INSTINTO & PRESAGIO

BIOPODER Y AGONÍA

Alberto Híjar Serrano

A punto de acabar con el planeta, el biopoder se manifiesta minuto a minuto con desastres de todo tipo inocultados por la verborrea kitsch de los destructores. Destellos condensados en cristales poliédricos invasores del ambiente no logran iluminar porque la celebración de la infamia es como un gran french poodle intervenido con terminaciones metálicas en medio de signos de destrucción y con restos humanos insertados. Canófila por autodefinición, Patricia Soriano ya no hace la crónica de la vida perruna cotidiana, sino hace de los nobles animales, signos ominosos pintados con precisión naturalista como símbolos contradictorios de la belleza terrible. En los cuadros de gran formato, la asombrosa destreza técnica hace del azul y el rojo un recurso antiacadémico en contradicción con degradaciones del color y veladuras, de modo de hacer como los Antropófagos culturales brasileños de 1928 que recomiendan alimentarse de toda la tradición eurocéntrica hasta vomitarla y quedarse con los nutrientes principales. Pero en el oscurantismo plagado de crímenes contra la naturaleza y la humanidad en semejanza aparente con la Edad Media, las líneas productivas de El Bosco y Brueghel son esferas deformes como la tierra después del tsunami que desplazó su eje. La deformidad como presencia contra el cosmos da lugar a un mar de aguas ondulantes, estancadas pero en movimiento donde el azul lucha en vano por brillar. Horizontes y ambientes con restos del desastre dan profundidad a los cuadros. Son huellas del mapa de la devastación.

Hay uno de los cuadros de mayor formato, donde los puntos cardinales están señalados por cabezas decapitadas para destacar entre restos viscerales, masas encefálicas, artefactos metálicos y restos de naturaleza devastada comorumbos de la agonía vital presente.

Hay retratos como la pareja de hombres o el indígena negro de grandes colmillos artificiales que modifican su bello rostro con un peinado espectacular en honor de la otredad. El dibujo, como en todos los casos, no es disuelto entre colores y texturas porque la presencia de los personajes es tan destacable como los signos de la infamia. En las series de cuadros de formato pequeño, lo mismo esplende una aurora boreal en el hoyo de ozono que la Torre de Babel incendiada, que montañas nevadas surcadas por rojos caminos de fuego y sangre, que las misteriosas por impredecibles esferas deformes y las terminaciones en punta tecnológica. La tecnología de punta es esto: intervención tremenda de los cuerpos vivos. En el umbral de la interpretación narrativa, hay que suspender el peligro de inadvertencia de la excelencia pictórica de Patricia Soriano.

Alberto Híjar

Patricia Soriano actual

Diversas han sido las variantes de estilo que Patricia Soriano ha elegido para los distintos momentos de los que ha constado su trayectoria profesional. En todas ellas es posible advertir elevadas dosis de atrevimiento, así como resulta factible reconocer el compromiso de esta autora por contribuir, con tales cambios, al desarrollo de la cultura artística del medio en el cual se desenvuelve: el mexicano. A cada variante Soriano suscita reacciones de asombro que incluso han llegado a serle desfavorables en un inicio pero que, con el paso del tiempo y sobre todo ante el contacto reiterado de los públicos con sus obras, devienen propicias. Sin duda, con las piezas que ha elegido para la presente exposición, Patricia Soriano generará respuestas que irán desde la atracción y el asombro hasta la inquietud y la sorpresa, entre otras muchas. Y es que, para su producción actual, esta artista ha decidido referirse sin ambages a la iconografía japonesa. Pero no a modo de alusión ni de cita. Tampoco a manera de esa todavía en boga apropiación posmodernista. Sino, por el contrario, como un libertario ejercicio frontal de transculturación con el que desde ya neutraliza de lleno cualquier sumiso vínculo con ese autocolonizante estado de subalternidad al que con maquinal e irreflexiva vehemencia aspira un amplio número de sus docilizados colegas.

Y es que, a diferencia de lo que ha ocurrido en la historia del arte en Occidente al menos desde la segunda mitad del siglo XIX y hasta la fase postvanguardista de esa misma historia, en la cual nos encontramos, quienes hoy en día ejercen la producción artística en forma profesional y crítica ya no aspiran a apuntalar al mainstream a cualquier costo, incluso a expensas de lo no-occidental (como lo latinoamericano, lo africano o lo oriental, básicamente). Por el contrario, son quienes anticipan esa necesarísima etapa artística postoccidental que de ninguna manera tendría que implicar el fin del concepto predominante de arte –de suyo occidental–, sino en la cual habría de acontecer su enriquecimiento a la vez que su diversificación. Patricia Soriano es una de esas artistas de avanzada que, desde ahora, ya preludian el arte por venir. Ese arte otro que resulta a la vez indispensable y urgente. Soriano elude trabajar con base en las imposiciones de ese conocido brazo artístico del poder global al que se denomina mainstream. Es una autora que con arrojo asume, en cambio, el múltiple riesgo de ser pionera de una producción artística arriesgada. Así ha procedido antes. Así lo hace Patricia ahora mismo. Así continuará haciéndolo, estoy seguro de ello, en los tiempos por venir. Y, como siempre lo ha hecho, lo hará con la finalidad de asumir su compromiso de impulsar el desarrollo de la cultura artística de nuestro ámbito.

Carlos-Blas Galindo

FRAGMENTOS

Gráfica e instalación

Diana Yuriko

FRONTERA DE TINTA

Van los durmientes haciendo mi camino,

la piedra recibe la huella de mis pies viajeros,

mis manos se han quemado por el ácido de la distancia,

llenas de tinta, dicen cosas que nadie escucha.

la ruta de los otros es mi patria, la de todos,

vamos cansados de vivir a medias, sin  nada,

una frontera difusa y sin eco nos divide,

yo,  soy el nuevo migrante de siempre

soy  la voz de mil historias sin patria

hoy comienzo el camino,  y aquí se acaba una

historia, voy a la frontera vertical de mis sueños,

me dicen el nómada eterno el de las otra patrias,

atrás ha quedado mi vida la otra, la de otros

los que me extrañan cada tarde en la ciudad,

los del pueblo que se está comiendo el polvo

de niños padres que comen olvido,

soy yo el migrante que buscó una patria

en otra que no es la suya.

Marco Antonio Ramos

…miro unas décadas atrás,  en aquella remota ciudad que pendía de la esperanza de aquellos moradores, exiliados por las circunstancias, migrantes de ciudades vecinas, Puebla, Oaxaca, Michoacán, Guerrero, etcétera, habitantes de allá y de acá, padres e hijos que fueron dejando la huella en aquel pantano en ocasiones desierto en otras, a la orilla de la megalópolis, sitio al cual tras la noche invaden diariamente en busca del sueño,  en busca del anhelo, en busca del sustento, en busca de sí mismos, esta historia se repite década tras década, ahora Yuriko Estévez, rescata aquellos pasos, aquellas huellas, aquellas historias infinitas a manera de crónica de vida, de bitácora de trabajo, de viajes  infames que en ocasiones tras la noche son trágicos, que nos queda si las historias se repiten como ciclos de una naturaleza incomprendida, Yuriko muestra ese viaje que desde su conciencia traza para guiar a estos aventureros de una realidad alterna al origen, traslado traslapado, cultura de culturas que busca su aztlán como visión mística del retorno, territorio de un imaginario que existe sin existir, que atraganta la garganta en aquel desierto de soledad constante, según cuentan sus historias, presagios de lo que viene, desde que salen del hogar a aquel sueño, en el que nos mantienen con una esperanza de progreso y bienestar, paso a paso, marca incide recorta la historia del migrante, y como árbol genealógico, coloca los nombres como huellas de los que se fueron y tal vez ya no regresen, por que la ilusión es  un espejo que refleja el destino. Imágenes alegóricas , sucesión de murmuraciones, de oraciones a Santa Lucía, que me cuide y me de la luz para no cometer un error en aquel camino de sufrimiento y esperanza. Se Pregunta Yuriko, cual es el límite de aquel sueño, cual su frontera, si acaso es lo mismo, vivir en Nezahualcóyotl que en Nueva York, acaso no es lo mismo trabajar en provincia, que en aquel condado de California,  si el triángulo que trazó   en su mano como brújula sigue un solo destino, como vidente del mañana retorna de su viaje… tras las huellas dejadas en el ayer.

ALEJANDRO PEREZ CRUZ

ENLATADOS

La Escuela Nacional de Artes Plásticas invita a conocer la obra de Nuria Menchaca, artista emergente que presentará Enlatados, una exposición individual de animación y arte objeto que se llevará a cabo en la Academia de San Carlos, del 4 al 26 de agosto de 2011 en las Salas 1, 2 y Sala “Roberto Garibay”. La inauguración tendrá lugar el 4 de agosto a las 19:30 hrs.

Enlatados está compuesta por obra variada, comprendiendo arte objeto, animación experimental, dibujo e instalación. En esta exposición, Nuria Menchaca nos plantea una visión propia de la animación, intentando mostrárnosla desde una perspectiva del arte contemporáneo, en donde los discursos y formas de representación escapan a los formatos a los que estamos acostumbrados a verla en nuestra cotidianeidad.

Nuria Menchaca es egresada de la Licenciatura en Artes Visuales de la ENAP y cuenta con una Maestría en Artes Visuales de la Université Laval, de Quebec. Enlatados es su tercer exposición individual y ha participado también en distintas muestras colectivas en México y en el extranjero, así como en festivales de animación, destacando Animasivo 3 (D.F, 2010), donde le fue otorgado el Primer Premio o el CutoutFest (Querétaro, 2009), en el que le fue otorgado el premio Coachella. Actualmente funge como profesor en la Academia de San Carlos a nivel de maestría, así como en el ITESM, Campus Ciudad de México a nivel licenciatura.

Lo que vamos a encontrar en la propuesta Enlatados de Nuria Menchaca, es una plataforma  de experimentación lúdica desde su planteamiento, ya que existe la necesidad de darle movimiento a todo aquello que es inanimado, en su relación y apropiación de los distintos elementos que conforman el espacio vivificado de su contexto.

Nuria nos da la posibilidad de entrar a una revisión histórica de procedimiento de la animación, es importante advertir que no es una historia contada en sentido lineal, aquí no existe un inicio, sino una constante de cosas inertes que se vuelven  imagen en movimiento, por medio de la continua manipulación, el rango de acción es amplio ya que aplica diversos  recursos desde los más primigenios como lo manual, hasta lo programado con sensores.

Con Enlatados, la artista hace grandes descubrimientos en lo cotidiano, va en busca de eso que ya nadie quiere, desde el cerro de los desperdicios de las chácharas, hace uso de la antropología del cacharro, ese que ya nadie quiere y que forma parte de la añoranza rasgada por la inutilidad del objeto, sin embargo Nuria nos refresca la memoria colectiva, en la reutilización, aportándole un nuevo contexto.

A partir de la identificación de elementos que en su constitución mecánica poseen movimiento, Nuria los interviene, depositando secuencias de imágenes fijas que se vuelven elementos dinámicos. Su trabajo es una  afirmación constante al entorno, paradójico es que toma y juega con lo que dejó de tener vida y nos confronta con ello, dado que, cual acto de magia, nos los regresa a la vida con todo y alma.

Existe un dejo de formulaciones filosóficas muy profundas que danzan de manera ingenua en la propuesta de Nuria, están ahí para recordarnos de manera amable problemáticas que se construyen desde lo representado.

Carmen Rossette