Ese fenómeno llamado dibujo

Antes que nada deseo reflexionar, sobre lo difícil que resulta el poder decidir qué es, lo más interesante de tus actividades cotidianas., Docencia e investigación, dentro de tu Ejercicio Universitario y, que cada una de ellas se integran en un proceso, de interacción creativa, académica y profesional.

Algo que no se puede describir de una manera independiente, sino que en verdad lo académico contiene a lo profesional; y lo profesional es la realidad académica;

 …No importa donde es tu formación Académica, lo interesante es regresar y pensar diferente; saber ver, saber hacer, esto es lo que de alguna manera coadyuva a modificar tu trayectoria dentro del camino académico-profesional, actividades que contribuyen a la formación y a la transformación de los jóvenes estudiantes.

Acelerar las acciones de productividad que se dan tanto de los estudiantes cómo de los profesores.

El aprender a saber difundir el conocimiento, y extenderlo lo más ampliamente posible, cómo una acción que te obliga de ser un servidor público en materia de educación.

La participación Institucional  se convierte en una aventura en la búsqueda de caminos y de otros lugares; lugares desconocidos y amorfos,  descubriendo otras intimidades y recorriendo el pasado, recapitular en la memoria antigua para venerar el presente. Andar por caminos ya recorridos, incluso ya olvidados, más sin embargo tratar de dejar una huella inolvidable.

Donde todas las actividades que se realizan forman parte de un proceso creativo, y es en ese proceso en el que no se pueden ver de manera independiente, sino como interacciones que permiten integrar el trabajo académico-profesional como un todo. Y  qué forma también una relación inseparable con el gran Todo Universitario.

Mi producción artística, como profesional de las Artes Visuales es en torno al  Dibujo y a la Pintura, sus discursos y sus lenguajes, que de alguna manera me abren una puerta hacia el entendimiento para crear otras líneas de investigación y para enriquecer las estrategias educativas  como base de mis proyectos dentro y  sobre la Docencia.

Es el compromiso que desarrollamos todos los que somos  llamados a enseñar y a generar la educación,  en especial de las disciplinas artísticas.

Ese fenómeno llamado dibujo.

Estos ensayos pretenden integrarse al esfuerzo de tantos estudiosos del arte, para incrementar y reforzar el fenómeno tan complejo que nos plantea el quehacer del dibujo.

En anteriores trabajos de investigación, he planteado los aspectos más destacados del Dibujo y de la Ilustración, considerándolos como verdaderas manifestaciones artísticas, revalorando su autonomía e independencia de cualquier otro medio de expresión.

Corroborando también que el Dibujo y la Ilustración parten de una misma historia, registrados a través de múltiples testimonios gráfico-plásticos, -comprendiendo que-, desde los albores de la humanidad, el hombre demuestra su capacidad artística, se aprovecha y se vale de la naturaleza para su desarrollo y subsistencia. Representó e interpretó imágenes diversas, algunas realizadas con exacto y preciso trazo de lo que percibía y otras como símbolos estilizados, tanto de él mismo como de otras formas del mundo natural que le rodeaba.

Cabe destacar que el dibujo y la ilustración como medio visual y como actividad pueden cumplir muchas funciones al mismo tiempo, de esta manera establecí que: la ilustración no sólo era un complemento para interpretar ideas o textos, sino inclusive, como forma poética de lenguaje no verbal; va más allá de la simple ornamentación y por ser expresión se convierte en una transposición del pensamiento.

Cada uno de estos conceptos: dibujo e ilustración, establecen sus propias formas de lenguaje gráfico-plástico y, asimismo, las funciones y especificidades de cada uno de ellos. Con esto quiero decir los diversos usos y aplicaciones que el dibujo y la ilustración tienen en la actualidad, secundados y promovidos por el avance tecnológico.

Ahora, el tópico principal es fundamentar la importancia del Dibujo como origen sensible de toda manifestación  artística. Si el Dibujo es arte, pues que mejor para reflexionar sobre él, teniendo así la oportunidad de expresar mis ideas y lo que pienso acerca del Dibujo, qué es, para que nos sirve y, sobre todo, proponer a través de las anteriores investigaciones, como debe ser su educación y su enseñanza, la cual me da luz que debe renovarse cada día con sistemas, métodos y nuevas estrategias, complementadas por la experiencia pasada. Es pues, buscar el equilibrio de todas nuestras potencias y como nos dice Rudolf Arnheim: “es lo único que me permite vivir plenamente y trabajar bien”.

Todo ésto, me conllevó a reflexionar mis experiencias obtenidas en el taller de Dibujo que imparto; donde se abre a experiencias, de lo experimental al conocimiento, del conocimiento a lo experimental, y con base en la praxis artística. El aprendizaje artístico es una aventura que comienza con la exploración interna del individuo, manifestándose externamente con la experimentación de las posibilidades, por un lado los conceptos teóricos y, por otro, se refiere al material, herramientas, soportes, procedimientos y técnicas empleadas.

 Vivencias del taller.

«Unos prefieren la complejidad, otros prefieren la simplicidad. 

La complejidad es mala, la simplicidad es mala.

Unos prefieren la facilidad, otros prefieren la dificultad.

La dificultad es mala, la facilidad es mala. Unos consideran noble tener método, para otros lo noble es no tener método.

 No tener método es malo, Permanecer completamente en el método es todavía peor.

 Es preciso en primer lugar (observar) una regla severa; a continuación, penetrar con inteligencia todas las transformaciones. El objetivo de tener  método es llegar a no tenerlo. Es como la manera de dejar caer los colores de Ku Tchang-kang».  Jieziyuan Huazhuan.

El taller a quedado solo, la temperatura del ambiente humano circunda por los rincones… los caballetes y restiradores están en desorden, papeles arrugados en cualquier lugar, otros pisoteados en  el suelo, atestiguan el manoseo a veces grosero de quienes lo tuvieron por un par de horas, y que ahora, yacen olvidados inconscientemente por el fracaso absurdo de los estudiantes; son los apuntes, deshechos prematuros de la incomprensión de su gestor; origen y desarrollo de la sensibilidad humana.  ¿Qué es el Dibujo?  Si no comprendemos su magnitud y esencia, no lo podremos entender; ¿Para qué sirve?  ¿Cuáles son sus funciones?  ¿Cuántos tipos de dibujo hay?  ¿Acaso es un lenguaje sin verbo?   ¿Una comunicación sin sonido?  ¿Líneas que delimitan una forma?  ¿Un registro de huellas?  ¿Una falsificación de la naturaleza?

Cuántas preguntas interminables volcarían la curiosidad de saber; lo qué se entiende por Dibujo. Los problemas del dibujo son siempre lo mismo, en todos los sitios y en todas las  épocas, desde el momento en que se puso en tela de juicio su autonomía.

Grandes hombres se han enfrentado por definirlo, por conocerlo, por entenderle, y muchos lo lograron, cada quien a su manera, dar respuesta al problema que encontraron. Casi siempre lo han hecho de diferentes «modos» y lo han resuelto en muchas formas. Sin embargo, el problema queda en pie, y es siempre lo mismo; se renueva y se remueve en cada caso, en cada oportunidad, según la inquietud y la sensibilidad del hombre.

Lograr expresar a su manera sobre una superficie de papel, con formas y colores las cosas del mundo, es tarea que todos han querido emprender, pero muy pocos han logrado enriquecer la verdadera esencia del dibujo.

En ese proceso, es ese trance, se han llegado a crear nuevas expresiones y lenguajes: ¿Quién no se ha conmovido al ver al Guernica de Picasso?, no es pintura…, sino una solución gráfica.

Otras veces, no se está satisfecho con la manera que se impera y ahí surge la respuesta a la incógnita, la simple incógnita de las líneas, puntos, manchas y colores para expresarse gráficamente. Elementos tan simples y naturales que pueden despertar y mantener la angustia, el empeño y tanta voluntad, tratando de encontrar la solución, la verdad.

A veces descomponiendo la forma y el color, y lograr soluciones ilimitadas; para apartarse de manera diferente a la idea básica. En ningún momento se debe permitir que la investigación está agotada, que ya no hay más, para una posible expresión. Nunca creer que todo se acabó.

El dibujo es tan sustancial, tan material, que uno no sabe que pensar de él.

El dibujo tiene escamas de pescado, pero cuando lo pruebas sabe a pan, no tiene color, es transparente, pero al tocarlo espina como el cactus… y es animal por que se mueve…expresado por el Mtro. Melquiades Herrera Becerril +

Educación y enseñanza del Dibujo

Una anécdota para la comprensión de lo que es y debe ser la educación y enseñanza del Dibujo:

 «Quien quiera saber algo sobre mí, como artista digno de interés, debe contemplar mis cuadros con atención e intentar reconocer en ellos lo que soy y lo que busco.» , Gustav Klimt.

A principios de este siglo, Gustav Klimt a pesar de su fama, era un artista incomprendido, despreciado e incluso acosado.

Padeció un enconado rechazo, tal como debía de ser de acuerdo con la situación de la época y las circunstancias socio históricas. Un mundo aferrado con todas sus fuerzas a la costumbre de la estética academicista.

La enseñanza artística estaba determinada por el aprendizaje del original histórico de Viena y los métodos de copia naturalista, a veces hasta de fotografía.

El museo y la escuela fomentaban el estudio y desarrollo de formas artísticas funcionales, mediante la enseñanza de las técnicas pertinentes. Por ese tiempo Viena ofreció a toda una generación de artistas, un amplio campo de acción con sus innumerables trabajos decorativos.

Klimt practica el dibujo ornamental, copiando esculturas, relieves decorativos y objetos del arte industrial; así como el dibujo figurativo según modelos de escayola y muestrarios. La parte práctica se complementaba con las clases de teoría sobre proyecto, perspectiva y otros temas.

En el transcurso de los años, se fue acumulando el descontento por el tipo de enseñanza, hasta convertirse en una crítica masiva. Era una simple escuela de dibujo, cuya preparación resultaba insuficiente para la práctica del oficio. Por otro lado, no cumplía su misión de fomentar el gusto de una cultura productiva de alto nivel estético.

“En cada menú, cada etiqueta de botella, cada caja de cerillas, cada cigarrillo y cada baratija, nos importunan los ineludibles y banales angelotes, esfinges, grifos y acantos… con una monotonía inmutablemente trivial… garabateados por gentes que nunca han visto ni estudiado un original y que sólo utilizan el formalismo exterior propio de la moda del momento”.

Desde el principio de su carrera Gustav Klimt se convirtió en el conflictivo tema de conversación en aquella Viena caracterizada por su interés cultural.

Klimt no estaba satisfecho. Sentía que podría llegar más lejos.

Se da cuenta de que hasta ahora nunca se ha entregado a sí mismo y que, en cierto modo, siempre ha pintado en un idioma extranjero. Ya no puede soportarlo más. Ha terminado por comprender que es lo único que define a un artista: La fuerza para mostrar su propio mundo interior que no ha existido antes que él y que nunca existirá después de él. Eso es lo que ahora desea, ser él mismo. Pasará una crisis espantosa hasta que logre borrar todo lo ajeno, consiga todos los medios para alcanzar una expresión personal y por fin llegue a ser un artista de sí mismo…

Las reformas educativas no se produjeron hasta la conquista de la escuela por los secesionistas, partidarios de la creatividad autónoma en lugar de copiar los modelos históricos. Klimt formaba parte de ese grupo, los cuales se enfrentaron en violentas polémicas contra el eclecticismo de la época, así como contra el tipo de enseñanza, determinada por la imitación mecánica y la falta de libertad.

Hoy, en el siglo XXI, los problemas de la enseñanza artística y en particular la enseñanza del dibujo, sigue siendo poco más o menos lo mismo.

La educación del dibujo se detiene constantemente, el concepto estrecho del dibujo se limita a definir y enseñar el dibujo como algo mimético, es decir, a representar por medio del parecido alguna idea o cosa, tendente hacia una producción de imágenes de lectura sumaria y rápida.

Desde luego es una posibilidad, entre otras, que tiene el dibujo, pero se refiere únicamente a un fin cultural como producto, y no como una actividad educativa.

En este caso, cuando se ha tocado el punto medular del Dibujo como una actividad educativa, cabe considerar algunos aspectos importantes sobre los principios básicos de la pedagogía en general; si se quiere llegar al verdadero objetivo de la educación y la enseñanza del Dibujo.

 La educación y la instrucción forman una indisoluble unidad en el proceso de enseñanza, mas estos dos componentes, aún estrechamente relacionados, poseen métodos propios a cada uno, de cuya aplicación depende el éxito de la labor pedagógica.

El proceso de la enseñanza es una función esencial en la educación de la personalidad del alumno, contribuye a formar en él, la concepción científica del mundo y los rasgos más avanzados de la individualidad. Sin embargo, el estudio de la teoría de la educación, de las particularidades inherentes al proceso educativo, pone de relieve que la educación representa un dominio diferenciado en su metodología, distinta de la metodología de la enseñanza.

La enseñanza se regula según cantidades de horas asignadas al estudio de una u otra asignatura en el plan docente, se realiza según un programa igualmente obligatorio para todas las instituciones, siguiendo un calendario estricto que prevee determinado orden de alternancia en las asignaturas.

El proceso de educación es–.una actividad finalizada del maestro, no puede limitarse en el tiempo y no implica una actividad especial de los alumnos: se realiza de manera «suave e imperceptible».

“El proceso educativo -escribió Makarenko no tiene lugar únicamente en la clase, sino literalmente, en cada metro cuadrado de nuestro suelo… Esto significa que en ningún caso puede concebirse la labor educativa como limitada a la clase”. La labor educativa dirige toda la vida del estudiante.

En el proceso de la enseñanza se propone que los alumnos asimilen los programas de conocimientos, prácticas y aptitudes. La enseñanza es el esfuerzo educativo deliberado, consciente y sistematizado, no es solamente mostrar o informar fórmulas verbales, desprovistas de significado para el que aprende (que sólo logra memorizar esas expresiones, sin llegar a su esencia y a su sentido) o tratar de enseñar una determinada técnica. Enseñar es lograr que se razone.

El proceso educativo es individual, tiene lugar en la persona. El individuo es el que modifica, captando y asimilando las experiencias que va viviendo.

Se trata por lo tanto de un proceso de actualización de las potencialidades contenidas con el ser. De ahí la importancia de la herencia biológica y del medio físico, social y cultural. Ambas son igualmente importantes, dado que dicho proceso educativo es simultáneamente individual y social.

“Desde el punto de vista individual el proceso educativo, además de ser imprescindible (para transformar al individuo biológico en persona, o sea, en alguien que posee una personalidad, y en «socius», miembro de los grupos sociales de que forma parte) es también ininterrumpido; se extiende desde el nacimiento a la muerte. De ahí la célebre frase de John Dewey: «El fin de la educación es más educación».

Y desde el punto de vista del medio físico, social y cultural, el proceso educativo debe formar en los alumnos las cualidades que se desprenden del código moral de la sociedad, las cuales condicionan un nivel entre las relaciones armónicas entre los individuos (respeto, cooperación, conciencia de la responsabilidad, disposición hacia la actitud de trabajo, etc.).

En cuanto a la enseñanza, ya no es correcto decir que es transmitir conocimientos e información, pues es presentar al que aprende como un simple receptáculo, un ser pasivo en el cual podemos grabar lo que deseamos.

Enseñar es formar hábitos, es decir, como una técnica capaz de formar una serie de condicionamientos, una cadena de reflejos condicionados, o dirigir técnicamente el aprendizaje con actitud hacia el trabajo y aprecio al estudio -porque saben estudiar- y desean cada día superarse en la vida.

Cada método encuentra su expresión, procedimientos y modos concretos. La justa selección y la aplicación fecunda de uno u otro procedimiento, en el proceso real de formación en el alumno.

Educar al hombre en la sociedad que vive, significa lograr la expansión y el florecimiento de todas sus facultades físicas y espirituales. Necesitamos formar a jóvenes con una elevada cultura, afanes  cognoscitivos y estéticos, y desarrollar armónicamente sus gustos, comenta T.E. Konnikova.

La actitud hacia el trabajo con responsabilidad, nutre y fortalece una sociedad. Un nuevo humanismo que humanice al hombre.

“Si la persona menosprecia el trabajo, pierde el eje de la existencia humana y entonces toda actitud hacia lo que le rodea dejar de corresponder, en mayor o menor medida, al título de hombre”.

En términos generales, he comentado los aspectos más destacados sobre la intervención inseparable de la educación y la enseñanza como elementos distintos en su metodología, pero unidos en favor de la labor pedagógica.

Ahora me corresponde reunir estos aspectos para llegar a formular el verdadero objetivo de la educación y enseñanza del dibujo.

El dibujo como actividad educativa debe prescindir de las tendencias y teorías de la época históricamente condicionadas. Las exigencias de la praxis profesional no son determinantes.

Esto explica que la educación y enseñanza nunca debe ser impositiva, sino sugerente. La educación del dibujo es un proceso formativo para la creatividad y no como un fin determinado. (El dibujo como producto) La visión de cada individuo, determina la función de su dibujo.

Algunas veces  la enseñanza del dibujo, también se limita al adiestramiento de las aptitudes y a informar los pormenores de los materiales, herramientas, soportes, usos y procedimientos técnicos (pragmático). Poco para encausar conciencia artística, como el de impulsar al alumno a pensar, sentir, desear y actuar; es en las escuelas de arte, donde se deben distribuir los medios intelectuales de producción artística, encausando actitudes ¿por qué? y ¿para qué?. No se enseña  para aprender a dibujar, sino para dibujar distinto, para aprender como aprender a dibujar personal e individualmente a través de los aspectos más relevantes de la praxis artística, en donde el proceso del dibujo no es un fin, sino un proceso  para la creatividad, y de esta manera abrirse a nuevas experiencias dentro del aprendizaje artístico.

La educación del dibujo se basa en la percepción que, como se ha visto, no es una manera pasiva de recibir estímulos, sino una actividad mental de procesar dichos estímulos en estructuras con significados específicos; dibujar es simbolizar, interpretar y transformar las cosas que percibimos en un modo particular de «ver» la realidad.

La creación artística lo mismo que en la ciencia dice A. Yegórov, nos lleva al conocimiento de la esencia de los fenómenos, enriquece al hombre con nuevos conocimientos.

Por ello es fundamental que la praxis artística se revalore para la educación y enseñanza, como un proceso formativo del dibujo.

Toda praxis es un conjunto de actos mediante los cuales un sujeto modifica una materia dada.

La Praxis Artística es una actividad propiamente humana, pues en los procesos de transformación de la materia interviene la consciencia, diferenciándose con ésto, toda actividad animal.

Por ejemplo, un individuo decide crear un objeto; éste, antes de su existencia real, tiene una existencia ideal. El resultado real se manifiesta por parte del individuo, como una producción de conocimientos, traducida en forma de conceptos, teorías y leyes, mediante los cuales el individuo conoce la realidad. Existe pues, una intencionalidad en la actividad.

El arte se sitúa en la esfera de la acción, de la transformación de la materia que ha de ceder su forma para adoptar otra nueva. Por lo tanto, antes de ser plasmada una obra concreta: idealmente se «visualiza» (percepción visual), se afina (pensamiento visual), resolviendo constantemente diferentes problemas, como las características del tema, el tipo de composición, el significado y postura de las imágenes o formas gestuales, el tamaño y técnicas a emplear.

La obra artística no es la simple copia de su idea, pues ésta es constantemente reconsiderada y revalorada por él, ante los obstáculos que le plantea la materia con la cual trabaja.

Todo ésto me ha hecho reflexionar sobre la educación del dibujo, de que no es, ni debe partir de soluciones, como lo hace la pragmática, sino de plantear problemas. Educar es mediante el desarrollo de la inteligencia y la formación de actitudes. Aprender es modificar comportamiento, con miras a lograr una respuesta mejor y adecuada a las situaciones-estímulo que se nos presentan.

La modificación del comportamiento comprende alteraciones en la manera de pensar, sentir y actuar.

Mencionaré tres tipos de aprendizaje que se entrelazan entre sí.

Aprendizaje de ideación. Se adquieren nuevas ideas, se llega a nuevas concepciones, se consigue expresar en palabras o imágenes visuales, adecuadas a las nuevas adquisiciones mentales.

Aprendizaje afectivo. Se estructuran nuevas actitudes frente a las personas, las cosas, los hechos e ideas.

Aprendizaje motor o psicomotor. Que nos lleva al dominio del automatismo, ejecutar, trazar, etc.

Por último, las leyes de aprendizaje, como primer principio es el del ensayo y el error. Debido a esta ley del ejercicio de la repetición, la respuesta se fija y se aprende.

La labor del docente es imprescindible en la educación del dibujo, al conjugar conocimientos, procedimientos y técnicas, en función de las transformaciones positivas: la forma de pensar, sentir, desear y actuar de los alumnos.

Por lo general existe un problema real, la angustia de muchos estudiantes, que a pesar de que les gusta dibujar y lo han hecho desde temprana edad, no se sienten capaces de hacerlo. Y ante las incapacidades supuestas que tienen, escuchamos por ahí: -Yo no nací para dibujar- . -A mí la naturaleza no me dotó de aptitudes para el dibujo-. -Soy un fraude para éso-. -Me gustaría pero no puedo-. -No tengo pulso, para hacerlo-. – ¡Cómo me gustaría haber sido…! – y nombramos cualquier artista que admiramos. 

Todos podemos, pero no todos sabemos, cómo dibujar, las aptitudes no bastan, pues éstas se incrementan en gran medida con las actitudes que nos motivan a tener disposición y capacidades para asimilar una enseñanza-aprendizaje, y así, surja un cambio.

He comprobado que, los alumnos que parecían no tener aptitudes y ellos mismos lo comentaban, surgía un cambio muy favorable, a través del entusiasmo y trabajo constante en los ejercicios disciplinarios del dibujo y su experimentación personal. Otros por el contrario, con grandes posibilidades en la habilidad se confiaban, no luchaban por superarse, permaneciendo siempre igual. Esto no quiere decir que todos lo hagan, al contrario, incrementan su aptitud y opera el cambio.

Siempre comento con los alumnos, que lo importante en el dibujo, es producir un cambio en la forma de ver, de aprender a preparar condiciones que provoquen el cambio mental a un modo diferente de procesar la información. Más adelante ampliaré este tema cuando mencione sobre los procesos creativos, como propuesta alternativa de expresión artística.

Otra experiencia que deseo compartir por la cual muchas gentes se niegan a dibujar o a sentirse descontentos por lo que hacen, y ya antes comentado, es la de limitar el concepto de dibujo con un sólo pensamiento: -que la suma de las partes que tiene toda forma o configuración real y existente de las cosas que percibimos y sólo lo que se reconoce sin esfuerzo es dibujo-.

Esta causa nos ha dejado mutilados, sumergiéndonos en el abismo del «buen dibujante». -Esto es copia fiel-, -es bueno-. -A esto, no se le entiende, ¿qué cosa es?-, -es malo-. Poca gente tiene el sentido correcto del dibujo.

«Por principio el «dibujar» debe ser una transformación clara (abstracción) y no una copia de la naturaleza, una adición de detalles.

Dibujar no es representar lo que se ve, al contrario, él que dibuja, no dibuja lo que ve, sino lo que quiere ver, y que se vea. Selecciona las cosas esenciales. Por ejemplo: una cámara fotográfica no selecciona en primera instancia una imagen, sino registra la complejidad del dato visual.

El maestro Juan Acha insistía: «No llevamos la realidad fotográfica, sino la fotográfica realidad».

Todos podemos dibujar de una manera o de otra, sin embargo, muchos por no tener el » don divino» se niegan a dibujar, poniendo más trabas para ver y sentir de manera natural. Dibujamos cuando manejamos un automóvil, no es más que seguir con la vista el camino y ejecutar con las manos la dirección; o al dar una explicación para guiar a un transeúnte perdido, y con las manos indicar la ubicación.

 

 

 

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