hueso es el armazón del cuerpo, su elemento esencial y relativamente permanente; por otra parte, el hueso contiene la médula, como el hueso de la almendra.

En el primer caso el hueso es símbolo de firmeza, fuerza y virtud. Recordemos a este respecto el hueso de mis huesos del Génesis. Es el elemento permanente, y en cierto modo, primordial del ser.

En todas las grandes tradiciones, el hálito posee un sentido idéntico, se trate de pneuma o de spiritus.

El término hebreo ruah se traduce habitualmente por spiritus y corresponde a la palabra griega  pneuma. Ruah, pneuma, y spiritus significan el aliento que sale de las narices o de la boca. Este hálito posee una acción misteriosa; se le compara al viento.

En el hombre, el aliento vital dado por Dios no podría perecer: “antes que vuelva el polvo a la tierra de donde vino y el hálito vital vuelva a Dios, que lo dio”. Privada del soplo, la carne se destruye. Vida; el alma; poder dador de vida; el spiritus mundi; el poder del espíritu; también lo transitorio, lo insustancial y engañoso; la inspiración y la expiración simbolizan el ritmo alterno de la vida y de la muerte, la manifestación y la reabsorción en el universo. En el cristianismo, insuflar, dar aliento, o soplar sobre alguien o algo significaba la influencia del Espíritu Santo y la expulsión de los espíritus malignos.

 

Hombre

El propio hombre no ha dejado de percibirse como un símbolo. En numerosas tradiciones, desde las más primitivas, se lo describe como una síntesis del mundo,  un modelo reducido del universo, un microcosmos. Es el centro del mundo de los símbolos. Numerosos autores, desde sabios, hasta teólogos e investigadores han señalado las analogías y correspondencias que se encuentran entre los elementos del compuesto del ser humano y los elementos que componen el universo, entre los principios que gobiernan los movimientos del hombre y los que rigen el universo.

 

Para unos, los huesos del hombre tienen algo de la tierra, la sangre del agua, los pulmones del aire, la cabeza del fuego; para otros, el sistema nervioso se vincula al fuego, el respiratorio al aire, el circulatorio al agua, el digestivo a la tierra. El hombre toca los tres planos cósmicos: al terreno con los pies, a la atmósfera con el busto, al celeste con la cabeza. Participa de los tres reinos, mineral, vegetal, y animal; por su espíritu, entra en relación con la divinidad.

 

Para los chinos, toda individualidad humana es un complejo, y corresponde a una cierta combinación de elementos. Los componentes jamás son conocidos, ni como únicamente espirituales, ni como únicamente corporales. Toda naturaleza es pues el producto de una cierta dosificación y de una combinación más o menos armoniosa. La proporción de lógica e intuición es lo que caracteriza la condición física del hombre; cuando hay enfermedad, es que este equilibrio se ha roto.

La medicina china reconoce cinco vísceras y nueve aberturas; los dos ojos, las dos orejas, los dos orificios nasales y la boca, que se consideran lógica, /masculino-yang/ más las dos aberturas inferiores, que se dicen intuición./femenino-yin/.

Las aberturas inferiores se adjudican a los riñones, las nasales a los pulmones, los ojos al hígado, la boca al baso, el corazón a las orejas;

 

Correspondencia entre el cuerpo humano  y el cosmos

Cabeza redonda                                         el cielo.

Cabellos                                                       estrellas y constelaciones.

Ojos y orejas                                               sol y luna.

Pneuma                                                       viento.

Sangre                                                          lluvia.

Vasos y humores del cuerpo                    ríos y aguas.

Orificios y venas                                          valles y ríos.

Cuatro mares corporales:

(el estomago, mar de agua;

la aorta, mar de sangre;

el mediastino, mar de los pulmones;

el cerebro, mar de la médula ósea)       los cuatro mares cósmicos;

El cuerpo humano                                     elemento tierra.

Esqueleto                                                    montañas.

Corazón                                                       osa mayor.

Siete orificios del corazón                        las siete estrellas de la osa mayor

Cinco viseras                                               cinco elementos.

Las ocho partes del cuerpo                      los ocho trigramas.

Las nueve aberturas del cuerpo              las nueve puertas del cielo.

Los cuatro miembros                                las cuatro estaciones.

Las doce grandes articulaciones             los doce meses.

Las 360 pequeñas articulaciones            los 360 días del año.

 

El hombre es espíritu y carne. Pero existen hombres que están privados de espíritu, se sienten cómodos en un mundo apartado de Dios y no sufren ninguna nostalgia trascendental.

 

LAS VIGAS DEL UNIVERSO

En el andrógino se expresa la dualidad  esencia- substancia, materia-energía, espacio-tiempo. Esa misma polaridad está presente en el esqueleto del hombre cosmos. Lo sólido el elemento tierra, es el armazón material  del universo: los “huesos del mundo. Tras ese armazón duro se encuentra la fuerza que lo anima: su médula. Por eso el esqueleto no representa sólo a la muerte, sino al principio de la regeneración.

Pero si los huesos son materia-energía, los dientes son espacio-tiempo. Son asimismo símbolos de las estrellas, y a nivel atmosférico se los asimila al granizo, mientras que desde el punto de vista terrestre son las piedras y las rocas. Los colmillos representan además a las fuerzas complementarias del universo. Las “muelas del juicio” a su vez, se consideran uno de los asientos de la inteligencia. Y es que los dientes participan del simbolismo del cráneo, la bóveda celeste y de la cabeza, símbolo a su vez del sol, cuyos rayos son los cabellos, y cada cabello representa un canal a través del que se desplazan hacia el resto del universo las fuerzas superiores de la divinidad.

 

La importancia del color tampoco escapa al simbolismo mágico. El rubio resalta su carácter solar. El rojo, sin embargo, es tenido como un símbolo maléfico. El cabello negro, en cambio, se asocia a las fuerzas telúricas o a la noche cósmica, o al propio espacio entre las estrellas. Precisamente el espacio es la manifestación física del elemento éter o la quintaesencia de los alquimistas, del cual derivan los cuatro constituyentes fundamentales del hombre y del universo.

Cabeza y cabellos son las raíces del árbol microcósmico, el universo perceptible comienza a partir de este punto. Un abismo separa estos dos mundos “ideales” del universo: la garganta, donde se sitúa la esfera invisible en el Árbol de la Vida.

La columna vertebral es el eje que une todos los mundos de arriba-abajo y, también el pilar sobre el que se sostiene el universo; un pilar que es la columna vertical de Dios, es la escala por la cual bajaban y subían; ángeles. Por cierto, una representación muy acertada de los impulsos nerviosos que bajan a través de la médula espinal. Descendiendo por la columna nos encontramos con el corazón, el sol del sistema que es cada ser humano, cuyo calor anima al resto.

Ésta identificación del corazón con el sol se expresa en forma dramática en la mitología de los antiguos mexicanos.

 

EL PODER DEL CENTRO

La misma función de centro cumple el ombligo. A partir de ese punto parece formarse el embrión humano. Quizá, ese punto mítico desde el cual se inició la expansión del universo.

El esternón actúa de eje entre ambos centros, ombligo y corazón; y también los relaciona con los pulmones, las cuevas del hombre universal, por las cueles circula el aliento y el aire, la atmósfera propia del ser humano. Este órgano es un ministro, el intermediario entre el microcosmos y el macrocosmos. Por otro lado el esternón conecta dichos centros con el aparato digestivo y los intestinos, donde se almacena el poder mágico, y con el hígado, órgano al que siempre se le ha atribuido la sede de los aspectos burdos de la inteligencia, como la cólera.

Las vísceras abdominales son la fragua donde se transforman las fuerzas y las energías.

Para los alquimistas constituyen el recipiente donde el plomo se convierte en oro a semejanza del proceso natural, que creían se llevaba a cabo en el interior de la tierra.

 

LA FÁBRICA DE LA VIDA

Si seguimos descendiendo llegamos al final de la columna, que sirve de sostén  a los mundos. En los genitales se sitúa la fuerza generadora. A partir de ahí, se “cristaliza” el universo físico. La esfera del Árbol de la Vida que se sitúa en ese punto se llama “fundamento”. Las piernas actúan como sostenes intermedios entre el origen de la energía y el mundo material.

Se trata de símbolos de fuerza y estabilidad en todas las culturas. Las rodillas, sin embargo, son las que permiten la movilidad. Conocer ese punto equivale a conocer el mundo. A Pitágoras se  le identificaba como “el maestro de la rodilla de oro”.

  

Los pies por último, representan el punto más sólido de la creación, el auténtico mundo que percibimos. Corresponden a la última esfera en el Árbol de la Vida dividida en cuatro porciones para representar los cuatro elementos. Con los pies, las divinidades que representan al hombre miden las dimensiones del universo. Curiosamente, el talón es el punto débil y la herida en esa parte del pie supone una ruptura entre el universo visible y el invisible.

Como podemos apreciar en la visión mágica del mundo que hemos comentado, cada parte de nuestro cuerpo participa de una fuerza del universo. Quizá haber perdido esa visión integradora sea nuestro propio talón de Aquiles, porque hemos olvidado que somos hijos de las estrellas… y, también somos las mismas estrellas.

Hablaríamos en tono profético de tiempo venidero en el que no habrá más hombres espirituales, sino solamente psíquicos que ignorarán y rechazarán lo que pertenece al espíritu. Cada cual se contentará con el mundo en que vive y no habrá ya interés por la vida eterna. En ese momento, si un hombre hablase de vida espiritual, sería tan ridículo. Cuando esta ignorancia se difunda sobre la tierra, no habrá ya búsqueda ni deseo en el plano espiritual. El mundo estará enteramente privado de nostalgia respecto a lo espiritual, el fin del hombre espíritu y carne. Es así que un día llegará en el que el hombre simbolizará únicamente la carne. En tal caso, corre el riesgo de perder su inmortalidad.

Junio 16 2004 Investigación Doctoral. Diccionario de los símbolos. Jean Chevalier, Alain Gheerbrant. J.C. Cooper.

Santa Cecilia Tepetlapa, Xochimilco, D.F. Febrero 23 de 2005, Jorge Chuey. El Hombre investigación  Doctoral.

Desnudez

Aunque la desnudez del cuerpo aparece frecuentemente en Occidente como un signo de sensualidad, de degradación materialista, conviene recordar en primer lugar que no se trata de ninguna manera de un punto de vista universalmente compartido; por otra parte, esta concepción es la consecuencia del pecado original, de la caída de Adán y Eva. Se trata realmente de una caída de nivel: del principio, a la manifestación; de una exteriorización de las perspectivas.

De hecho, el simbolismo de lo desnudo se desarrolla en dos direcciones: la de la pureza física, moral, intelectual y espiritual, y la de la vanidad lasciva, provocante, que desarma al espíritu en beneficio de la materia y de los sentidos. Los gnósticos se separan netamente de los escritos bíblicos, y ven la desnudez como un símbolo del ideal a alcanzar. Se trata en este caso de una desnudez del alma que rechaza el cuerpo, su vestidura y su prisión, para hallar de nuevo su estado primitivo y ascender a sus orígenes divinos.

Desnudez, el estado paradisíaco, natural e inocente; nacimiento; creación; resurrección en el renacimiento; también significa despojarse de las riquezas terrenales y de la ambición; renunciación; la realidad descubierta y la verdad. En el arte, una mujer desnuda puede representar al mismo tiempo la verdad, la inocencia y la virtud, o la lujuria, la ausencia de la virtud y la desvergüenza.

 

Medicina

Entre los indios de la pradera, el poder de la medicina es la fuerza esencial que preside la adquisición de la sabiduría del cuerpo y del espíritu, investigación que constituye el objetivo esencial de la vida. La adquisición de este poder ordena la vida activa del indio << Los hombres que alcanzaban un elevado en esta medicina eran a menudo curanderos profesionales. Pero el sentido de la palabra se extiende más allá de las prácticas de doctor o curandero indio… Hay también numerosas sociedades secretas llamadas sociedades de medicina… forman una estructura en el interior de la estructura tribal… que dará, por ejemplo, a la tribu: cirujanos, sacerdotes de la lluvia, bufones, guardianes de la simiente u objetos de culto. Cada una de estas sociedades posee su propio paquete de medicina que es al grupo lo que la bolsa de medicina es al individuo: el guardián de su vida y destino. Cada uno de estos paquetes está acompañado de un cuerpo de sabiduría adquirida, en parte instrucción práctica, en parte tradición y en parte canto y ritual. El conjunto es una filosofía >>

Asimismo Adán es expulsado del paraíso por haber tocado el árbol del conocimiento y haber intentado igualar a Dios poseyendo la fuente de la vida. El hombre dueño de la vida, es el hombre que ha suplantado a Dios.

El hombre recuerda el sentido de la mesura que el hombre debe demostrar en su búsqueda del conocimiento. Ilustra un momento de la búsqueda perpetua de la verdad que corre el riesgo, en el hombre, de confundirse con el orgullo de volverse igual a Dios. “No hay dioses, decían los indios del Mackenzie, sólo hay medicina”

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Viaje. Inicia el recorrido del cuerpo Humano, viaje de aventura y exploración. El éxodoEl éxodoEléxodo. Pauta de lectura……..

 

Cabeza

La cabeza simboliza en general el ardor del principio activo. Incluye le autoridad de gobernar, de ordenar y esclarecer. Es un microcosmos. Por su forma esférica la cabeza humana es comparable a un universo. Simboliza igualmente el espíritu manifestado con respecto al cuerpo, que es una manifestación de la materia.

Es considerada, junto con el corazón, la parte principal del cuerpo, el lugar donde reside la fuerza vital, el alma y su energía; denota sabiduría; mente; control; gobierno. Es la sede de la inteligencia y la locura y sobre ella recae tanto el honor como el deshonor.

Al inclinar la cabeza se rebaja la sede de la fuerza vital ante otra persona en señal de honor o sumisión. Asentir con la cabeza es comprometer la fuerza vital.

La cabeza tapada con un velo representa tanto la inescrutabilidad como el conocimiento oculto. Las cabezas de los sacrificios se cubrían a menudo con un velo y se engalanaban con flores, de ahí el velo y la guirnalda de la novia o monja que se sacrifica o renuncia a su vida anterior. El velo también protege la vida interior de la cabeza, como cuando se cubre la cabeza con sombreros, gorras, y con los tocados de las  mujeres casadas. Las figuras y dioses bicéfalos, como Jano, simbolizan el principio y el fin; el pasado y el futuro; el ayer y el hoy; el poder solar y el lunar; lunus-luna; el poder ascendente y descendente del sol; la opción de la encrucijada; el destino; el inicio de una empresa o viaje, la partida y el retorno; el poder de abrir y cerrar puertas, de ahí que las llaves sean atributo de Jano y de los guardianes de puertas. Las dos cabezas representan también el juicio y el discernimiento; causa y efecto; la visión hacia adentro y hacia afuera. Las cabezas de hombre y mujer unidas, o del rey y la reina, representan al andrógino, la unión de los contrarios; esta figura simboliza también el poder espiritual y temporal. También existe la figura bicéfala de la Prudencia que mira en ambas direcciones; las dos cabezas de los Dioscuros, que miran hacia arriba y hacia abajo, representan la aparición alternada del sol en los hemisferios norte y sur; también el día y la noche. Los dioses de tres cabezas simbolizan los tres reinos; pasado, presente y futuro; las tres fases de la luna; el sol naciente, el de mediodía y el poniente.    

 

Cabellos

Como las uñas o los miembros del ser humano, los cabellos se cree que conservan relaciones íntimas con éste después de su separación. Simbolizan sus propiedades, concentrando espiritualmente sus virtudes: se le unen por un lazo de simpatía. De ahí viene el culto de las reliquias de santos –y particularmente del mechón de cabellos- culto que comprende no solamente un acto de veneración, sino un deseo de participación en sus propias virtudes. Por eso bastantes familias tienen la costumbre de conservar rizos de cabellos y los primeros dientes de leche. Estas prácticas significan algo más que la perpetuación de un recuerdo, revelan una voluntad de hacer sobrevivir el estado de la persona que lleva los cabellos.

Los cabellos representan muy frecuentemente ciertas virtudes o poderes del hombre: la fuerza y la virilidad, por ejemplo, en el mito bíblico de Sansón. Llegan incluso a sustituirlo completamente: T’ang el victorioso se ofrece personalmente como victima para la felicidad de su pueblo; se corta los cabellos y las uñas que son, incluso biológicamente, equivalentes. La edad de la virilidad es aquella en la que se dejan crecer los cabellos. El hecho de tener los cabellos rapados era, en China, una mutilación, que impedía el acceso a ciertas funciones, en suma toda una emasculación verdadera. El corte de los cabellos correspondía no solamente a un sacrificio, sino a una rendición: era la renunciación -voluntaria o impuesta- a las virtudes, prerrogativas, y finalmente a su propia personalidad.

El corte y la disposición de la cabellera han sido siempre un elemento determinante no solamente de la personalidad, sino también de una función social o espiritual, individual y colectiva. En Francia incluso, cuándo se comenzó a cortarse los cabellos, sólo los reyes o los príncipes conservaron el privilegio de los cabellos largos, que era insignia de poder. En Asia, el corte o la modificación de los cabellos fue a menudo un instrumento de dominio colectivo, así como la coleta impuesta a los chinos por sus invasores manchús.

El cabello es una ligadura que hace de él uno de los símbolos mágicos de la apropiación, o incluso de la identificación. Por otro lado, el corte de los cabellos se suspende durante la guerra, un viaje, o como consecuencia de un voto. Dejarse crecer los cabellos, lo mismo que la barba y bigote, sin tallarlos ni peinarlos, es signo de duelo para muchos pueblos.

Cabellos, pelo, vello. La fuerza vital; fortaleza; energía; la sustancia vital de la cabeza; el poder del pensamiento; virilidad. El cabello representa los poderes superiores y la inspiración, mientras que el vello representa los poderes inferiores de la mente y el cuerpo. El cabello suelto representa la libertad, el estado núbil; el cabello atado representa estado matrimonial y sujeción. El cabello rapado o la tonsura denotan a las personas ascéticas o entregadas que renuncian a los poderes físicos.

 

Pelo

Símbolo de virilidad: benéfico si se encuentra solamente sobre una parte del cuerpo; en el pecho, el mentón, los brazos y las piernas del varón; maléfico si todo el cuerpo está cubierto de él, como en el caso del dios Pan (cabellos, cabrón). La proliferación del vello traduce una manifestación de la vida vegetativa, instintiva y sensual.

En la Ilíada, cortar el pelo de un animal que va a ser sacrificado significa consagrarlo a la muerte; es un primer rito de purificación.

 

Barba

Barba, fuerza; virilidad; soberanía; en Occidente significa hombría;  en Oriente significa vejez. La barba de los dioses del cielo como Zeus/Júpiter se interpreta como los rayos del sol descendiendo sobre la tierra, o como lluvia fertilizadora; las diosas barbadas, como Astarté y la Venus Militta, simbolizan la dualidad sexual, el andrógino.

Símbolo de virilidad, de coraje y de sabiduría. Los héroes así como los dioses, los monarcas y los filósofos se representan barbudos la mayoría de las veces. Igualmente el Dios de los cristianos. Las reinas egipcias se representaban con barba como signo de un poder igual al de los reyes. En la antigüedad se daba barba postiza a los hombres imberbes y a las mujeres que habían dado prueba de coraje y de sabiduría.

Los monjes orientales llevaban y llevan aún barba. Esta tenía entre los semitas grandísima importancia. No solamente era signo de virilidad sino que se consideraba como el ornamento del rostro masculino. Era pues, objeto de grandes cuidados y a menudo se perfumaba. Desaliñada y descuidada era signo de locura. Según la costumbre oriental, los hombres se saludaban cogiendo con la mano derecha la barba del otro y besándola.

Cortar la barba de un enemigo o de un visitante era cometer una grave afrenta, y quién era víctima de ello se escondía para no exponerse al ridículo hasta que hubiera crecido de nuevo. En un solo caso  estaba autorizado el cortar la barba: en ocasión de duelo o de dolor; a veces era solamente recubierta como signo de aflicción.

 

Cerebro

Sesos-cráneo, sede del pensamiento, y por consiguiente del mando supremo, es la cabeza de los cuatro centros, mediante los cuales resume su representación macrocósmica del hombre.

Los tres centros restantes están situados en la base del esternón, en el ombligo y en el sexo.

 

Pensamiento

El simbolismo de esta flor viene esencialmente del número de sus pétalos: tiene cinco y esta cifra es precisamente uno de los símbolos del hombre. El pensamiento designa al hombre por lo que le es propio: pensar; por eso designa la meditación y la reflexión. Flor europea que simboliza el recuerdo, la meditación, la reflexión.

 

Sueño

El sueño no se apunta aquí más que a título de vehículo y de creador de símbolos. Manifiesta también la naturaleza compleja, representativa, emotiva y vectorial del símbolo, así como las dificultades de una justa interpretación. La mayor parte de lo aquí anotado son aplicables al conjunto de los símbolos, y a cada uno en particular, al participar todo símbolo del sueño y recíprocamente.

Ahora bien, el sueño, como ha dicho muy bien Frédéric Gaussen: “Símbolo de la aventura individual, alojado tan profundamente en la intimidad de la conciencia que escapa a su propio creador, el sueño nos aparece como la expresión más secreta y más impúdica de nosotros mismos.” Al menos dos horas por noche vivimos en ese mundo onírico de los símbolos. ¡Que fuente de conocimientos de nosotros mismos y sobre la humanidad, si pudiésemos siempre recordarlos e interpretarlos! La interpretación de los sueños, afirma Freud, es la vía real para llegar al conocimiento del alma. También las claves de los sueños se han multiplicado desde la antigüedad. Hoy el análisis pretende substituirlas.

El fenómeno del sueño. Las ideas sobre el sueño, como sobre el símbolo, han evolucionado mucho y no hemos de escribir aquí su historia. Pero hoy día los especialistas están divididos. Para Freíd es la expresión e incluso el cumplimiento, de un deseo rechazado; para Jung “la autorrepresentación, espontánea y simbólica, de la situación actual de lo inconsciente”; para J. Sutter, y esta es la menos interpretativa de las definiciones, el sueño es “un fenómeno psicológico que se produce mientras dormimos y que está constituido por una serie de imágenes cuyo desarrollo representa un drama más o menos seguido”.  El sueño escapa pues a la voluntad y a la responsabilidad del sujeto, por el hecho de que su dramaturgia nocturna es espontánea e incontrolada. Por esta razón el sujeto vive el drama soñado como si existiese realmente fuera de la imaginación. Roland Cahen escribe: “El sueño es la expresión de esa actividad mental que vive en nosotros, que piensa, siente, experimenta, especula, al margen de nuestra actividad diurna, y en todos los grados, del plano más biológico al más espiritual del ser, sin que nosotros lo sepamos. Manifestando una corriente psíquica subyacente y las necesidades de un programa vital inscrito en lo más profundo del ser, el sueño expresa las aspiraciones profundas del individuo y por tanto será para nosotros una fuente extraordinariamente preciosa de información en todos los órdenes”

Soñar es tan necesario para el equilibrio biológico y mental como dormir, respirar y alimentarse.

 

Piel

La materia. La piel de un animal de sacrificio como el toro o el caballo, o el vellón de un carnero o cordero, representan la grasa del animal y, por extensión, todo producto sustentador; también es la progenie y la longevidad. Llevar la piel puesta significa adoptar el poder o mana del animal y permite al que la lleva comunicarse con los animales y acceder a su conocimiento instintivo, como ocurre en el chamanismo.

La muda de piel, como ocurre a las serpientes, representa quitarse al “hombre viejo” para ponerse al nuevo y recuperar la juventud, alcanzar un estado más elevado y la inmortalidad.

Llevarla en ceremonias de iniciación representa los grados de iniciación; renacimiento; garantía de inmortalidad. Las pieles blancas o negras de animales o aves  que se llevan en ritos de esta índole simbolizan las dos naturalezas del hombre, así como lo manifiesto, lo no manifiesto.

 

Sudor

En las antiguas civilizaciones de América central, el baño de vapor tiene un sentido sacrificial: el indio ofrece su sudor al dios solar. El gesto tiene un valor a la vez purificador y propiciatorio.

El baño de vapor forma parte de las técnicas elementales que tienden a aumentar el calor místico, teniendo a veces la sudación Latín sudatio un valor creativo por excelencia; en numerosas tradiciones mitológicas el hombre primordial es creado por Dios como consecuencia de una sudación.

El baño de vapor en el norte asiático y europeo tendría una significación análoga. El dominio del fuego, la insensibilidad al calor y, por tanto el calor místico que hace soportable tanto el frío extremo como la temperatura de la brasa, es una virtud mágico-mística que, acompañada de otras cualidades no menos prestigiosas, ascensión, vuelo mágico; traduce en términos sensibles el hecho de que el chamán ha superado la condición humana y participa ya de la condición de los espíritus. Los antiguos mexicanos tenían el baño de vapor en un sentido sacrificial: el indio ofrece su sudor al dios solar. El gesto tiene un valor a la vez purificador y propiciatorio.

 

Rostro Faz

La palabra faz es siempre empleada en plural en hebreo. La faz del hombre designa su cara, sobre la cual se inscriben sus pensamientos y sus sentimientos. Si aquel se orienta hacia la luz, puede ésta resplandecer de claridad. La faz de Dios se relaciona con su esencia, y por eso es imposible contemplarla. De ahí ese texto sagrado: “Tu no puedes ver mi rostro, el hombre no puede ver mi faz y vivir”.

El rostro es un desvelamiento, incompleto y pasajero de la persona. Nadie ha visto nunca directamente su propia cara; uno no puede conocerla más que con la ayuda de un espejo y por imagen. El rostro no es pues para uno, es para el otro, es para Dios; es el lenguaje silencioso. Es la parte más viva; la más sensible, sede de los órganos de los sentidos; que, a las buenas o a las malas, se presenta a los demás: el yo íntimo parcialmente desnudado, muchísimo más revelador que todo el resto del cuerpo. Para comprender un semblante se precisa lentitud, paciencia, respeto y amor. Analizar un rostro sin amarlo es envilecerlo; es destruirlo, asesinarlo; es hacer una vivisección. El rostro es el símbolo de lo que hay de divino en el hombre

El semblante, símbolo del misterio, es como una –puerta de lo invisible- cuya llave se ha perdido. En el curso de sus admirables consideraciones sobre El rostro humano, Max Picard ve en “las líneas del perfil, angulosas como relámpagos, el signo neto de la perforación brusca que hizo pasar al hombre de la oscuridad a la tierra; el relámpago del perfil brilla ante él en su camino”, y nosotros añadiremos, como el filo del hacha; la frente evoca “una nube en el cielo…”. La cara simboliza la evolución del ser vivo a partir de las tinieblas hacia la luz. Por la cualidad de su irradiación se distingue el semblante demoníaco del semblante angelical. La frente del diablo está tachada por unas líneas huecas horizontales y por cuernos que la oscurecen. Cuando el rostro no expresa ya ninguna vida interior, no es más que una prótesis…una máscara elástica.

Rostro, la personalidad externa. Los múltiples rostros de los dioses muestran sus diferentes aspectos, poderes elementales, proezas o funciones, o bien pueden reunir a varios dioses. Los cuatro o cinco rostros de las estatuas de Siva representan también los elementos.

 

Boca

Abertura por donde pasa el soplo, la palabra, y el alimento; la boca es el símbolo de la potencia creadora y, más particularmente, de la insuflación del alma. Órgano de la palabra y del soplo verbo-espíritu, simboliza también un grado elevado de conciencia, un poder organizador por medio de la razón. Pero este aspecto positivo entraña como todo símbolo lo opuesto. La fuerza capaz de construir, animar, ordenar y elevar, es igualmente capaz de destruir, matar, trastornar y abatir: la boca destruye tan de prisa como edifica sus castillos de palabras. Abrir la boca significa el juicio, el poder de la palabra y la expresión de palabras poderosas.

Como el ciego está dotado de clarividencia, el hombre sin boca es orador, poeta de un lenguaje distinto al común.  El simbolismo de la boca bebe en las mismas fuentes que el del fuego y presenta igualmente el doble aspecto creador y destructor. Es ahí el punto de partida o de convergencia de dos direcciones, simboliza el origen de las oposiciones, de los contrarios y de las ambigüedades.

 

Dientes

Para los bambara hay correspondencia entre los dientes y el ojo, ambos analógicamente asociados a los conceptos de la inteligencia y de universo. Distinguen entre los dientes tres grupos con funciones simbólicas diferentes; los incisivos, los caninos, y los molares. “Los incisivos representan el renombre y la celebridad, aparecen en primer plano cuando los labios se entreabren para la risa, son también signo de alegría, y se cree que confieren a la palabra una apariencia de juventud y de jovialidad” Los caninos son signo de trabajo, pero también de encarnizamiento y de odio. Los molares, símbolo de protección, son signo de aguante y de perseverancia; “las personas que tienen fuertes molares tienen fama de tenaces y obstinados en sus palabras. Perder los dientes es ser desposeído de fuerza agresiva, de juventud, de defensa; es un símbolo de frustración, de castración, de quiebra. Es la pérdida de la energía vital, mientras que la mandíbula sana y bien guarnecida atestigua la fuerza viril y confiada en sí misma.

El diente es instrumento del tomar posesión, o incluso de la asimilación; la muela que tritura, para proporcionar alimento al deseo. “Los dientes simbolizan la fuerza de masticación, la agresividad debida a las apetencias de los deseos materiales. Los dientes representan la agresividad de la perversión dominadora: la masticación devoradora. El diente sería en fin un símbolo del tiempo. Es así como André Virel explica la práctica de agujerear los dientes, de ensartarlos en forma de collar, de espaciarlos en la dentadura, con el fin, dice, –de transcender el tiempo-.

Dientes, ataque y defensa; mostrar los dientes representa defensa y enemistad. En la China, los dientes simbolizaban la guerra. En algunas ceremonias de iniciación primitivas se extraía un diente para luego tragarlo como símbolo de muerte y renacimiento, por ser el diente la parte más duradera del cuerpo.

 

Beso

Símbolo de unión y de adhesión, que ha tomado desde la antigüedad una significación espiritual. A este respecto Georges Vajda cita un texto del Zohar relativo al beso divino: Que me bese con los besos de su boca ¿Por qué emplea el texto esta expresión? De hecho, besos significa adhesión de espíritu a espíritu. Por esto el órgano corporal del beso es la boca, punto de salida y fuente de soplo. También es por la boca que se dan besos de amor, uniendo así inseparablemente espíritu a espíritu. Es por esto que aquel cuya alma sale por el beso se adhiere a otro espíritu, a un espíritu del que no se separa jamás; esta unión se llama beso. “El Espíritu Santo es, el beso de la boca”, intercambiado por el Padre y el Hijo, beso mutuo de igual a igual y reservado sólo a ellos. Como signo de concordia, sumisión, respeto y amor, el beso se practicaba entre los iniciados al misterio; testimoniaba su comunión espiritual. En la antigüedad se besaban los pies y las rodillas de los reyes, jueces y hombres que gozaban de reputación de santidad. Se besan las estatuas, a fin de implorar su protección. Prueba de buena voluntad; paz; pacto sellado; buena fe; compañerismo; reconciliación; afecto. En oriente medio y próximo y en el cristianismo católico, es una forma de contacto con los objetos sagrados, los iconos, el crucifijo o las escrituras, las estatuas y las vestiduras. Besar una mano o un pie denota humildad o solicitud de protección. El beso de Judas simboliza la traición.

 

Saliva

Símbolo de creatividad y de destrucción. Jesús curó a un ciego con su saliva. Job habla de sus enemigos, que le escupen la cara. La saliva se presenta como una secreción dotada de un poder mágico o sobrenatural de doble efecto: une o disuelve, cura o corrompe. La saliva, mezclada con las operaciones de la palabra, trae aparejada la virtud de ésta. Innumerables son los mitos que reconocen a la saliva una virtud de líquido seminal, e innumerables los héroes engendrados por efecto de la saliva de un dios o de un héroe. La personalidad; el sello de la buena fe; antídoto contra el mal de ojo; poderes curativos. La acción de escupir puede indicar también desprecio.

              

Palabra

Palabra seca; o palabra primera: El espíritu primero, antes de emprender la creación, es la palabra indiferenciada, sin conciencia de sí. Está en el hombre como en todas las cosas, pero el hombre no la conoce; es el pensamiento divino, en su valor, potencial, y en nuestro plano microcósmico es lo inconsciente. La palabra húmeda germina como el propio principio de la vida, en el huevo cósmico. Es la palabra dada a los hombres. Es el sonido audible, considerado como una de las expresiones de la simiente macho, al igual que el esperma. Penetra la oreja, que es otro sexo de la mujer y desciende a enrollarse alrededor de la matriz para fecundar al germen y crear el embrión

La palabra simboliza de modo general la manifestación de la inteligencia en el lenguaje, en la naturaleza de los seres y en la creación continua del universo; es la verdad y la luz del ser. La palabra es el símbolo más puro de la manifestación del ser que se piensa y expresa a sí mismo  o del ser conocido y comunicado por otro.

La palabra es el sonido sagrado. El habla tiene fuerza creativa. El mundo es el efecto de la palabra divina. La palabra produjo todos los objetos y todas las cosas por su nombre, es también el conocimiento, la sabiduría.

 

Lengua

Órgano corporal. La lengua se considera como una llama, pues de ella tiene la forma y la movilidad. Destruye o purifica; En cuanto instrumento de la palabra crea o aniquila, y su poder no tiene límite. También se compara con el fiel de una balanza, puesto que juzga. Según las palabras que profiera puede ser justa o perversa, arrogante, mentirosa o malvada. El poderío de la lengua es tan total que la muerte y la vida pertenecen a su poder.

La lengua, con la pierna, la nariz, y el sexo, es uno de los cuatro órganos de los que depende la buena marcha del cuerpo social; de ahí su extrema importancia. Órgano de la palabra, se considera “creadora del verbo”, cargada de poder fecundador lo mismo que la lluvia, la sangre, el semen y la saliva, que es vehículo verbo. De la lengua depende el comercio humano; puede ser el factor de conflictos y disputas, pero también de fortuna, de riqueza material y espiritual. Por sí misma no puede decir más que la verdad, no tiene más que “un solo color y su función social específica  es dar su color a la sociedad; también se dice de un mentiroso que tiene la lengua rayada”

Saber controlar la lengua significa haber alcanzado la edad del hombre, ser dueño de sí mismo. El valor excepcional que se concede a éste órgano viene sin duda de que más allá  de la palabra pone en juego el conocimiento, el bien supremo: dicen que éste constituye la fortuna de la lengua. Pero por otra parte la lengua es el órgano del gusto, es decir, del discernimiento. Separa lo que es bueno de lo que es malo.

En otro estilo es el arte del sonido. La voz de la deidad; la manifestación de una voz  poderosa; la prédica; tiene también un sentido reptil y fálico. Sacar la lengua es símbolo de la oscuridad que se torna en luz; fue primero un atributo divino y luego se convirtió en un recurso terrorífico.

 

 

 

Lenguaje

El lenguaje escrito o hablado está impregnado de valores simbólicos: imágenes, ideas, emociones, sonoridades, grafismos, etc. En todo lo que expresa, pero también en cierta medida en lo que no expresa. El paso de la palabra a la realidad es, la abertura, o el brote. El lenguaje es medio de comunicación entre los hombres, pero también, por la oración, la invocación, el medio de comunicación del ser con la divinidad.  Es como el símbolo del verbo, del *Logos, el instrumento de la inteligencia, de la actividad o de la voluntad divinas de la creación. El mundo es en efecto de la palabra divina. El don de lenguas señala por el contrario la vuelta a un estado central, sintético, a partir del cual las modalidades de la forma y la expresión aparecen como adaptaciones necesarias, pero de orden contingente.

Es una constante del pensamiento que la adecuación de los nombres gobierna el orden del mundo, lo esencial, enseña, es volver correctas las designaciones: “pues esos nombres no son ni los hermanos, ni los hijos, sino más bien los padres de los objetos sensibles”  Queda en el poder de lenguaje la huella de la potencia cosmogónica de los orígenes. * Palabra, discurso, o argumento. Concepto metafísico en Grecia. Cristianismo, se adopta con el sentido de verbo divino.

Escritura- letras- nombre- palabra- sonido

 

Nombre

Conviene advertir que la invocación del nombre depende, en ciertos aspectos, del simbolismo del sonido y del lenguaje. En efecto, el nombre no difiere del sonido. El nombre de una cosa es el sonido producido por la acción de las fuerzas movientes que lo constituyen.

Así la pronunciación del nombre, en cierta manera, es efectivamente creadora de la cosa. Nombre y forma son la esencia y la sustancia de la manifestación individual: ésta está determinada por ellos. De lo que precede se deduce fácilmente que nombrar una cosa o un ser equivale a cobrar poder sobre él: de ahí la importancia capital a las denominaciones correctas; está claro que el orden del mundo de ahí deriva.

El nombre personal es bastante más que un signo de identificación. Es una dimensión esencial del individuo, se cree en el poder creador y apremiante de la palabra.

El nombre será algo vivo. En el nombre se encuentran todos los caracteres del símbolo: es cargado de significación; escribiendo o pronunciando el nombre de una persona se la hace vivir o sobrevivir; lo que responde al dinamismo del símbolo; El conocimiento del nombre da prerrogativas sobre una persona: aspecto mágico, vinculo misterioso del símbolo.

El conocimiento del nombre, interviene en los ritos de la conciliación, de hechizo, de aniquilamiento, de posesión, “su nombre ya no estará más entre los vivos”, es la sentencia más radical de las condenas a muerte.

La potencia del nombre; pertenece a la mentalidad primitiva. Conocer el nombre, pronunciarlo de forma justa, es poder ejercer una potencia sobre el ser o el objeto.

El gran nombre, no es sino el propio nombre.

 

Escritura

Un antiguo documento representa a un hombre extrayendo los caracteres de la escritura del retrato de los Dioses. La escritura aparece por este hecho a la imagen de Dios, con un origen sagrado y se identifica con el hombre. Ciertos esoteristas musulmanes ven en las letras del alfabeto los elementos constitutivos del propio cuerpo de Dios.

He aquí lo que Wang-Hschin /321-379/, príncipe de la caligrafía de la China, dijo sobre el arte de la escritura: “Cada trazo horizontal es una masa de nubes en formaciones guerreras, cada corchete un arco tensado con rara fuerza; cada punto una roca cayendo de una cima elevada; cada pico, un corchete de cobre; cada prolongamiento de línea, un *sarmiento venerable y cada trazo libre y suelto un corredor presto a saltar”.

*vástago de la vid, flexible y nudoso.

El nombre divino supremo entre los hebreos –Yahvéh-, como entre los árabes –allah-, se compone de cuatro letras, determinación cuaternaria de la unidad. La gnosis  musulmana las pone en relación con los cuatro elementos,  los cuatro puntos cardinales y los cuatro  ángeles de la glorificación. Las cuatro letras esenciales expresan las cualidades o el poder divino, y que el alfabeto desarrollado representa la producción del verbo.

El Islam considera también siete letras supremas homologadas a las siete inteligencias, o Verbos divinos. Las 28 letras del alfabeto completo son el hombre acabado espíritu y cuerpo; son también las 28 casas lunares; de todos modos, como precisa Ibn Arabi, no son las casas las que determinan las letras, sino más bien a la inversa.

La creación efectivamente se considera como un libro en el que las criaturas son las letras. “No hay nada en el mundo, que no pueda ser considerado como una escritura” Sejestani.

Resulta evidente que el simplismo de las letras, así considerado, da a las escrituras sagradas una pluralidad de sentidos jerarquizados.

 

Letras

Del alfabeto. Según la tradición de la Kabbalah las letras del alfabeto hebraico contienen una potencia creadora que el hombre no puede conocer, “ninguna persona conoce su orden verdadero pues los parágrafos de la Thora la ley  no están indicados en su orden justo. De otro modo cualquiera que los leyera podría crear un mundo, animar a los muertos y hacer milagros”  Por esto el orden de la Thora está oculto y no lo conoce nadie más que Dios. /citado en La Cábala y su simbolismo, por Jean Boesse, pp 187. París 1966/

En el libro Bahir que se presenta en forma  de midrash, conjunto de sentencias, se encuentra una teoría de las vocales y las consonantes que concierne a la lengua hebraica.

“Las vocales sin las consonantes –Thora- son comparables al alma de la vida en el cuerpo del hombre”. Las vocales representan lo psíquico por oposición a lo hylico figurado en las consonantes. Las vocales pueden compararse a puntos, y por lo tanto a círculos, mientras que las consonantes tienen formas cuadradas. De donde se pueden, establecer correlaciones: Dios-alma-vocal-círculo y tribus-cuerpo-consonantes-cuadrados./Los orígenes de la Cábala 74. París 1966/

En numerosos alfabetos o grupos de signos gráficos las letras o signos corresponden a las fases de la luna: así entre los babilonios, los griegos y los escandinavos.

Hay en la tradición islámica así como en la kabbalah, una ciencia muy desarrollada de las letras que se funda en su valor simbólico. Para los hurufis, adeptos de semejante ciencia, el nombre no es sino la propia esencia de la cosa nombrada; ahora bien, los nombres están todos encerrados en las letras del discurso. El universo entero es el producto de tales letras, pero es en el hombre donde estas se manifiestan. Las letras que Dios enseña a Adán  son 32. Algunas se han perdido. De esas 32 letras una gran parte se encuentran en los libros revelados. Hay 22 en Pentateuco, 24 en el evangelio, 28 en el Corán…son posibles diferentes combinaciones que contienen gran cantidad de sutiles verdades. Las letras del alfabeto se concibieron desde el principio como una materialización de la palabra divina.

 

 

 

 

 

Nariz- Boca

Relación: sonido-audición- oreja- palabra-aliento, soplo, hálito, espíritu-nariz.

Ruah, pneuma y spiritus significan el aliento que sale de las narices o de la boca. Este hálito posee una acción misteriosa; se le compara al viento. El aliento tiene universalmente el sentido de un principio de vida: sólo la extensión del símbolo varía de una tradición a otra. Se señala a propósito de la respiración que las dos fases de éstas, los dos alientos yang y yin, eran evolución-involución, manifestación y reabsorción, según el taoismo, en el origen hay nueve soplos que, progresivamente se coagulan y se enlazan para constituir el espacio físico. El espacio intermedio entre el cielo y la tierra está lleno de un aliento, en el cual vive el hombre como un pez en el agua.

La nariz como el ojo es un símbolo de clarividencia. Para los bambara la nariz, con la pierna, el sexo y la lengua, es uno de los cuatro obreros de la sociedad. Órgano del olfato que descubre las simpatías y las antipatías, orienta los deseos y las palabras, guía el andar de las piernas y completa en suma la acción de los otros tres obreros responsables del buen o mal funcionamiento de la sociedad.

En el Japón se cree que los orgullosos y los jactanciosos tienen narices largas y se dice que son tengu; los tengu son espíritus diabólicos representados en formas de duendes de las montañas dotados de larga nariz o pico de rapaz.

 

Estornudo

El simple hecho de estornudar, “provocados por los demonios que cosquillean la nariz del hombre”, pueden expulsar el alma del cuerpo. Los lapones creen que el estornudo violento, es capaz de causar la muerte: de esa creencia proviene la costumbre, que data de la antigüedad, de desear buena suerte a quién estornuda.

Estornudar cuando habla una persona significa: Dios aprueba. Estornudar de improviso, en un silencio general, es un significado de buen augurio: entonces se intercambian votos, e incluso regalos.

El estornudo simboliza una manifestación de lo logrado para aprobar  ó castigar. Expresión espontánea  del principio de vida que reside en la cabeza; una manifestación del alma; alteración del alma o pérdida de parte de la fuerza vital de la cabeza; la confirmación de una profecía.

 

Respiración

De la respiración las tradiciones más diversas han retenido el ritmo binario: la expiración y la inspiración simbolizan la producción y la reabsorción del universo, lo que en sánscrito se llama kalpa y pralaya. Son los movimientos centrípeto y centrífugo a partir de un centro, que es, en el cuerpo humano, el corazón  sístole y diástole; del latín, contraer y dilatar. Movimientos del corazón y de las arterias para empujar la sangre que contienen. Por esta razón los taoístas admiten que la respiración está gobernada por el corazón. Las dos fases respiratorias son la abertura y el cierre de la puerta, del cielo, respectivamente yang y yin. Respirar es asimilarse el poder del aire; puesto que el aire es símbolo de lo espiritual, del aliento, respirar consiste en asimilarse un poder espiritual.

La respiración rítmica practicada en el yoga o sus homólogos chinos, busca sobretodo favorecer la concentración de la mente. El tratado de la flor de oro habla sin embargo de una respiración sutil imperceptible para el oído: ritmo vital interno, del que la respiración ordinaria no es más que la imagen.

Lo mismo ocurre  por supuesto con la respiración embrionaria. La retención de la respiración, seguida de su ingestión, y de la circulación interna del aliento, no tiene evidentemente más que una realidad fisiológica muy parcial; se trata de imitar y de integrar la respiración, el ritmo vital, en circuito cerrado del embrión; de regresar así al estado primordial con vistas a conseguir la inmortalidad.

“Cada respiración contiene dos bendiciones: la vida en la inspiración, y el rechazo del aire viciado e inútil en la expiración. Dad gracias a Dios, pues, dos veces por cada respiración”.

 

Aire

Uno de los cuatro elementos, con la tierra, el agua, el fuego, según las cosmogonías tradicionales. Es con el fuego un elemento activo y macho, mientras que la tierra y el agua se consideran pasivos y hembras. En tanto que los dos últimos son materializantes, el aire es un símbolo de espiritualización.

El elemento aire está simbólicamente asociado al viento, al aliento. Representa el mundo sutil intermedio entre el cielo y la tierra, el de la expansión, que llena el soplo –soplo- necesario para la subsistencia de los seres. El elemento aire, es un símbolo sensible de la vida invisible, es móvil universal y un purificador.

El aire es el medio propio de la luz, del vuelo, del perfume, del color de las vibraciones interplanetarias; es la vía de comunicación entre la tierra y el cielo: “La trilogía de lo sonoro, de lo diáfano y de lo móvil, es…una producción de la impresión íntima del alivio”. No nos es dada por el mundo exterior.

Es una conquista de un ser anteriormente pesado y confuso que, por el “movimiento imaginario”, escuchando las lecciones de la imaginación aérea, se ha vuelto ligero, claro y vibrante… la libertad aérea habla, ilumina, vuela.

El ser aéreo es libre como aire y, lejos de estar evaporado, participa por el contrario de las propiedades sutiles y puras del aire.

 

Aliento, soplo, hálito, espíritu.

El aliento tiene universalmente el sentido de un principio de vida: sólo la extensión del símbolo varía de una tradición a otra. Se ha señalado a propósito de la respiración que las dos fases de ésta, los dos alientos, yang y yin, eran evolución-involución, manifestación y reabsorción. Según el taoísmo de los Han, en el origen hay nueve soplos que, progresivamente, se coagulan y se enlazan para construir el espacio físico. El espacio intermedio entre el cielo y la tierra está lleno de un aliento, en el cual vive el hombre como un pez en el agua.

 

Oreja

Asociada a la espiral, la concha en forma de espira y el sol; esto explica la extraña noción del nacimiento a partir de la oreja, dado que la concha es un símbolo del nacimiento conectado a la vulva. La oreja escucha la “palabra” de la creación y, por tanto, está asociada al aliento vital. En el simbolismo egipcio, la oreja derecha recibe  el “aire de la vida”  y la oreja izquierda el “aire de la muerte”. En el arte cristiano se representa a veces al Espíritu Santo en forma de paloma que entra en la oreja de la virgen María

El simbolismo más notable aplicado a la oreja es el que se refiere al mito como “inteligencia cósmica” las orejas corresponden a las direcciones del espacio. Orejas largas signo de sabiduría e inmortalidad y de excepcional longevidad .Se señala como recordatorio el papel simbólico de la función auditiva, /percepción hindú de los sonidos inaudibles que son reflejos de la vibración primordial: misteriosa percepción taoísta de la luz auricular/. Este simbolismo se evoca en el artículo    sonido.

Para los dogen y los bambara  del Malí, la oreja es un doble símbolo sexual: el pabellón sería una verga y el conducto auditivo una vagina. Lo que se explica por la analogía de la palabra y el semen, ambos homólogos del agua fecundante, dispensada por la divinidad suprema. La palabra del hombre, dicen los dogon, es tan indispensable para la fecundación de la mujer como su licor seminal. La palabra macho desciende por la oreja, como lo hace el semen por la vagina, para enrollarse  en el espiral alrededor de la matriz y fecundarla. La oreja se asocia con el equilibrio; justicia; imparcialidad; juicio; el peso de los méritos y deméritos del hombre; el equilibrio de todos los contrarios y complementarios; el andrógino.

La oreja es el símbolo de la comunicación, en cuanto ésta es recibida y pasiva, no en cuanto transmite y es activa.

 

Andrógino

Formula arcaica de la coexistencia de todos los atributos, comprendidos los atributos sexuales, en la unidad divina, así como en el hombre perfecto, sea que haya existido en los orígenes, sea que haya de ser en el futuro. Expresión de la coexistencia de los contrarios, de los principios cosmológicos /macho-hembra/ en el seno de la divinidad.

La androginia divina está explícitamente allegada en china a la pareja complementaria luz-oscuridad, que expresa los aspectos sucesivos de una sola y misma realidad… tal concepción de un Dios andrógino ayuda a comprender que el se baste a sí mismo, que extraiga de sí mismo su propia existencia y que toda existencia derive solo de él como de una fuente única. En efecto la perfección  humana solo puede ser a imagen de la divina; tanto si la situamos en el pasado como en el porvenir, se representa por el estado andrógino; Eva no sería más que el resultado de una ruptura interna, de una escisión; el futuro Adán reintegrará en un todo ambas partes separadas.

El andrógino es el símbolo de la indiferenciación original y de la ambivalencia. Símbolo de los más antiguos según el cual el hombre de los orígenes poseía los dos sexos. Para los bambara, es “una ley fundamental de la creación que cada ser humano sea a la vez macho y hembra en su cuerpo y en los principios espirituales”.

Los ritos de la circuncisión y de la excisión se explican a menudo por la necesidad de hacer pasar al niño de manera definitiva a su sexo aparente; el clítoris es en la mujer como una supervivencia del órgano viril y el prepucio en el hombre como una supervivencia femenina. Yin-yang, hembra-macho, figura de la unión y de la interpenetración, los dos principios masculino y femenino, celestial y terrenal, luminoso y oscuro.  

La androginia aparece por tanto también como un signo de totalidad; restaura no solamente el estado del hombre original considerado como perfecto, sino el caos primitivo anterior a las separaciones creadoras; un caos que esta vez se ha vuelto ordenado, sin haber perdido nada de su riqueza, ni haber roto nada de su unidad. Cuando el Dios creador separa las aguas superiores de las inferiores, introduce elementos diferenciados. Se alude a las aguas cósmicas mostrando que las aguas superiores ocupan el papel de macho y las agus inferiores el de la mujer. Lo alto y lo bajo, el día y la noche, lo invisible y lo visible, lo celestial y lo terrenal pertenecen al mismo orden de oposición que lo masculino y lo femenino. La androginia, aparece como símbolo de divinidad de plenitud, de autarquía, /condición de lo que se basta a sí mismo/ de fecundidad, de creación, la bisexualidad divina se extiende a todos los grados de la participación

La unión de lo masculino y lo femenino, de lo alto y lo bajo, de lo celestial  y lo terrenal comporta también la unión de lo exterior y lo interior, lo de fuera y lo de dentro.  Este símbolo es de gran importancia para nuestro asunto. Texto del evangelio de  Tomás, que posee el privilegio de reunir varios símbolos “cuando hagais de los dos /seres/ uno, y hagais lo de dentro, como lo de fuera, y lo de  fuera como lo de dentro y lo alto como lo bajo. Y si hacéis del macho y la hembra uno sólo, a fin de que el macho ya no sea macho y que la hembra ya no sea hembra, entonces entrareis en el reino”. Lo masculino y lo femenino no son sino uno de los aspectos de una multiplicidad de opuestos llamados a interpenetrarse de nuevo.  Toda oposición está llamada a abolirse por la unión de lo celestial y lo terrenal realizada por el hombre, cuya potencia debe ejercerse sobre el cosmos en su totalidad.

 

Simetría

Símbolo de la unidad por la síntesis de los opuestos. Expresa la reducción de lo múltiple a lo uno, que es el sentido profundo de la acción creadora. Después de una fase de expansión el universo descubre su significación en el retorno a la unidad del pensamiento: la manifestación de lo múltiple termina por poner lo uno de relieve, lo uno que está en el origen y en el fin de todas las cosas. La simetría natural, como la simetría artificial, testimonia la unidad de la concepción. Pero la simetría revela a veces artificio y falta de espíritu creativo: indica cierta conceptualización en la idea de obra a ejecutar o realizada.

En consecuencia, significa una racionalización, que disciplina y quizás ahora las fuerzas espontáneas de la intuición y de la imaginación puras. La unidad que así  se alcanza no es más que una unidad de fachada. En lugar de una síntesis de los opuestos, no es más que una duplicación, en efecto de   espejo-espejo.

 

Espejo

Speculum ha dado el nombre de <especulación>: originalmente especular era observar el cielo y los movimientos relativos de las estrellas, con la ayuda de un espejo. Igualmente sidus (astro) ha dado <consideración>, que significa etimológicamente el acto de mirar el conjunto de las estrellas. Estas dos palabras abstractas, que designan hoy en día operaciones altamente intelectuales, se enraízan en el estudio de los astros reflejados en espejos. De ahí que el espejo, en cuánto superficie reflectante, sea el soporte de un simbolismo extremadamente rico en el orden del conocimiento.

¿Que refleja el espejo? La verdad, la sinceridad, el contenido del corazón y de la conciencia: <como el sol, como la luna, como el agua, como el oro, se lee sobre un espejo chino del museo de Hanoi, sé claro y brillante y refleja lo que hay en tu corazón.>

Los reflejos de la inteligencia o de la palabra celestial hacen aparecer el espejo como símbolo de la manifestación reflejando la inteligencia creadora. La reflexión de la luz o de la realidad no cambia ciertamente su naturaleza, sino que entraña un cierto aspecto de ilusión, de mentira con respecto al principio. La luz se refleja en el agua, pero de hecho no la penetra. Por otra parte, el espejo da de la realidad una imagen invertida: lo que está arriba es como lo que está abajo, pero en sentido inverso.

El hombre se sirve del bronce como espejo. El hombre se sirve de la antigüedad como espejo. El hombre se sirve del hombre como espejo. Es un símbolo de pureza perfecta del alma, del espíritu sin mancha, de la reflexión de uno mismo sobre la conciencia.

 

Verdad; autoconocimiento; sabiduría; mente; el alma o “espejo del universo”; el reflejo de la inteligencia divina y sobrenatural; la superficie brillante y clara de la verdad divina; inteligencia suprema reflejada en el sol, la luna y las estrellas. El reflejo del espejo representa el mundo manifiesto y temporal, así como el autoconocimiento del hombre.

“Dios es el espejo en el que te ves a ti mismo así como tú eres su espejo

“El mal se destruye a sí mismo al reconocerse”. El espejo simboliza también la mente y la calma del sabio: “Cuando la mente del sabio está en reposo se convierte en espejo del universo”   

 

Sonido

El sonido es, según Littré, “lo que golpea el oído por efecto de movimientos vibratorios rítmicos”. En este sentido la India lo considera un símbolo fundamental: El sonido está en el origen del cosmos. Si la palabra, el verbo, produce el universo, es por efecto de las vibraciones rítmicas del sonido primordial /nada/. Nada es la manifestación del sonido, de la cualidad sonora, que corresponde al elemento Eter. Todo lo que se percibe como sonido, dicen los textos, es shakti, es decir, potencia divina.

Lo que está desprovisto de sonido es el principio mismo. El sonido puede ser, en sí, no manifestado, sutil, o articulado.  El sonido se percibe antes que la forma, el oído es anterior a la vista. De shabda, /sonido/ el binda o germen de la manifestación. Por analogía el nacimiento individual se designa a veces como un sonido.

El conocimiento no aparece como una visión, sino como una percepción auditiva /luz auricular, dice el tratado de la flor de oro, en donde esté patente la influencia tántrica/, Es la percepción de los ecos de la vibración primordial manifestada por los mantra, entre los cuales el monosílabo  OM es el más prestigioso   AUM, pues él mismo reproduce el proceso de la manifestación. Permiten sobre todo obtener la audición en el corazón de los sonidos inaudibles, lo que corresponde en otros términos a la visión de “por el ojo del corazón”. Esta palabra sagrada es el símbolo de la divinidad, en el sentido más fuerte de la palabra símbolo: expresa la divinidad en el exterior y la realiza en el interior del alma. Es el símbolo del soplo creador. Esto reposa sobre la idea de que el sonido es el origen de las cosas, que el sonido es Dios, que todo ser es sonido. La palabra que expresa el ser es un sonido es a la vez ese ser mismo. La técnica de pronunciación de la palabra sagrada “cuando expresamos un sonido hacemos actuar el soplo y la lengua utilizando la laringe y el paladar como placa de resonancia. La manifestación más natural del sonido es precisamente la silaba AUM, que encierra todos los sonidos. AUM está compuesta de tres letras A.U.M., A es el sonido fundamental, la clave que se pronuncia sin contacto con parte alguna de la lengua y ni del paladar. Es el sonido menos diferenciado de todos. El sonido de la letra A parte del fondo de la cavidad bucal; es en gutural.

La U se sopla desde la base misma de la placa de resonancia de la boca hasta su extremidad. Representa exactamente el movimiento hacia delante de la fuerza, que comienza en la raíz de la lengua y va a terminarse sobre los labios cerrados.

La M, corresponde al último sonido de la serie labial, pues se le produce con los labios cerrados.

Pronunciando correctamente, AUM, representa todo el fenómeno de la producción del sonido, lo que no puede hacer ninguna otra palabra. Es pues el símbolo natural de todos los sonidos diversificados; condensa toda la serie posible de todas las palabras que imaginar se puede. La mejor expresión del sonido y la mejor expresión del soplo; AUM es la mejor manifestación de lo divino. Atravesando todas las palabras y todos los seres, se despliega en un movimiento creador perpetuo, universal, ilimitado. Es la traducción más sutil del universo manifestado.

Se ha identificado también con esta sílaba la palabra hebraica  AMEN.

El fenómeno del simbolismo se aclarará sin embargo, si se resume, dado que el espíritu occidental acepta mal este tipo de razonamiento, no tiene porque detenerse en él; pero no tendría razón de subestimar por ello una teología del sonido, que va mucho más lejos que una teoría de la pronunciación.

 

OM

El sonido sagrado; el Verbo imperecedero; el absoluto; el AUM primordial, la totalidad de todos los sonidos y lo que penetra y sostiene a todo el cosmos; el yo; la luz del sol celestial. Es también la trinidad porque está compuesto por los tres elementos; todo el universo es el resultado del sonido.

El sonido OM se descompone en tres elementos: A.U.M. Aum  que gobiernan una inagotable lista de repartos ternarios: tres estados del ser, que corresponde a sueño profundo, que corresponde a tres periodos; mañana, mediodía, tarde. Tres mundos; tierra, cielo, atmósfera, y por tanto tres estados de la manifestación; burdo, informal, sutil; Tres tendencias; expansiva, cohesiva o ascendente, desintegradora o descendente; tres dioses; tres poderes; acción, conocimiento, voluntad.

 

Ojo

El ojo, órgano de la percepción sensible, es naturalmente y casi universalmente símbolo de la percepción intelectual. Conviene considerar sucesivamente el ojo físico en su función de recepción de la luz; el ojo frontal –el tercer ojo-; y por último el ojo del corazón, la luz espiritual, que reciben uno y otro.

Loa dos ojos se identifican a los dos luminares: el sol y la luna; tradicionalmente el ojo derecho, sol, corresponde a la actividad y el futuro, el ojo izquierdo, la luna, a la pasividad y el pasado. La resolución de esta dualidad hace pasar de la percepción distintiva a la percepción unitiva, a la visión sintética. Esta percepción unitiva es la función del tercer ojo, el ojo frontal. Sí los dos ojos físicos corresponden al sol y a la luna, el tercer ojo corresponde al fuego, es de hecho el órgano de la visión interior y por tanto una exteriorización del ojo del corazón

El ojo humano como símbolo del conocimiento, de percepción sobrenatural, posee a veces asombrosas particularidades; sale del cuerpo, sin separarse no obstante de él, y se dirige espontáneamente hacia el objeto de la percepción; para los inmortales posee una niña cuadrada.

La abertura de los ojos es un rito de abertura del conocimiento, un rito de iniciación. Para los bambara, el sentido de la vista es el que resume y reemplaza a todos los demás. El ojo, de todos los órganos de los sentidos, es el único que permite una percepción que reviste carácter de integridad. La imagen percibida por el ojo no es virtual, sino que constituye un doble material, que el ojo registra y conserva. Durante el acto sexual, “la mujer se une a su marido por los ojos, así como por el sexo”. Los bambara dicen: “la vista es el deseo; el ojo es la envidia”, y por último “el mundo del hombre es su ojo”, también, metafóricamente, el ojo puede recubrir nociones de belleza, de luz, de mundo de universo y de vida.

Omnisciencia; la divinidad que todo lo ve; la facultad de visión intuitiva. El ojo es símbolo de todos los dioses solares y del poder vitalizador y fertilizador que proviene del sol, su poder se encarna en el Dios rey, el más solar de los instrumentos. También es el ojo místico; la luz; la iluminación; el conocimiento; la mente; vigilancia; protección; estabilidad; firmeza, pero también limitación de lo visible.

Los 1.000 o 10.000 ojos de los dioses del cielo simbolizan las estrellas u ojos de la noche que a su vez representan la omnisciencia; la vigilancia insomne; la infalibilidad –el ojo del corazón- es la percepción espiritual; la iluminación; la intuición intelectual.

El ojo también puede representar al andrógino por estar formado por el símbolo femenino del óvalo y el círculo de lo masculino.

El ojo del corazón constituye el centro espiritual, el lugar donde reside el intelecto absoluto; iluminación. “existe un ojo del alma”…sólo mediante él se ve la verdad. Junio 22 2004.

 

Lágrima

Gota que muere evaporándose después de dejar testimonio: símbolo del dolor y de la intercesión. A menudo comparada con la perla o las gotas de ámbar. Las lágrimas de las meleágrides y las helíades hijas del sol se transforman en gotas de ámbar. Para los Aztecas las lágrimas de los niños conducidos al sacrificio para atraer a la lluvia simbolizan también las gotas de agua.

 

Pestañas

En la poesía árabe y persa las pestañas están consideradas como las armas del amor, propiamente instalado en los ojos. Se les compara a las lanzas, espadas, flechas; “tus pestañas son saetas en el arco de tus cejas y todas alcanzan la fama.”

No sólo son las armas sino el ejército de Amor: “tus pestañas son dos hileras de caballeros pacíficamente alineados cara a cara unos de otros; pero la sangre corre cada vez que ellos llegan a las manos”, es decir, cuando se acercan para lanzar un guiño.

 

Cráneo

El cráneo, sede del pensamiento, y por consiguiente del mundo supremo, es la cabeza de los cuatro centros, mediante los cuales los bambara resumen su representación microcósmica del  hombre; los tres centros restantes están situados en la base del esternón, en el ombligo, omphalos y en el sexo.

“Sociedad iniciática Koré”, cuatro vasijas llenas de agua celeste, recogida de la primera y de la última lluvia del año, figuran estos cuatro puntos; la vasija central, que representa el cráneo, contiene cuatro piedras de trueno que materializan el fuego celestial, expresión del espíritu y de la inteligencia de Dios, y su avatar microcósmico, el cerebro humano, con la forma del huevo cósmico, y como él, matriz del conocimiento.

El cráneo humano se considera homólogo de la bóveda celeste. El culto al cráneo no se limita a la especie humana, los trofeos animales desempeñan un papel ritual importante, que está ligado a la vez a la afirmación de la superioridad humana, atestiguada por la presencia en la aldea de un cráneo de caza mayor, y el afán de preservar la vida: el cráneo es en efecto el vértice del esqueleto, constituye la parte imperecedera del cuerpo, es decir el alma. Uno se apropia así su energía vital

Con su situación en el vértice de la cabeza, su forma de cúpula, su función de centro espiritual el cráneo se compara a menudo al cielo del cuerpo humano. Se le considera “La sede de la fuerza vital del cuerpo y del espíritu…” símbolo de la mortalidad humana, pero también de lo que sobrevive después de la muerte.

El cráneo se representa a menudo entre dos tibias cruzadas en X, formando una cruz de san Andrés, símbolo del descuartizamiento de la naturaleza bajo el predominio del espíritu y, en consecuencia símbolo de perfección espiritual

 

Hueso

El simbolismo del hueso se desarrolla según dos líneas principales: el hueso es el armazón del cuerpo, su elemento esencial y relativamente permanente; por otra parte, el hueso contiene la médula, como el hueso de la almendra. Para los bambara los huesos, por constituir “la parte más duradera, sí no imperecedera, del cuerpo humano, lo interior, el soporte de lo visible, simbolizan lo esencial, la esencia de la creación” Yo, el espíritu primero, preexiste a toda creación, es el gran constructor de la médula de los huesos; el punto central de la cruza de las direcciones cardinales, de donde parte la espiral del verbo creador, es llamado “el huevo del medio del mundo”.

Huesos, principio indestructible de la vida; lo esencial; representa a un tiempo la resurrección, la mortalidad y lo transitorio; se dice que cuando se destruyen los huesos se imposibilita la resurrección.

 

Articulación

El simbolismo de las articulaciones se emparenta con el de los nudos /articulación se dice nudo en bambara/. Las articulaciones permiten la acción, el movimiento y también el trabajo; entre los bambara, las seis sociedades iniciáticas que jalonan el curso de la vida humana están asociadas a las seis principales articulaciones de los miembros. Articulan la sociedad humana y dan al hombre los medios de realizarse.

Las articulaciones principales de los miembros tienen una importancia fundamental en el pensamiento de los dogon y de los bambara de Malí. Al comienzo de los tiempos los hombres no tenían articulaciones, sus miembros eran blandos y no podían trabajar. Los ancestros míticos de la humanidad actual fueron los primeros seres dotados de ellas. Eran,  por lo demás, en número de ocho, número que sería el de la creación. El semen masculino proviene de las articulaciones y, cuando desciende para fecundar al óvulo contenido en la matriz de la mujer, se instala en las articulaciones del embrión para animarlo. Con la aparición de los hombres articulados aparece también la tercera palabra: el verbo en su plenitud, así como las técnicas tradicionales propias de estos pueblos: la agricultura, el hilado, la tejeduría y la forja.

Para los bambara, la fatiga que el hombre siente en sus miembros después del acto sexual prueba que su líquido seminal proviene de las articulaciones.

Para los likuba y los likuala del Congo, el cuerpo humano comprende catorce articulaciones principales, de las cuales hay siete superiores /cuello, hombros, codos, muñecas/ y siete inferiores /lomo, ingles, rodillas, tobillos/, que constituyen la sede de la generación; el orden de estas articulaciones /de arriba abajo, del cuello hacia los tobillos/ es el que sigue la manifestación de la vida en los recién nacidos; a la inversa, se puede ver la vida retirarse del cuerpo de un moribundo por la parálisis progresiva de esas catorce articulaciones, siendo la del cuello la última en funcionar.

Los antiguos caribes de las antillas consideraban que el hombre estaba dotado de varias almas, que situaban en el corazón, la cabeza y, las articulaciones donde se manifiesta el pulso. La articulación es uno de los símbolos de la comunicación, la vía por donde se manifiesta y pasa la vida.

 

Corazón

El corazón, órgano central del individuo, corresponde se manera muy general a la noción de centro. Si Occidente hace de él la sede de los sentimientos, todas las culturas tradicionales localizan ahí por el contrario la inteligencia y la intuición: ocurre quizás que el centro de la personalidad se ha desplazado, de la intelectualidad a la afectividad. Pero ya advierte Pascal que “los grandes pensamientos vienen del corazón”. Puede decirse también que, en las culturas tradicionales, el conocimiento se entiende en un sentido muy amplio, que no excluye los valores afectivos

El corazón es efectivamente el centro vital del ser humano, en cuanto asegura la circulación de la sangre. Por esta razón se ha tomado como símbolo –y no por supuesto como sede afectiva- de las funciones intelectuales.

El doble movimiento /sístole y diástole/ del corazón hace de él también el símbolo del doble movimiento de expansión y de reabsorción del universo. Dios, corazón del mundo, se manifiesta según las seis direcciones del espacio. Alláh es denominado <Corazón de corazones y Espíritu de espíritus>. Él se eleva hasta el principio de la luz. La luz del espíritu, la de la intuición intelectual, de la revelación, brilla en la caverna del corazón. El órgano de una tal percepción es, según el sufismo, el “Ojo del corazón”, expresión que hallamos también en numerosos textos cristianos, y especialmente en san Agustín. El corazón, enseña el maestro taoísta Lie-tse, es “el señor del aliento”; esto podría explicarse sólo por la analogía entre el ritmo cardíaco y la respiración, identificados en sus funciones de símbolos cósmicos.

Pero sobre todo, es en cada hombre el centro de la vida, de la voluntad, de la inteligencia.

“El corazón de un hombres es su propio dios y mi corazón estaba satisfecho de mis actos”, está escrito en la biografía de un discípulo de los sabios. Así el corazón es en nosotros el símbolo mismo de la presencia divina y de la conciencia de semejante presencia. En la tradición bíblica, el corazón simboliza el hombre interior, su vida afectiva, la sede de la inteligencia y la sabiduría. El corazón es al hombre interior lo que el cuerpo es al hombre exterior. Es en el corazón donde se encuentra el principio del mal; el hombre se arriesga siempre a seguir a su corazón malvado: la perversión del corazón proviene de la carne y de la sangre. “amar de todo corazón”, dirá que el corazón es el primer órgano que se forma y el último en morir, de donde la expresión “de todo corazón” significa hasta el último suspiro. Según un Midrash, el corazón de piedra del hombre debe convertirse en un corazón de carne. Los “sabios de corazón” tienen el espíritu de sabiduría.

Según la psicología musulmana el corazón sugiere los pensamientos más escondidos, más secretos, más auténticos; constituye la base misma de la naturaleza intelectual del hombre.

En las tradiciones modernas el corazón se ha convertido en un símbolo del amor profano, de la caridad en cuanto amor divino, de la amistad y la rectitud.

 

Sangre

La sangre simboliza todos los valores solidarios del fuego, del calor y de la vida, que se emparentan con el sol. A estos valores se les asocia todo lo que es bello, noble, generoso y elevado. Participa también de la simbólica general del rojo.

La sangre se considera universalmente como el vehículo de la vida. La sangre es la vida, se dice a la manera bíblica. A veces se la toma incluso como el principio de la generación. Según la tradición caldea la sangre divina mezclada con la tierra da la vida a los seres. La sangre corresponde también al calor vital y corporal, opuesto a la luz, que corresponde al aliento y al espíritu. En la misma perspectiva, la sangre, principio corporal, es el vehículo de las pasiones.

El principio vital; el alma; fuerza, la fuerza rejuvenecedora, de donde se infiere el sacrificio de sangre. La roja energía del sol. La sangre y el vino son símbolos intercambiables. En el simbolismo chino la sangre y el agua se consideran complementarios en tanto que representan los principios yin y yang. El púrpura de Tiro “la más alta gloria”, era el color de la sangre coagulada, “sangre de color púrpura”. Beber sangre es símbolo de enemistad, pero puede también absorber el poder del enemigo y hacerlo inofensivo después de la muerte. En uno de esos mitos, el mundo perece por un incendio causado por la muerte de un árbol sagrado que derrama su sangre al desplomarse, y esa sangre que chorrea por la tierra se transforma en fuego.

 

Seno

Símbolo de protección y de medida. Werner Wolf señala que entre los hebreos la palabra bath significa a la vez muchacha y medida de líquidos. El seno se relaciona con el principio femenino, es decir con la medida, en el sentido de limitación; no es medida más que por el propio hecho de tal limitación. Y ésta por oposición al principio macho que ilimita, lo sin medida. El seno derecho simboliza el sol y el izquierdo la luna.

El seno es sobre todo símbolo de maternidad, de dulzura, de seguridad y de recurso. Ligado a la fecundidad y a la leche, que es el primer alimento, está asociado a las imágenes de intimidad, de ofrenda, de don y de refugio. Copa invertida, de él como del cielo se destila la vida. Pero es también receptáculo, como todo símbolo maternal, y promesa de regeneración. El retorno al seno de la tierra marca, como toda muerte, el preludio de un nuevo nacimiento. El seno de Abraham designa el lugar de reposo de los justos. Ser admitidos en él significa esperar la gracia de la primera resurrección

 

Pechos

Maternidad, sustento, protección, amor, el aspecto nutricio de la Gran Madre. Las diosas de muchos pechos representan sustento; abundancia; fertilidad: el pecho descubierto representa humildad; pesar; arrepentimiento; penitencia. El golpearse los pechos significa pesar; arrepentimiento.

El pecho de los ángeles, según el pseudo Dionisio Areopagita, simboliza “La muralla inexpugnable a cuyo abrigo un corazón generoso esparce sus dones vivificantes”. Símbolo de protección. Lo ve por otra parte como sede de la irascibilidad, no en el sentido peyorativo del término, sino en el sentido de ímpetu valeroso provocado por la lucha contra el mal.

La denudación del pecho ha sido considerada a menudo como una provocación sexual: un símbolo de sensualidad o de favor físico de una mujer.

Pulmones

China: el lugar donde reside la rectitud, fuente de los pensamientos más íntimos. Una de las ocho preciosidades de Buda, simbolizado por el baldaquín sagrado.

 

Riñones

En sus comentarios sobre las representaciones simbólicas de los ángeles, el pseudo Dionisio Areopagita escribe que “los riñones son el emblema de la potente fecundidad de las celestes inteligencias”.

En la expresión sondear los riñones y los corazones, los riñones se entienden como la sede de los deseos secretos, mientras que el corazón designaría aquí los pensamientos más íntimos. Los riñones simbolizan a menudo la potencia genésica o la potencia de resistencia a toda clase de adversidad.

En la alquimia taoísta el riñón es una de las cinco vísceras. Corresponde al elemento agua, al yin y es la fuente de la energía genésica, esencia o semen. El elemento del agua; el pez sagrado; las emociones.

 

Bazo

En Occidente, y también en el mundo árabe, el bazo se relaciona con el humor, y más particularmente con la risa, que se supone provocada por una dilatación del bazo. Es la consecuencia  de concepciones fisiológicas poco conformes con las de la medicina moderna.

En la China el bazo se considera como un depósito de energía yin, terrena. Corresponde al sabor dulce y al color amarillo, que es habitualmente el del centro. Sin embargo el sistema de correspondencias es bastante complejo: la energía esencial está localizada en el bazo en el equinoccio de primavera; el Hong-fan, por su parte, hace corresponder el bazo al elemento madera y a la primavera, por lo tanto  al color verde. Pero en cada caso, es un símbolo de versatilidad, como los humores cambiantes.

 

Hígado, hiel, bilis.

El hígado está comúnmente ligado a los movimientos de la cólera, la hiel a la animosidad, a las intenciones deliberadamente venenosas, lo que explica el sabor amargo de la bilis. Hay pocas interpretaciones que, en las otras áreas culturales, no tengan alguna relación con ésta: el islam atribuye al hígado las pasiones, a la hiel el dolor.

San Juan de la Cruz, interpretando a Jeremías, relaciona la hiel con la memoria, con la muerte del alma, con la entera privación de Dios.

El Sou-wen, o primera parte del Nei Ching, clásico de la medicina interna china tradicional, atribuye al hígado el sabor agrio y el color verde. Dice que es el generador de las fuerzas, el general que elabora los planes, la vesícula biliar es el juez que decide y condena. Generador de las fuerzas, genera al mismo tiempo la cólera, el valor, y las virtudes guerreras en general.

Hiel: ira, mal humor, melancolía.

En las lenguas del Extremo Oriente, numerosas expresiones que designan el hígado -pero sobretodo la hiel- tienen al mismo tiempo el sentido de valor.

La acepción amargura es igualmente conocida en Europa; algunas veces también la de gozo

 

Intestino

Los intestinos estaban cargados de poder mágico, a los ojos de los antiguos egipcios. En las ceremonias de embalsamamiento, eran cuidadosamente extraídos del cuerpo del difunto y encerrados en una urna, La iconografía muestra esta urna depositada en la barca mágica que figura el viaje hacia el más allá. Todas las tentativas de los demonios y los monstruos tienen por objetivo apoderarse de esta urna y, con ella, de los poderes mágicos que contiene /excrementos/

 

Heces, excrementos

Considerados como receptáculo de fuerza, los excrementos simbolizan un poder biológico sagrado que reside en el hombre y que, evacuado, puede en cierto modo ser recuperado.

Así, lo que aparentemente estaría desprovisto de valor, sería lo más cargado: las significaciones del oro y de las heces se juntan en muchas tradiciones. Ciertos radiestesistas pretenden incluso que sus vibraciones son equivalentes.

La asociación de la basura o las inmundicias a la noción de pecado se halla también entre los aztecas. En su panteón figura Tlazolteotl, diosa del amor carnal, de la fecundidad y de la confesión. Su nombre quiere decir “la coprófaga” o “la diosa de las inmundicias, porque devora los pecados. En  el África negra ritos especiales circundan las heces que se consideran cargadas de fuerzas, comunicadas por los hombres. Entre los bambaras de Malí, después de haberlas quemado, se lanzan sus cenizas al Níger como ofrenda al dios faro, organizador del mundo, el cual se cree que restituye estas fuerzas purificadas y regeneradas en forma de lluvias con las que se regará la tierra.

“Se cree que las almas eligen domicilio sobre los montones de heces, de donde pasan al cuerpo de las mujeres que vacan en sus ocupaciones domésticas”. Del mismo simbolismo proceden la significación esotérica de los excrementos, y en consecuencia, la significación de la coprofagía ritual. Al excremento se lo considera cargado de una parte importante de la fuerza vital del –hombre o animal- que lo ha expulsado. Realiza “una especie de síntesis del que come y de lo que come”. De ahí su poder vitalizante que explica la utilización frecuente de excrementos en la medicina tradicional de numerosos pueblos.

 

Clavícula

Símbolo de la sede de los alimentos humanos, para los dogon de Malí.

Cada clavícula es un granero que contiene ocho granos asociados a los cuatro elementos y a los cuatro puntos cardinales, así como a los ocho antepasados míticos de los que proceden los dogon. Consideradas como el sostén del esqueleto, las clavículas son, con el cráneo –para este pueblo- los primeros huesos formados en el feto. La importancia otorgada a las clavículas por los dogones es tal que las clasifican entre los cinco elementos constitutivos de la persona humana, “los otros cuatro son el cuerpo, las dos almas gemelas, macho y hembra, los reflejos de tales almas en la sombra, y la fuerza vital, considerada como un fluido asociada a la sangre”

La clavícula, hueso, no debe ser confundida con la clavícula, literalmente pequeña clave, de los alquimistas, en el sentido en que aparece en la Clavícula de Salomón.

 

Esternón

La base del esternón es uno de los cuatro centros de la interpretación microcósmica del hombre para los bambara, que llaman a este punto el hueso de la cabeza del corazón.

Domina la parte del cuerpo comprendida entre la base de la cabeza y el diafragma, es decir, los miembros superiores, los órganos respiratorios y el corazón.

La función de encrucijada del esternón está subrayada por la presencia, en la misma vasija de dos ramitas dispuestas en cruz, que evocan la encrucijada original de donde proviene toda vida y todo conocimiento. /la vasija que representa este centro, sobre el altar de la sociedad iniciática Kore, contiene un fragmento de materia resinosa, no identificada, llamada –el hueso del brazo del genio- que simboliza la esencia del espíritu divino asociado a los miembros superiores.

Estas dos ramitas simbolizan el corazón y los pulmones: encrucijada del verbo en donde este se materializa, a base de aire, a partir del impulso enviado por el cerebro.

Este punto domina también la zona externocleidoomotrapezoide, base o sostén del cuello para los bambara, y por lo tanto fundamento del saber. Gráficamente, esta zona se representa por un rombo, lo que subraya la función matricial del cerebro. En profundidad, la extremidad del esternón corresponde a las cuerdas que gobiernan los órganos del vientre, los cuales tienen por equivalente macrocósmico los canales invisibles por donde circula toda la vida

 

Encrucijada

La importancia simbólica de la encrucijada es universal. Está ligada a esa situación de cruce de caminos, que hace la encrucijada como un centro del mundo, verdadero centro del mundo para quién se encuentra allí situado. En las encrucijadas, son lugares que provocan el detenimiento y la reflexión, y también lugares de paso de un mundo a otro, de una vida a otra, o de la vida a la muerte. Pero la encrucijada, lugar de paso por excelencia, es también el sitio donde, preservado por el anonimato, puede uno desembarazarse de las fuerzas residuales, negativas, inutilizables o peligrosas para la comunidad: “representaciones humanas con cuatro cabezas de la divinidad – aquel que mira los cuatro puntos cardinales”

Cruce original de caminos que el creador trazó al comienzo de todas las cosas, con su propia esencia, para determinar el espacio y ordenar la creación. La encrucijada es el encuentro con el destino, ese destino se impone. Cada ser es en sí mismo una encrucijada, donde se cruzan y combaten los diversos aspectos de su persona.

En toda civilización encrucijada quiere decir llegar ante lo desconocido y como, frente a lo desconocido, la reacción humana más fundamental es el miedo, el primer aspecto del símbolo es la inquietud.

En los sueños, revela el anhelo de un encuentro importante, solemne, en cierto modo sagrado; puede también revelar el sentimiento de que uno se encuentra en un cruce de caminos y que una orientación nueva, decisiva, debe tomarse. Según la enseñanza simbólica de todas las tradiciones, un detenimiento en la encrucijada parece de rigor, como si una pausa de reflexión, de reconocimiento sagrado, es decir, de sacrificio, fuera necesaria antes de la prosecución del camino elegido.

La encrucijada es también el lugar donde se encuentra a los demás, tanto exteriores como interiores. Es el sitio privilegiado  de las emboscadas: exige atención y vigilancia; es porque nosotros debemos elegir para nosotros y en nosotros, entre el cielo y la tierra, y los infiernos.

En la verdadera aventura humana, la aventura interior, uno no encuentra en la encrucijada más que así mismo: se ha esperado una respuesta definitiva, no hay más que nuevos senderos, nuevas pruebas, nuevos andares que se abren.

La encrucijada no es un fin, es un alto, una invitación a ir más allá. Uno no se para allí, si no es porque quiere actuar sobre los demás, para bien o para mal, o si se descubre incapaz de elegir por sí mismo: es entonces lugar de meditación, de espera, no de acción. Pero también es lugar de la esperanza: la ruta seguida hasta aquí no estaba cerrada; una nueva aportación de elegir la buena vía.

Ahora bien, las elecciones son irreversibles. Para mostrarnos toda la fuerza de este símbolo hay cuentos en los cuales la encrucijada misma se borra, después del paso del héroe: los problemas de elección se han resuelto.

 

Cruz

La cruz es uno de los símbolos que registra  desde la más alta antigüedad: siglo XV, a. c., la cruz es el tercero de los cuatro símbolos fundamentales: el centro, el círculo, el cuadrado.

Establece una relación entre los otros tres: por la intersección de sus dos rectas que coincide con el centro que abre este al exterior; se inscribe en el círculo y lo divide en cuatro segmentos; engendra el cuadrado y el triángulo, cuando sus extremidades se enlazan con cuatro rectas. La simbólica más compleja deriva de estas simples observaciones: ellas han dado nacimiento al lenguaje más rico, y más universal. “La simbólica china… nos ha enseñado otra vez a no considerar jamás los cuatro lados del cuadrado o los cuatro brazoa de la cruz fuera de su necesaria relación con el centro de la cruz o con el punto de intersección de sus brazos…el centro del cuadrado coincide con el centro del círculo. Este punto común es la gran encrucijada de lo imaginario”

La cruz tiene en consecuencia una función de síntesis y de medida. En ella se unen el cielo y la tierra. En ella se entremezclan el tiempo y el espacio. Ella es el cordón umbilical jamás cortado del cosmos ligado al centro original. De todos los símbolos, es el más universal, el más totalizante. Símbolo universal desde los tiempos más remotos; es el símbolo cósmico por excelencia. Es el centro del mundo y, por tanto un punto de comunicación entre el cielo y la tierra. También es símbolo del hombre universal y arquetípico de su capacidad de expansión armónica e infinita tanto en plano horizontal como en el vertical; la línea vertical es lo celestial, lo espiritual e intelectual, lo positivo, activo y masculino, mientras que la línea horizontal es lo terrenal, lo racional, lo pasivo, lo negativo, y femenino. La cruz entera es el andrógino primordial.

Es la dualidad en la naturaleza y la unión de los contrarios. Representa la unión espiritual y la integración del alma del hombre en los aspectos horizontales-verticales para la vida plena; es la identidad suprema. La cruz es la figura del hombre con las extremidades completamente extendidas; también representa el descenso del espíritu en la materia. Denota la vida eterna en su capacidad de expansión infinita en todas las direcciones. Está también formada por los cuatro ríos del paraíso, que fluyen de la raíz del árbol de le vida; comprende los ejes cardinales; el cuaternario bajo los aspectos dinámicos; el quincunx  o los cuatro elementos del mundo unidos en el quinto punto –el centro-.cosmológicamente, el sentido ascendente y el descendente se corresponden con el cenit, y el nadir, el eje norte-sur es el eje del solsticio, y el eje este-oeste es el eje del equinoccio.  Amerindia: la forma humana; lluvia, estrellas; fuego de leña; doncellez; los cuatro puntos cardinales y los cuatro vientos.

El brazo “norte” de la cruz es el viento del norte, el más poderoso y frío, el gigante avasallador, la cabeza y la inteligencia: el del “este” es el viento del este, el corazón, la fuente de la vida y del amor; el del “oeste”, es el viento suave de la tierra, del espíritu, el último aliento y la entrada en lo desconocido; el del “sur”, es el lugar del fuego y la pasión, la fundición y la combustión. El centro de la cruz es la tierra y el hombre movidos por las fuerzas en conflicto de los dioses y los vientos.

La cruz representa también el árbol cósmico que se extiende horizontalmente sobre la tierra y toca el cielo a través del eje central vertical.

Cenit-Nadir, Sabido es por otra parte que la vertical simboliza el tiempo y que toda manifestación se desarrolla en el tiempo. El paso por el cenit, horadando por arriba la bóveda celeste, indica pues el paso de la vida en el tiempo a la vida en la eternidad, el pasaje de lo finito a lo infinito.

Por el contrario el paso por el nadir, en el punto más bajo en la curva involutiva, marca la inmersión más profunda en la materia más densa. Por un lado, la vía de la materialización, o, en el plano intelectual, de la conceptualización, y por otro, la de la espiritualización y de la intuición.

 

Cenit-Nadir

La palabra cenit viene de una palabra arábica que significa “camino recto”; punto en donde la vertical, que se eleva desde el lugar del observador, agujerea la esfera celeste encima del horizonte. Es el opuesto al nadir, que viene de una palabra árabe que significa “opuesto”: punto del cielo directamente en el extremo de una línea vertical que parte de los pies del observador y que, pasando por el centro de la tierra, se prolonga indefinidamente. El simbolismo del cenit y del nadir se deduce inmediatamente de estas definiciones. En lugar de la tierra se puede imaginar como cubo de rueda cualquier otro centro: una sociedad, una persona humana o la psique. La oposición relativa cenit-nadir corresponde al circuito evolutivo-involutivo de toda existencia, que se desarrolla en el tiempo.

En el vértice del cenit, se dirá: “la muerte está en la vida” y en lo más bajo del nadir se pensará: “la vida está en la muerte”.

 

Espina dorsal

El eje del mundo, apoyo; firmeza. La columna vertebral es el lugar donde reside la vida, representa el paso del poder activado. Todos los ejes del mundo como las montañas, los pilares, los árboles, los cuernos, las piernas, simbolizan la espina dorsal. Elemento esencial del cuerpo humano la columna soporte: representa el eje de la construcción y liga sus diferentes niveles. Las columnas le garantizan la solidez, quebrantarlas es amenazar el cuerpo entero. Es por esto por lo que son tomadas a menudo por el “todo”. Es ella la que da vida al cuerpo humano que sostiene y a todo lo que éste significa. La espina dorsal es en el hombre el soporte de la verticalidad

 

Columna

La columna o pilar, es también un símbolo del eje del mundo y esta noción bastante próxima a la del “árbol de la vida” Pero la columna podría ser también el símbolo de los soportes del conocimiento. Las columnas simbolizan las relaciones entre cielo y tierra, evocando a la vez el reconocimiento del hombre frente a la divinidad y la divinización de ciertos hombres ilustres. La columna simboliza la potencia que asegura la victoria y la inmortalidad de los efectos. Las columnas indican límites y generalmente flanquean puertas. Marcan el paso de un mundo a otro. La columna tiene un simbolismo cósmico y espiritual, sostiene lo alto y por eso mismo tiene por función conectar lo bajo con lo alto. Se le compara al “Árbol de la vida”, soporte de lo sagrado, soporte de la vida, soporte del mundo. En las columnas se acentúa su simbolismo, se halla de nuevo la vieja oposición complementaria del falo y del lingam, clítoris, o el yoni, cuya unión ha engendrado todo cuanto existe.

Por su misma verticalidad, la columna es un símbolo ascensional: en la evolución de la personalidad. Marca la etapa de la afirmación de sí mismo. Corresponde en el cuerpo humano a la columna vertebral, que es en el hombre el soporte de la verticalidad. Igualmente se ha visto dar a la columna una significación fálica.

 

Pilar

Esta construcción en vertical simbolizaría el paso del flujo vital, aliento de vida, a través de la columna vertebral. El pilar es aquí el canal, más que el soporte de la vida divina; sirve para recalentar y recubrir con el calor. Otras interpretaciones ven en él: la estabilidad, la dureza del alma o el fluido mágico que es la espina dorsal. Pero se vuelve a encontrar siempre esta idea de que el pilar es la vía de comunicación del principio luminoso y vivificante de la divinidad; es por él, por donde pasa el poder mágico del fuego vital. Pilar central, centro del mundo, manantial, y canal de la existencia. Mitos de origen, según los cuales un poste o pilar; es el eje y centro alrededor del cual se organiza el mundo, la escalada de la angustia, el retorno al caos primitivo. El pilar simboliza el principio organizador de la sociedad, ahora bien, la existencia humana no es posible más que gracias a esta comunicación permanente con el cielo. No se puede vivir sin un eje vertical que asegure la abertura hacia lo transcendente y al mismo tiempo haga posible la orientación. En otras palabras no se puede vivir en el caos. Una vez roto el contacto con lo transcendente y desarticulado el sistema de orientación la existencia en el mundo no es ya posible, y el hombre se deja morir.

En conjunto, la simbología del pilar se allega con los del eje del mundo, del árbol y de la columna. Expresa la relación entre los diversos niveles del universo y el “yo”; es un lugar de paso entre ellos  de la energía cósmica, vital o espiritual, y un foco de irradiación de esta energía.

 

 

 

Eje del mundo

El eje alrededor del cual se efectúan las revoluciones del mundo liga mutuamente para su centro los dominios o los estados jerarquizados. Puede tratarse de unir la tierra al cielo, o para ser precisos el centro del mundo terrenal al centro celestial, que se figura por la estrella polar. En el sentido descendente, el eje en cuestión marca el camino de la actividad celeste; en el sentido ascendente, es la vía del medio o la vía real. Se trata también, a veces, de unir los tres mundos: mundo subterráneo, tierra y cielo, o tierra atmósfera y cielo. El eje del mundo es en el espacio el eje de los polos y, en el tiempo el eje solsticial.

Estos datos recuerdan que se identifica el eje con la columna vertebral y, es por ella que Buda no podía volver la cabeza, dado que el eje está rigurosamente fijo. El eje cósmico es el punto central del espacio y el tiempo; el soporte supremo de todas las cosas; el centro alrededor del cual giran todas las cosas; la norma; la esencia de la existencia. Simbolizado por el árbol cósmico; las montañas sagradas; el rayo celeste; el pilar; el poste; el palo; el huso; la lanza; el dardo; la vara; el cordón umbilical.

 

Árbol

Reflexión de anatomía comparada.

A despecho de apariencias superficiales y de conclusiones apresuradas, el árbol, incluso sagrado, no es siempre objeto de culto; es la figuración simbólica de una entidad que lo supera y que puede convertirse en objeto de culto. Símbolo de la vida en perpetua evolución, en ascensión hacia el cielo, evoca todo el simbolismo de la verticalidad. Por otra parte, sirve también para simbolizar el carácter cíclico de la evolución cósmica: muerte y regeneración; los árboles de hoja caduca sobre todo evocan un ciclo, ya que cada año se despojan y se recubren de hojas.

El árbol pone así en comunicación los tres niveles del cosmos: el subterráneo, por sus raíces hurgando en las profundidades donde se hunden; la superficie de la tierra, por su tronco y sus primeras ramas; las alturas, por sus ramas superiores y su cima, atraídas por la luz del cielo. Reptiles se arrastran entre sus raíces; aves vuelan por su ramaje; pone en relación el mundo ctónico y el mundo uránico. Reúne todos los elementos: el agua circula con su savia, la tierra se integra a su cuerpo por sus raíces, el aire alimenta sus hojas, el fuego surge de su frotamiento.

Eje del mundo. Dado que sus raíces se sumergen en el suelo, y sus ramas se elevan en el cielo, el árbol es universalmente considerado como un símbolo de las relaciones que se establecen entre la tierra y el cielo. El árbol no es sólo de este mundo, ya que poza en el más acá y sube hasta el más allá. Va de los infiernos a los cielos, como una vía de comunicación viva.

Árbol, la totalidad de la manifestación; la síntesis del cielo, la tierra y el agua; la vida dinámica en oposición a la vida estática de la piedra. El árbol del centro que une los tres mundos y permite la comunicación entre ellos y el acceso al poder solar; es un omphalos; un centro del mundo. El árbol también simboliza el principio femenino, el aspecto nutricio y protector de la Gran Madre, la matriz y el poder de las aguas inextinguibles y fertilizadoras que ella controla; los árboles se representan a menudo en forma de figura femenina. Por tener raíces en la tierra, en el centro del mundo, y estar en contacto con las aguas, el árbol crece en el mundo temporal y agrega anillos para manifestar su edad; sus ramas llegan a los cielos y a la eternidad y también simbolizan la diferenciación en el plano de lo manifiesto.    

 

Medula

La medula de los huesos representa la fuerza vital; vitalidad; fortaleza.

 

Esqueleto

Muerte; mortalidad; el rápido transcurrir de la vida y del tiempo. Con la hoz y el reloj de arena, el esqueleto representa a la Parca, que interrumpe la vida; puede ser también símbolo de la luna, las sombras, los dioses de los muertos y se asocia especialmente al tiempo y, a la muerte y al mundo subterráneo.

 

Calavera

Es símbolo del dios de los muertos y del mundo subterráneo. La transitoriedad de la vida; la vanidad de las cosas mundanas; muerte; la luna; las sombras; el sol poniente; los dioses de los muertos; el tiempo.

La calavera es además un símbolo de la fuerza vital contenida en la cabeza, sus representaciones constituyen una clara alusión a la muerte y a la fugacidad de la vida. Por ello son el atributo principal de los dioses que se relacionan de alguna forma a la muerte (Yama en la religión hindú, cronos y Saturno en la cultura grecolatina). En la tradición occidental la calavera se empleó principalmente en reflexiones sobre la naturaleza de la vida y la muerte, lo que justifica su aparición física en las celdas de  monjes de muchos monasterios. Otro motivo cristiano tradicional es el de la calavera y la cruz, que puede ser tanto una alusión a la vida eterna alcanzada por Cristo tras la crucifixión, como una referencia a la creencia de que Adán había sido enterrado en el mismo lugar en el que se  crucificaría al hijo de Dios, el centro del mundo, el Gólgota.

 

Vientre

Símbolo de la madre, análogo al de la caverna, pero que refleja particularmente una necesidad de ternura y de protección. En los sueños de adulto podría significar una actitud regresiva, un retorno al útero, una maduración espiritual entorpecida, expuesta a graves obstáculos afectivos. El lugar de las transformaciones, el vientre ha sido comparado al laboratorio del alquimista: <Los alquimistas dicen que hay que alimentar al hijo filosófico en el vientre de su madre.> El calor del vientre facilita todas las transformaciones.

El vientre es refugio, pero es también devorador. La Genitrix puede mostrarse dominadora y cruel; ella alimenta a sus hijos ciertamente, pero corre el riesgo de mantenerlos en su estado infantil y de impedirles el desarrollo espiritual, que los haría autónomos respecto a ella. Las diosas madres en todas las mitologías presentan este doble aspecto de nodriza tiránica, de madre captadora y celosa. El vientre se convierte en prisión. La mujer no escapa a este destino más que elevándose en el orden del espíritu, donde el don de la vida se confunde con el del pensamiento y de la acción autónomos, con el don de la libertad. En este nivel igualmente, el don, en lugar de limitarse a alimentar una individualidad, la desarrolla en forma de personalidad; en lugar de limitarse a formar un individuo de una especie, se orienta a formar un ser de valor universal, un hombre.

El vientre es igualmente la sede de los deseos insaciables. Es preciso saciar su voracidad: hambre de alimento, y hambre de sensaciones. El vientre simboliza un cierto nivel de vida, el más elemental entre los animales. La fuerza que saca de los alimentos, la utiliza en su único provecho, la transforma en placer carnal. <Por debajo del diafragma se encuentra el vientre insaciable del que habla el mendigo de Homero; y nosotros lo llamaremos hidra, no por azar, sino a fin de recordar las mil cabezas de la fábula y los innumerables deseos que están como tendidos y plegados unos a otros, en los raros momentos en los que todo el vientre duerme. Y lo que habita aquí en el fondo del saco no es ninguna riqueza, es pobreza; es esa otra parte del amor que es deseo y necesidad. Aquí está la parte rastrera y miedosa.> En Occidente simboliza apetito desmedido; en Oriente es la parte del cuerpo donde se asienta la vida. En la alquimia, la oscuridad del vientre simboliza el laboratorio de las transformaciones. El vientre prominente del dios chino de la riqueza y del hindú Ghanesa representa la glotonería y, por ende, la prosperidad. El vientre es también un centro vital. En Japón el vientre se considera el centro del cuerpo o de la vida, el Hara, de donde proviene la palabra harakiri (golpear en el centro vital).

 

Estómago

China: una de las ocho joyas, simbolizadas por la jarra sagrada.

 

Útero

La matriz; la gran Madre, la Madre Tierra, de ahí la expresión “el útero de la tierra”, siendo la cueva su símbolo principal, así como también el lugar del que emergen los dioses que descienden al mundo inferior. El útero es también lo no manifiesto; la totalidad de todas las posibilidades; plenitud. Se simboliza con el pozo y todas las aguas, así como con todo lo que encierra, como las murallas de una ciudad, los cofres, etc. En la alquimia, el útero representa una mina y los minerales son el embrión; los minerales nacen de la tierra y la función del hombre es la de asistir a la naturaleza para acelerar el nacimiento.

 

Matriz

El simbolismo de la matriz está universalmente ligado a la manifestación, la fecundidad de la naturaleza y, ciertamente a la regeneración espiritual. La mitología de la Tierra madre, homóloga de la matriz, de los mundos subterráneos, de las cavernas y de las simas, está muy difundida. En algunas regiones se dice que las fuentes nacen de la matriz terrestre.

Las minas también son matrices de donde se extraen, por métodos relacionados con la obstetricia, los minerales, embriones que han madurado allí. Por asimilación, el horno de los metalúrgicos y esmaltadores, y el crisol de los alquimistas, tienen la misma significación.

Por ser el verbo (vak) la madre del conocimiento, las siete vocales del alfabeto sánscrito se designan como las siete matrices: son las siete madres del lenguaje. También así, la beatitud misericordiosa de Dios, puede concebirse como la matiz universal.

 

Embrión

Se simboliza mediante el punto o el punto en el centro de un círculo; es el centro donde se inició la creación y se identifica con las aguas, el huevo y el loto. El embrión simboliza la potencialidad, el estado de no manifestación, pero también la suma de las posibilidades de ser, en planos que no son por otro lado siempre del dominio cosmológico, pero que se refieren por lo general a él. De manera más inmediata, la tierra madre es portadora de embriones: los minerales maduran en ella, piensan los occidentales de la edad media tanto los chinos o los babilonios. Esta maduración se ultima en el crisol del fundidor o del alquimista, como la del niño en el seno materno. El fruto de la Gran Obra en el crisol del alquimista, que es también el embrión de oro. De el nace, diría Angelus Silesius, “el hijo de los sabios”, es decir, la piedra filosofal. Un simbolismo del mismo orden se desarrolla en la alquimia tántrica de los taoístas: por la unión interna de la esencia y del aliento se forma el Embrión misterioso. El Embrión misterioso se anuda y da lugar a un cuerpo. Por esta razón el embrión alquímico-tántrico es el germen de la inmortalidad.

 

Ombligo-omphalos

Universalmente el omphalos es el símbolo del centro del mundo. Grandísimo número de tradiciones sitúa el origen del mundo de un ombligo, desde donde la manifestación irradia en las cuatro direcciones. Pero el ombligo no indica solamente el centro de la manifestación física: es también el centro espiritual de un mundo.

El ombligo también es el centro del microcosmos humano: tanto en el yoga como en el hesicasmo. La concentración espiritual se produce sobre el ombligo, imagen de retorno al centro. En el yoga, más precisamente, el ombligo corresponde a la manipurachakra, centro de las energías transformadoras y del elemento Fuego. Tal es el sentido de la omphaloscopia tan a menudo mal entendida.

Simboliza la potencia vital que domina las fuerzas ciegas y monstruosas del caos; o como diríamos hoy: la regulación racional de la vida. Pero una regulación obtenida a través de un dominio interior, por una victoria sobre uno mismo y no con auxilios exteriores.

Omphalos, el centro cósmico; el centro desde el cual se nutre el universo; el ombligo del mundo; lugar de refugio. Es el lugar de comunicación entre los tres mundos; todo lugar sagrado se considera un omphalos. Es el símbolo de la tierra y del nacimiento, y se representa a menudo como montaña o isla que surge de las aguas del caos.

 

 

 

Cordón umbilical

Los bambara lo llaman “la cuerda de la calabaza” del niño. Ellos lo consideran como la raíz por donde el ser humano en gestación está ligado a la tierra madre. Sí el cordón no ha caído –lo que, según su creencia, debe ocurrir al séptimo día /siete = el número del hombre completo/- el nacimiento no se ha consumado totalmente. Ese día será la parturienta visitada y felicitada. Y sólo al día siguiente –el octavo día /ocho = número de la palabra/- tendrá lugar la ceremonia de la imposición del nombre. De esta concepción simbólica de las virtudes del cordón umbilical resulta su valor medicinal fertilizante. Se conserva luego en un saquito que el niño lleva alrededor del cuello como un talismán. Un fragmento de cordón, macerado en agua con los cabellos provenientes del primer afeitado de la cabeza del niño, constituye un remedio que se le da si llega a caer enfermo; mezclado con las semillas que se van a plantar en la tierra, asegurará la germinación de éstas.

Es la cuerda o hilo con la que la Gran Tejedora en cuanto Creadora, o la Gran Madre, ata al hombre a la trama de la vida y a su pasado, presente y futuro. El ombligo u omphalos es el Centro del mundo y se simboliza con las piedras y montañas sagradas, o con cualquier otro centro sagrado.

 

Brazo

El brazo es el símbolo de fuerza, del poder, del socorro acordado y de la protección. Es también instrumento de la justicia: el brazo secular inflige el castigo a los condenados. Los hombros, el brazo y las manos, representan el poder de hacer, obrar y operar. El brazo es el símbolo general de la actividad. El brazo es uno de los medios de la eficacia real en cuánto impulsión y equilibrio, distribución o mano justiciera, designa por lo demás, propiamente hablando, a la mano. El brazo, y sobre todo el antebrazo con la mano extendida, es considerado por los bambara como la prolongación del espíritu. Pero el codo fuente de la acción, es de esencia divina y, por otra parte, la boca por la cual se expresa la inteligencia, es el órgano más humano.

Debido a ello, en el gesto elemental por el cual el hombre lleva el alimento a la boca, el antebrazo, término medio entre el codo y la boca, simboliza el papel del espíritu, mediador entre Dios y el hombre. De ahí la importancia simbólica del codo que mide la distancia del hombre a Dios.

Los brazos levantados significan en la liturgia cristiana la imploración de lo alto y la abertura del alma a los beneficios divinos. Este gesto pertenece sin embargo a una simbólica general. El sentido fundamental del gesto: los brazos levantados expresan un estado pasivo, receptivo. Los brazos levantados de las personas que se rinden, prisioneros de guerra o criminales arrestados, son evidentemente una medida de precaución impuesta por el vencedor, para que el adversario no se sirva de armas que lleve escondidas. Pero significan en profundidad un acto de sumisión, una llamada a la justicia o a la clemencia: el vencido se entrega a la voluntad del vencedor; es el gesto mismo de la rendición, del abandono. Aquel que lo ejecuta se vuelve pasivo, abandonado a la voluntad de su amo.

Los brazos en alto denotan súplica, plegaria y rendición. En la iconografía budista e hindú, los numerosos brazos de dioses y diosas representan la ayuda compasiva. También pueden representar la piedad, un brazo levantado es gesto de testimonio o de tomar juramento.

 

Codo

Como medida /equivale originalmente a la longitud que media entre el codo y la punta de los dedos de la mano/ utilizada principalmente en Egipto, simboliza el orden, la justicia y la verdad. El dios Thot, dios humano en forma de ibis, se representa con un codo en las manos; él es el inventor de las leyes, el patrón de los escribas.

 

Muñeca

Porque gobierna el trabajo manual, la muñeca es para los bambara el símbolo de la habilidad humana.

 

Mano

La mano uno de los miembros con más carga simbólica del cuerpo humano. Según Aristóteles,  la mano es “la herramienta de herramientas”. Y Quintiliano se pregunta: ¿No podría decirse que las manos casi pueden hablar, ya que las utilizamos para pedir, prometer, convocar, excusar, amenazar, suplicar, expresar gusto o temor, cuestionar o negar? ¿No las utilizamos para indicar alegría, sufrimiento, duda, confesión, penitencia, medida, cantidad, número y tiempo? ¿No tienen el poder de excitar y prohibir; de expresar aprobación, asombro y vergüenza?. Las manos significan poder, fortaleza; providencia; bendición.

La mano expresa la idea de actividad al mismo tiempo que la de potencia y dominio. En castellano, así como en las lenguas extremo orientales, expresiones tales como “meter o poner la mano”, “dejar de mano” o “abrir mano de”, tienen el sentido corriente de comenzar y abandonar alguna cosa. Sin embargo ciertos escritos taoístas /tratado de la flor de oro/ le dan el sentido alquímico de coagulación y disolución, correspondiendo la primera fase al esfuerzo de concentración espiritual y la segunda a la no intervención, al libre desarrollo de la experiencia interior, en un microcosmos que escapa al condicionamiento espaciotemporal. Conviene acordarse de que la palabra manifestación tiene la misma raíz que mano; lo manifestado es lo que puede ser cogido por la mano. La mano es un emblema real, instrumento de la maestría y signo de dominio. La misma palabra hebrea iad significa a la vez mano y potencia. Tradicionalmente la mano izquierda de Dios se pone en relación con la justicia, la mano derecha con la misericordia. La derecha corresponde a la acción, y la izquierda al no obrar, a la sabiduría. La mano cerrada es símbolo del disimulo, del secreto, del esoterismo.

El simbolismo esencial en el hinduismo, es el de los gestos de la mano.

A veces la mano se compara con el ojo: ve también. Esta es una interpretación que el psicoanálisis ha retenido considerando que la mano que aparece en los sueños es la equivalente del ojo. Las manos del hombre están igualmente ligadas al conocimiento, a la visión, pues tienen por fin el lenguaje. Las manos para las necesidades del lenguaje, son ayuda particular. Quién viese en el uso de las manos lo propio de una naturaleza racional no se engañaría del todo, por la razón corrientemente admitida y fácil de comprender de que ellas nos permiten representar nuestras palabras mediante letras; es efectivamente una de las señales de la presencia de la razón el expresarse con letras, y cierta manera de conversar con las manos, dando persistencia con los caracteres escritos a los sonidos y a los gestos.

Poner nuestras manos en las de otro es remitir nuestra libertad, o sobre todo desistir de ella confiándola, es abandonar nuestro poder. La imposición de las manos significa una transferencia de energía o potencia. La mano, por último, es símbolo de acción diferenciadora. Su significación se junta con la de la flecha y recuerda que el nombre Quirón, el sagitario, viene de la palabra mano. La mano es como una síntesis, exclusivamente humana, de lo masculino y lo femenino; es pasiva en lo que contiene; activa en lo que tiene. Sirve de arma y utensilio; se prolonga por sus instrumentos.  

Asimismo ella diferencia a los hombres de cualquier animal y sirve para diferenciar también los objetos que toca y modela.

Una larga vida hay en su mano derecha; y en su izquierda riqueza y honores. /proverbios/

Según afirman ciertos autores, la mano es más rápida que el ojo y más expresiva que la lengua. La mano se beneficia y ocupa más sitio en el área cerebral que todo el resto del cuerpo. Anaxágoras: “el cerebro ayudado por la mano ha hecho a la humanidad”, es lógico pensar que todo lo que suceda en nuestro cerebro queda reflejado en las manos. La mano además de ser nuestra servidora es también nuestra creadora. Con sus 27 huecesillos, sus músculos y gran cantidad de nervios, ha sido capaz de crear armas, aparatos y máquinas que nos hacen la vida más fácil.

 

Flecha

En cuanto útil o instrumento y ya no solamente en cuanto signo, la flecha es símbolo de penetración, de apertura. El orificio es una luz. La flecha simboliza también el pensamiento, que introduce la luz y el órgano creador, que abre para fecundar, que desdobla; para permitir una síntesis, es también el trazo de la luz que ilumina el espacio cerrado, porque lo abre. Es también el rayo solar, elemento fecundante y separador de las imágenes. En sentido ascendente se liga a los símbolos de la verticalidad; significa la rectitud completamente aérea de su trayectoria que, desafiando la pesadez, realiza simbólicamente una emancipación de las condiciones terrestres. De manera general, es el símbolo universal de la superación de las condiciones normales; es una emancipación imaginaria de la distancia y de la gravedad; una anticipación mental de la conquista de un bien que está fuera de alcance.

Indica la dirección en la cual buscamos la identificación, en el sentido de que es diferenciándonos como llegamos a la identidad, a la individualidad y a la personalidad. Es un símbolo de unificación, decisión y síntesis. La flecha es principalmente un símbolo de celeridad y de intuición fulgurante. Percibir rápidamente; es en efecto el símbolo del saber rápido, y su doble es entonces el relámpago que ilumina instantáneamente.

La saeta simboliza la muerte súbita, fulminante: la flecha alcanza un blanco determinado e indica un término. La imagen de la saeta reúne correctamente velocidad y derechura. El principio masculino de penetración; penetración fálica; relámpago; lluvia; fecundidad; virilidad; poder; guerra.

 

Dedo

Para los dogon  el índice es el dedo de la vida; el del medio el de la muerte. El cordial de la mano izquierda es la única parte visible del cuerpo del muerto; por lo demás enteramente disimulado y atado dentro de una envoltura ritual, es con la ayuda de este dedo como el muerto habla a los vivos, el dedo de la palabra misma. El pulgar es símbolo de poder. En oposición a este dedo, y simbolizando el poder social, el auricular, que los bambara llaman “hijo de los otros dedos”

El meñique del pie, como el de la mano, simboliza a la persona entera, está adornado a veces con un anillo de plata, símbolo del verbo que habita la totalidad del cuerpo humano, de la cabeza a los pies. El pólice encarna la fuerza, no sólo física, sino mental. Este dedo es la prolongación de la actividad del alma, y por tanto representa también el trabajo.

Newton; “si no existieran otras pruebas, el pulgar me convencería de la existencia de Dios”.

Este dedo nace de Venus, el monte que ocupa un tercio de toda la palma de la mano. Y la diosa Venus, constituye en el hombre el centro de todo impulso amoroso y empuja al ser humano hacia sus semejantes. Además, de todos los dioses es la única que nace del mar fecundado por el miembro viril de Urano, es nuestro dedo libertador, y será la clave para la curación mental el día que la psicología le incorpore a sus técnicas, y descubra que es el único dedo capaz de rescatarnos del oscuro mundo de las pesadillas. Es el único dedo que está en disposición de enfrentarse. Tendencia a esconder los pulgares, postura cuando nacemos y cuando vamos a morir, indica que el miedo se adueña de nosotros, obligándonos a cubrir nuestra fuerza de voluntad con el resto de los dedos. El pulgar sólo tiene dos falanges, es una fuerza única con dos tendencias; lo espiritual se une a lo material, la voluntad y la energía se unen a la lógica y el razonamiento. Lógica y voluntad sus dos falanges.

Pulgar; voluntad, sentimientos, lógica, y razón. Índice; ambición, orgullo, honor, devoción, cólera. Medio; prudencia, sabiduría, pesimismo, fatalidad, melancolía. Anular; amor, inventiva, éxito, alegría, ánimo, arte. Meñique; diplomacia, comercio, ciencia, sexualidad.

 

Pierna

Órgano del andar, la pierna es un símbolo del vínculo social. Permite las relaciones, favorece los contactos, suprime las distancias: reviste pues una importancia de orden social. De ahí su significación cuántica-esotérica de proveedora de los matrimonios, que la relacionan con el sexo, la nariz y la lengua, órganos todos que, como ella, son hacedores y deshacedores de sociedades. Estos cuatro órganos revisten una importancia fundamental: son obreros de lo social, responsables de la –coherencia o la incoherencia- de la colectividad. El pie que es prolongación de la pierna, tiene un simbolismo complementario: la primera crea los lazos sociales, el segundo es el maestro y la llave. Por extensión la pierna, es al cuerpo social lo que la verga al cuerpo humano; es el instrumento del parentesco uterino y las relaciones sociales, como la verga es el de la consanguinidad. La pierna como la verga. Es símbolo de vida: poner la pierna al desnudo significa mostrar su poder y virilidad.

Remedar el gesto de calzar una bota delante de alguien; constituye una afrenta de gravedad excepcional respecto a la madre de aquel. Los dioses con una sola pierna pueden ser símbolos axiales, lunares o fálicos: La pierna representa la firmeza y la gloria. Denota la acción de levantar.

 

Sexo

Las alteraciones de sexo son bastante raras en las mitologías, pero de ningún modo excepcionales. No es en absoluto la realidad física de sexo, a decir verdad, lo que interesa a la simbólica; es la significación que afecta al sexo en la imaginación de los pueblos. Ahora bien, cada ser, desde el punto de vista de los símbolos, tiene algo de masculino y algo de femenino, como de sol y de luna, de yang y de yin, de espíritu y de alma, de fuego y de agua, de principio activo y de principio pasivo, de conciencia y de inconsciencia.

El sexo indica no solamente la dualidad del ser, sino su bipolaridad y su tensión interna. En cuanto a la unión sexual, simboliza la búsqueda de la unidad, el apaciguamiento de la tensión, la realización plena de ser. Por esta razón los poemas místicos adoptan el lenguaje erótico, a fin de intentar expresar la inefable unión del alma con su dios.

 

Masculino-Femenino

Estas dos palabras no deben entenderse exclusivamente en el plano biológico que incluye el sexo del individuo; es necesario entenderlas también a nivel más elevado y más extenso. Así el alma es una combinación de los principios macho y hembra. Nefesh /principio macho/ Chajah /principio hembra/ dan la significación plena de alma viva, según el Zohar los elementos masculinos y femeninos del alma provienen de las esferas cósmicas.

El macho emite potencia de vida, principio éste, sujeto a la muerte. La hembra es portadora de vida, ella anima. Eva salida de Adán significa, en esta perspectiva, que el elemento espiritual está más allá del elemento vital: Adán precede a Eva, lo espiritual es anterior a lo vital. La distinción de macho y hembra es un signo de separación. /aguas superiores y aguas inferiores; cielo y tierra/ En el primer relato de la creación, el hombre es andrógino: la separación aun no ha tenido lugar. A nivel místico el espíritu se considera macho: el alma que anima la carne, hembra: es la famosa dualidad de animus y ánima. Cuando estas palabras se emplean para designar lo espiritual, no se refieren a la sexualidad, sino al don y a la receptividad. En este sentido esotérico, lo celestial es masculino y lo terrenal femenino. De situarse uno en el plano biológico interpretando lo masculino y femenino de modo sexual, se llega a la máxima confusión.

Los occidentales frecuentemente se excitan o escandalizan por el simbolismo erótico del arte oriental y de la India en particular. No es raro ver lectores asombrados por el simbolismo del Cantar de los cantares y desconcertados por los comentarios que da a lugar el libro. Tal comportamiento prueba hasta que punto los hombres, civilizados, no solamente están alejados de su condición esencial, sino que no perciben el sentido de lo sagrado, por haberse acostumbrado a mirar todo en un plano profano. Conviene establecerse en el plano  del espíritu para captar el sentido de los símbolos. Nada debe tomarse al pie de la letra, pues la letra mata y el espíritu vivifica.

Incluso si nos situamos en el plano de la sexualidad, es evidente que el hombre no es totalmente masculino ni la mujer totalmente femenina. El hombre entraña un elemento femenino y la mujer un elemento masculino. Todo símbolo macho o hembra presenta un carácter opuesto. Así el árbol es femenino; sin embargo puede aparecer como masculino, como en el árbol simbólico que brota del mimbro viril de Adán.

 

Falo

Símbolo de la potencia generadora y canal del semen, en cuanto principio activo. Numerosos símbolos poseen sentido fálico tales como el pie, el dedo pulgar, la columna, el árbol, etc. Su representación no es forzosamente esotérica /linga, omphalos/, ni erótica: significa simplemente la potencia generadora, que, con esta forma se venera en numerosas religiones. La presencia o ausencia de los justos, en el plano terreno, fortifica o relaja los fundamentos entre cielo y tierra. Asimismo, el falo se fortifica o relaja según la presencia o ausencia de energía, sobre el falo reposa la vida, como el universo sobre una columna. Es llamado séptimo miembro del hombre: es centro y alrededor de él se ramifican las piernas, los brazos, la columna vertebral por donde se escurre el semen, y la cabeza donde éste se forma. Su pareja el octavo miembro /femenino/, le hace frente; aquel le comunica su semen, como un canal que vierte en el mar.

El falo cumple una función, no solamente generadora, sino equilibrante sobre el plano de las estructuras del hombre y del orden del mundo. De ahí viene que éste séptimo miembro, factor de equilibrio en la estructura y el dinamismo humanos, esté en relación con el séptimo día de la creación, día de reposo y con el justo, cuyo papel es sostener y equilibrar el mundo. Bajo diversas representaciones, designa la fuerza creadora y se venera como fuente de la vida. De todo esto procede la importancia dada al bien y al mal uso de este séptimo miembro. El principio creativo masculino; las fuerzas procreadoras y generadoras de la naturaleza y del género humano; la función y la potencia del creador; la corriente de la vida. El falo se utilizaba en los cementerios egipcios y grecorromanos como símbolo de resurrección y renovación de la vida. Puede tener un simbolismo únicamente físico, como en el culto a Príapo, o bien tener un significado espiritual como en el induismo.

 

Prepucio

Para los dogon y los bambara del Malí, cada ser nace con dos almas de sexo opuesto. El prepucio es la materialización del alma hembra del hombre; de ahí el origen de la circuncisión que suprime la ambivalencia original y confirma al hombre en su polarización sexual. Miticamente el prepucio de los circuncisos, una vez cercenado, se transforma en lagarto-sol /teniendo el cielo un valor hembra/.

 

Clítoris

Símbolo del elemento masculino de la mujer. Cada ser, nace con dos almas de sexo opuesto. El clítoris contiene el alma macho de la mujer, de ahí el sentido de escisión  que, suprimiendo la ambivalencia natural, confirma a la mujer en su sexo.

El clítoris escindido se transforma en escorpión. En el hombre es el prepucio el que contiene su alma femenina. La circuncisión corresponde en él, a la escisión, confirmando su carácter viril.

Yoni

Simbolizado por la U, es el principio femenino, receptivo y principio pasivo, con el linga como el masculino y activo. También se simboliza por todo lo que es hueco, receptivo o cóncavo.

 

Virginidad

El estado virginal significa lo no manifestado, lo no revelado: la sombra designa  la potencia con respecto a la manifestación, y la luz actualiza la manifestación Por esta razón se dice en el Génesis a propósito de la creación: <hubo una tarde y hubo una mañana>. Lo manifestado designa al día, el estado de vigilia; lo no manifestado la noche, el estado del sueño. El simbolismo cristiano se une aquí a la enseñanza dada, cuando dice: <Al venir el día todo lo que es manifestado nace de lo no manifestado; en las tinieblas de la noche, lo manifestado se disuelve en aquello que es lo no manifestado>.

El libro de la Sabiduría habla del pájaro que vuela sobre las aguas primordiales, se trata del  caos, que no significa el desorden sino la ausencia de forma. Estas aguas virginales se tornarán fecundas, es decir provistas de vida, gracias a este pájaro /Espíritu Santo, Sabiduría, Virgen/ que parece empollarlas.

El alma virgen se convierte en esposa en al medida en que recibe el influjo iluminador del Esposo. De ahí este texto del maestro Eckart: “Sí el hombre permaneciese siempre virgen, ningún fruto vendría de él. Para volverse fecundo es preciso que sea mujer. ¿Mujer? Es la palabra más noble para dirigirse al alma, y es mucho más noble que virgen. Que el hombre reciba a Dios en él; Dios en él, está bien; y, en esta receptividad es virgen. Pero que Dios se torne fecundo en él es mejor, pues tornarse fecundo por el don recibido es estar agradecido por ese don. Cuando el don o el fruto del influjo divino se desarrolla en el hombre y alcanza su plenitud, el alma es elevada a su grado supremo, que designa el estado de la madre de Dios. Ella de nacimiento a Dios en este mundo y se convierte en aquel que ella alumbra.

 

Semen

Según Galeno el semen proviene del cerebro. Esta teoría se difunde en la edad media. La médula espinal va del cerebro al falo y de ahí proviene el semen; según leemos en el Bahir. El semen simboliza la potencia de la vida, y la vida humana no descender más que lo que caracteriza al hombre, el cerebro sede de sus facultades propias.

 

Semilla

Potencialidad; poder latente, el semen virile; el principio masculino. Es un símbolo del centro del cual crece el árbol cósmico. En el hinduismo, la semilla es el espíritu divino, que se encuentra en el corazón, el centro del ser. La semilla en el centro hindú simboliza la vida y la conciencia misma.

 

Erotismo

El simbolismo del amor nos es familiar por el cantar de los cantares y por el partido que han sacado de él los místicos cristianos, entre ellos San Juan de la Cruz. El amor del esposo y de la amada se interpreta como si fuera el de Cristo y la iglesia o el de Dios y el alma.

Universalmente, la unión sexual es la repetición de la hierogamia /lo sagrado/ primera, del abrazo del cielo y tierra, del que han nacido todos los seres: cuando esta penetración recíproca se opera, dice yi-king, el cielo y la tierra se armonizan y todos los seres se producen. Es el signo de la armonía, de la conjugación de los opuestos y, por supuesto, de la fecundidad. Sin embargo el simbolismo erótico más conocido pertenece al shaktismo, el tantrismo, y las prácticas de longevidad taoístas. Su punto común más importante se ha presentado a veces, a groseros errores de interpretación, derivados de una lectura demasiado literal. No cabe duda de que el simbolismo cósmico y ritual del acto sexual le es familiar en la India, y de las prácticas chinas de la alcoba no son meramente emblemáticas. Tales prácticas corren el peligro por un extremo de sublimarse hasta ya no ser más que pura imagen mental y, por el otro, de caer en aberraciones más materializadas. En este tipo de prácticas el alejamiento del simbolismo significa caer en el literalismo y por ende correr el riesgo de las aberraciones más graves; pero no es así evidentemente para los inmortales.

El simbolismo sexual de la alquimia interna, se centra en la idea del embrión de inmortalidad que nace de la penetración de la tierra por los cielos, de la unión del semen y del aliento, que es la del agua y el fuego. También hubo condenas y prohibiciones referentes a todo esto. El erotismo no refleja a menudo más que el deseo, o incluso la obsesión sexual; simboliza no obstante el carácter imperativo de los impulsos vitales, tanto en las obscenidades pornográficas como en las obras más refinadas y las uniones más íntimas y espiritualizadas.

 

Rodilla

Los bambara llaman a la rodilla el nudo del bastón de la cabeza, y establecen allí la sede del poder político. Se incorporan en eso a numerosas tradiciones antiguas que ven en la rodilla el principal asiento de la fuerza corporal…el símbolo de la autoridad del hombre y de su poder social. De ahí el sentido de las expresiones: “doblar uno las rodillas”, “de rodillas” arrodillarse, “hincar uno las rodillas” o “hincarse de rodillas”; rendirse, humillarse a otro, cumplir, acto de vasallaje, adorar mediante la genuflexión…, Hacer doblar las rodillas, imponer voluntad a alguien, o incluso, matarla; en las rodillas de los dioses; /en su poder/. Tocar las rodillas /pedir protección/.

Plinio el viejo, señalaba el carácter religioso de las rodillas, símbolo del poder.

Arrodillarse/rodilla. La fuerza generadora; vitalidad; fuerza; sentar en las rodillas simbolizaba el reconocimiento de la maternidad; adopción; cuidados maternales. Arrodillarse representa rendir homenaje a un superior, sumisión e inferioridad.

 

Muslo

La traducción “la amistad de mi cadera” generalmente adoptada por los celtistas franceses o alemanes para dar cuenta de la expresión irlandesa -cardes mo sliasta- es un eufemismo literario. Designa lo que la reina Medb /embriaguez / ofrece a los hombres que desea tentar o que son simplemente objeto de su amor. De hecho en irlandés significa “muslo, parte superior de la pierna”. La expresión es una designación atenuada del sexual “intercourse”. No parece que haya otro simbolismo que el de la posesión erótica y temporal, ya que Medb /que simboliza la soberanía céltica/ no está nunca “sin un hombre en la sombra de otro”. El simbolismo de la función real es enteramente distinto.

Por su función en el cuerpo, soporte móvil, el muslo significa igualmente la fuerza. La cabala insiste en esta firmeza, análoga a la de la columna. En el mismo sentido la astrología, cuando establece correspondencias entre las partes del cuerpo humano y el zodíaco, asigna a los muslos encargados de la propulsión, el signo de sagitario. El muslo se usa a menudo como símbolo del falo, de ahí su poder creativo, la procreación y la fuerza. La calavera y las tibias cruzadas representan las fuentes vitales del poder, la cabeza y la ijada de la persona después de la muerte; poseen poder mágico y sustraen  la fuerza vital, por lo que son símbolo de la muerte. En Egipto, el muslo del toro o del hipopótamo es “La pierna fálica de set”. Dionisio nació del muslo de Zeus.

 

Tobillo

La fineza del tobillo de una mujer, es para los chinos un recuerdo de ciertas partes más íntimas de su cuerpo. Por su delicadeza, el tobillo denota en la mujer posibilidades de refinamiento y habilidad en las relaciones sexuales.

Entre los bambara, el tobillo, nudo del pie, evoca las nociones de partida y llegada. Para los griegos y romanos es un punto de atadura de las alas, por ejemplo, para el dios hermes /mercurio/, simboliza entonces elevación, sublimación de su propia significación.

 

Pie /paso/

Sabida es la leyenda de Budha que al nacer mide el universo dando siete pasos en cada una de las direcciones del espacio; de Vishnú, que mide el universo con tres pasos, que corresponden a la tierra, al mundo intermedio, y al cielo, y también, se dice a veces al nacimiento, al cenit y a la puesta de sol. “Hollar el santuario no es decir: he llegado, sino de afirmar: aquí estoy, me quedo aquí, como lo atestigua a menudo una leyenda trazada  en el pie que formula el deseo de quedar en presencia de la divinidad”.

Sin embargo se dice del Budha y de los grandes santos que no dejan rastro, están fuera de alcance: damos aquí con simbolismo universal. Esos rastros de pisadas se siguen en la caza y, simbólicamente, en la caza espiritual. Pero las huellas no son perceptibles más que hasta “la puerta del sol”, hasta los límites del cosmos. Más allá se pierde el rastro, pues la divinidad está original y finalmente desprovista de pies /oficia/. Desde el punto de vista de la jerarquía de los estados espirituales, el rastro de los estados superiores se confunde con el pie del eje vertical, y con el es todo central propio del hombre verdadero de la tradición china. Fuera de este estado central, no es pues posible discernir el rastro aquí aludido. De modo más prosaico, el pie simboliza también un cierto sentido de las realidades: tocar de pies a tierra.

Por ser punto de apoyo del cuerpo en el andar, el pie para los dogan, es en principio símbolo de cimiento, una expresión de la noción de poder, de jefatura y de realeza Pero también está subyacente en la idea de origen; entre los bambara se dice que el pie es “el primer brote del cuerpo del embrión”. Designa igualmente el fin, porque siempre al andar el  movimiento comienza por el pie y por el pie se termina.

Símbolo de poder, pero también de partida y de llegada, comprende el simbolismo de la llave, que por su parte expresa la noción de mando, En cuanto inicio del cuerpo, se opone por otra parte a la cabeza, que es el final. Constatando que este principio está, según palabras de D. Zahan, olvidado, negligido, maltratado, el bambara enseña sin embargo que sin el pie nada puede la cabeza; lo cual concluye el citado autor, es una manera de subrayar la dependencia del hombre divino frente al hombre a secas.

El pie del hombre deja su huella en los senderos –buenos o malos- que eligió, en la función de su libre albedrío. Inversamente el pie lleva la señal de la buena o de la mala andadura.

Los pies vendados representan la más alta sutilidad sensual de los chinos. Además del andar femenino, el hombre se puso a adorar los pies pequeños a  admirarlos, a cantarlos, y los tuvo por fetiche de amor. Las pantuflas de noche ocuparon un lugar importante en toda la poesía sensual.

Según los psicoanalistas / Freíd, Jung, etc. /, el pie también tiene significación fálica y el calzado sería símbolo femenino; al pie corresponde adaptarse a él. El pie sería el símbolo infantil del falo. Entre las partes más atrayentes del cuerpo, según una encuesta americana, el pie estaba en la quinta posición, después de los ojos, los cabellos, el cuerpo por entero y las nalgas. “para el hombre de sensualidad normal, la atracción erótica por el cuerpo de la mujer deseada no es una síntesis trivial de las partes, sino una estructura /Gestalt/, es decir, un conjunto, una totalidad, en la que cada elemento no tiene existencia para el enamorado, más que en la medida en que su significación parcial concurre en la significación del conjunto de toda la persona /corporal y psíquica/…La preferencia erótica por el pie obedece a esta estructuración de la feminidad; pone en juego los elementos que están ligados a la fijación, en la experiencia vivida del sujeto, de ciertos acontecimientos infantiles que han persistido en la actividad psíquica inconsciente, en virtud de una falta de madurez erótica”.

El pie es un símbolo erótico, de poder muy desigual, pero particularmente fuerte en los dos extremos de la sociedad, entre los primitivos y entre los refinados. En la evolución psicológica del niño, el descubrimiento del pie desempeña un papel considerable. “Acariciar los pies de otro, sobre todo si están bien hechos, puede convertirse en una verdadera pasión para ciertos niños; y bastantes adultos confiesan conservar una supervivencia del mismo impulso, que al parecer produce un placer intenso. El interés que sienten ciertas madres por los dedos de los pies de sus hijos, y que expresan con apasionada y casi increíble violencia, es frecuente; es éste un factor de orden sexual de gran importancia”

Para el hombre normalmente evolucionado desde el punto de vista sexual, la significación fálica del pie tendría tendencia a disminuir, por efecto de objetivar las funciones propias de cada órgano y de cada miembro.

El pie también sería símbolo de la fuerza del alma, según Paul Diel, en cuanto que es soporte de la postura erguida, característica del hombre. El pie vulnerable /Aquiles/, el cojo /Hefesto/ (el pie hinchado de Edipo), toda deformación del pie revela una debilidad del alma. -calzado, -zapato-

¿Los pies? Son nuestra base, nuestra tierra. Veintiséis huesos multiplicados por dos: cincuenta y dos, un juego de cartas con el que se ha de jugar. Unos cuantos centímetros cuadrados de apoyo en el suelo, un pequeño rectángulo con muy poca superficie para soportar el peso de nuestro cuerpo. Cualesquiera que sean las metáforas que se refieren al cuerpo humano, la cabeza se asocia con el cielo, con el rey, con el príncipe y con la razón. Los pies se vinculan con la tierra y con quienes se ocupan de ella y aseguran con su trabajo la vida de todo el conjunto. Pero la parte de arriba no puede actuar libremente a no ser que la base sea sólida. “La cabeza nada puede sin los pies”, dicen con sabiduría los bambara, pueblo negro del África occidental. Anclaje, arraigo, con frecuencia oímos hablar de anclaje. Anclar es estabilizar, estar “en un estado firme, sólido”, estar anclado, para nosotros los humanos, es estar apoyados con firmeza en nuestra base, con toda libertad de movimiento.

Los pies, uno junto al otro, ya estén prudentemente inmóviles o en acción en la marcha, son siempre solidarios. Sean o no gemelos de verdad, es raro que sean idénticos. Pero aun así conservan cada uno su carácter, su sensibilidad, y hacen todo cuanto pueden por complementarse y ayudarse mutuamente. ¡Es cierto que no les queda otro remedio! Si el uno muestra más cansancio, el otro entonces lo secunda. Como en cualquier unión, no siempre el que dirige es el que lo aparenta, a menos que, viviendo en perfecta armonía, cada uno a su vez tome las riendas, sin que haya un jefe designado. So vínculos de asistencia.

El pie que está en el aire se balancea nerviosamente. Allí, los pies muestran impaciencia, fastidio; más allá, manifiestan ira, rabia, frustración, furor, tristeza; en otra parte, tienen una apariencia relajada, en calma, feliz. Los pies hablan mucho de lo que nosotros no nos atrevemos o no podemos decir. Los gestos del pie constituyen todo un lenguaje. Muchas palabras tienen su origen en el pie: peatón, peaje, impedir, pedal, pedestal, pedestre, pecíolo, antípodas y tantas otras.

Todo se pondrá en marcha con buen pie. Levantarse con el pie izquierdo. Al pie del cañón. Poner en pie. A pie firme. Paso a paso. Ha girado sobre sus talones. Ha puesto pie en polvorosa. De pies a cabeza. Se le cayó el alma a los pies. Ha nacido de pie. No da pie con bola. No se tiene en pie. Poner a alguien de patitas en la calle. Atado de pies y manos. Meter la pata. Mantener los pies en la tierra.

  

Puente

El simbolismo del puente, en cuanto permite pasar de una rivera a otra, es un de los más universalmente  extendidos. Este paso es el de la tierra al cielo, el del estado humano a los estados suprahumanos, el de la contingencia a la inmortalidad, el del mundo sensible al mundo suprasensible. El puente pone al hombre sobre una vía estrecha, donde encuentra ineluctablemente la obligación de escoger. Y su elección lo condena o lo salva.

 

 

Talón

Según una creencia semang, al morir, el alma abandona el cuerpo por el talón. Aquiles es vulnerable en el talón. El escorpión y la serpiente pican en el talón por lo general. El talón es como la base del ser humano, caracterizado por estar erguido. Alcanzado el talón, el hombre cae. No es de ninguna manera contradictorio para la lógica imaginativa que sea por ahí por donde se escape la vida o el alma en último lugar, como es por ahí por donde entra la muerte. La parte vulnerable de una persona que, de otra manera, es invulnerable por ejemplo Krishna, Aquiles; aunque es también la parte que mata a la serpiente y avasalla el mal.

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Jorge Chuey.

Agosto 2006.

jorgechuey@gmail.com

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

   

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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